sábado, 10 de octubre de 2015

CONTRARREVOLUCION DEL SIGLO XXI EN LATINOAMERICA

Contrarrevolución del siglo XXI en Latinoamérica

Lenin Fisher

La contrarrevolución del siglo XXI en América latina es impulsada por el imperialismo global y dos de sus grandes centros del poder económico del capitalismo mundial: Estados Unidos y Europa. La burguesía y oligarquía de cada país latinoamericano donde suceden transformaciones revolucionarias y progresistas, como respuesta al fracaso del capitalismo y el neoliberalismo para construir sociedades con justicia social y democracia real, hacen su respectivo papel defendiendo sus intereses de clase.

En América latina, la contrarrevolución del siglo XXI comenzó a manifestarse cuando Hugo Chávez Frías ganó la presidencia de Venezuela, a través de elecciones, en 1998. Como los partidos o fuerzas políticas de izquierda han obtenido victorias electorales en medio de la paz, tiene la particularidad de ser una contrarrevolución en paz, sin una guerra militar, en la forma acostumbrada; pero no exenta de violencia. En realidad son los llamados golpes suaves, soft o light. Prefieren los golpes suaves que las elecciones, porque saben que el pueblo vota por los gobiernos que se preocupan por los intereses de las mayorías pobres. Así, la derecha y la burguesía irrespetan las reglas democráticas de acceso al poder por la vía electoral y pacífica. 

Por lo tanto, no vemos el escenario de Guatemala, República Dominicana, Cuba, Grenada o Nicaragua, durante el siglo XX, donde la intervención militar de Estados Unidos o de ejércitos contrarrevolucionarios armados y financiados por Washington invadieron a dichos países. Además, la Agencia Central de Inteligencia no ha descartado totalmente el guión del golpe de Estado duro, a la chilena, no sin antes hacer rechinar la economía, como decía el halcón Henry Kissinger, como cuando derrocaron con el ejército, el 11 de septiembre de 1973, al gobierno democráticamente electo de la Unidad Popular y Salvador Allende.

Por eso vemos un golpe de Estado en Honduras, con el secuestro del presidente Manuel Zelaya hacia Costa Rica y la participación del ejército. O bien, el golpe de Estado en Paraguay, contra el presidente Fernando Lugo, después de provocar un confuso incidente entre la policía y campesinos, recurriendo al enmascaramiento legalista de la institucionalidad democrático-burguesa y queriendo declarar incapaz mentalmente a uno de los pocos presidentes lúcidos que el pueblo paraguayo ha tenido defendiendo sus intereses, desde la época previa a la guerra de la triple alianza, en el siglo XIX, que arrasó lo construido por Gaspar Rodríguez de Francia, Carlos Antonio López y Francisco Solano López.

Asimismo, el golpe de Estado contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2002, restituido en el poder por el pueblo que luchó en las calles. Hecho al que se suma el sabotaje económico, el golpe petrolero, la especulación, el agiotismo, la descapitalización, la fuga de capital, el contrabando, la violencia callejera con las guarimbas, el asesinato de simpatizantes y políticos revolucionarios, la paramilitarización de las pandillas de delincuentes, los auto-atentados contra los propios manifestantes opositores, la exacerbación del crimen y del tráfico de drogas para alienar y embrutecer a la juventud. Todo lo cual ocurre con el apoyo de los gobiernos de la derecha colombiana, incapaces de lograr la paz y de terminar con la producción y exportación de droga, que afecta a todo el continente y más allá. El mismo formato contrarrevolucionario es aplicado contra el presidente Nicolás Maduro, guión dirigido desde el Comando Sur, en Panamá, y apoyado por el gobierno de Colombia. Este último país es la ficha de la desestabilización del proceso de cambio en la región. La tensión fronteriza es otra táctica. A Colombia hoy se suma Guyana, con la disputa de la Guayana Esequibo. Ambos quieren desestabilizar y desprestigiar a Venezuela. La contrarrevolución del siglo XXI en América latina no tiene escrúpulos.

En Ecuador, la contrarrevolución del siglo XXI se ha manifestado por intentos de secuestro policial del presidente Rafael Correa, una guerra mediática encarnizada, ataques de organismos financieros internacionales o de compañías transnacionales privadas y la oposición a todo tipo de transformaciones económico-sociales, incluyendo leyes para cobrarle más impuestos a los ricos y sus herencias multimillonarias, así como provocaciones de Colombia que atacó a guerrilleros colombianos en la frontera colombo-ecuatoriana.

Argentina también es víctima de la contrarrevolución del siglo XXI al enfrentar el sabotaje económico de los empresarios privados, industriales y agroexportadores, la férrea agresión cotidiana de los magnates de los medios de comunicación tradicionales, los trucos para culpar a la presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner de la muerte de un fiscal y la oposición intransigente ante la reforma de los servicios de seguridad y del sistema judicial. La derecha judicializa la política para buscar el golpe de Estado suave, de tipo judicial. Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, los banqueros privados y el sistema de justicia yanqui se confabularon para agredir financieramente a la Argentina por medio de los llamados fondos buitre, una sucia estratagema para obligar a pagar al país lo que ya había pagado, descapitalizarlo y llevarlo a la quiebra.

Uruguay, es quizás el país del que menos se conoce sobre la contrarrevolución del siglo XXI. Sin embargo, el intento de deslegitimar el ejemplo de honradez y austeridad del presidente José Pepe Mujica, no debió pasar inadvertido porque estaba dirigido a calar en la conciencia del pueblo como una manera diferente de hacer política, que esencialmente es antisistémica. Intentaron encender las tensiones fronterizas con Argentina, relacionadas con una fábrica de papel, tanto durante la presidencia de Tabaré Vásquez como de Mujica.

Brasil fue conmocionado por una supuesta ola espontánea de protestas contra la celebración del último campeonato mundial de fútbol, en 2014, aunque parezca increíble en el país más futbolero del mundo, donde los niños nacen pidiendo un balón para disparar su primer gol. Lo que no dijeron es que muchas protestas eran contra gobernaturas o alcaldías bajo el control de partidos de derecha, que no habían cumplido sus promesas o eran señaladas de corrupción. Las cadenas mediáticas gringas y europeas seguramente distorsionarán otra vez la realidad cuando la tierra del Pernambuco organice las próximas Olimpiadas en 2016. El sabotaje financiero no ha sido olvidado por la oligarquía brasileña y la corrupción promovida por ella han querido atribuírsela a los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Russef. No contentos, los derechistas se obsesionan en acortar el periodo de gobierno de Russef y no quieren esperar las siguientes elecciones. Otro intento de golpe de Estado suave.

En El Salvador, la extrema derecha quiere explotar la gran cantidad de pandillas delincuenciales vinculadas al narcotráfico, crimen organizado y deportados de Estados Unidos para desestabilizar el gobierno del presidente Salvador Sánchez. La paramilitarización de las pandillas en Venezuela y El Salvador no es una coincidencia aislada. Los políticos de derecha y la clase social que representan, es decir, la gente más rica, no escatiman ningún medio para recuperar el poder político, el gobierno o presidencia.

Bolivia, con el presidente Evo Morales, ha tenido que enfrentar la guerra de transnacionales privadas, organismos financieros internacionales, los empresarios capitalistas, los emporios mediáticos y los sectores racistas. Con su liderazgo, honestidad y austeridad ha sido capaz de dirigir a la nación multiétnica y de reconstruir su país, después de toda la destrucción neoliberal. Su ejemplo es una esperanza por los indios de México, Perú y Guatemala.

Chile cuenta nuevamente con Michelle Bachelet en la presidencia, quien con poco margen de maniobra trata de impulsar mejoras sociales y restablecer la justicia, mancillada durante la dictadura militar de Pinochet. No obstante, la oligarquía chilena es el principal obstáculo para una solución bilateral del problema de falta de acceso al océano Pacífico que tiene Bolivia, como resultado de la acción geofágica y expansionista de la oligarquía chilena en el siglo XIX. Aumentar las tensiones entre Chile y Bolivia, a pesar del esperado fallo de la Corte Internacional de Justicia, de la Haya, puede ser un táctica para frustrar toda transformación social en ambos países.

Y en Nicaragua, ante la excelente gestión del presidente Daniel Ortega Saavedra, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, los políticos de la derecha desprestigiados, divididos y sin liderazgo, tratan de deslegitimar a la Policía Nacional y el Ejército Nacional. Grupos extremistas promovieron hechos oscuros como disparar contra caravanas indefensas que celebraban el aniversario de la Revolución Sandinista, el 19 de julio de 2014. Asimismo, descalifican al ente electoral cuando las elecciones no les resultan favorables. Critican toda obra de progreso. Están en desacuerdo con la alianza que el gobierno ha logrado con los empresarios privados y los trabajadores porque ha permitido el crecimiento económico entre 4 y 6%, durante los últimos años. Llaman populismo y repartición de migajas a toda obra social que reduzca la pobreza y la extrema pobreza. Se esfuerzan por provocar hechos de violencia y por deteriorar la imagen de seguridad del país. No apoyan los megaproyectos de desarrollo, especialmente el canal interoceánico. La ayuda solidaria venezolana les causa escozor. Y no duermen tranquilos porque a pesar de su campaña mediática permanente no logran ganar puntos en las encuestas. Sus posibilidades de triunfo en el próximo ciclo de elecciones, que comienza en 2016, son técnicamente nulas.

Por otra parte, los gobiernos de derecha del vecino Costa Rica han causado algunas tensiones fronterizas, afectando el ecosistema del nicaragüense Río San Juan, para generar inestabilidad regional, que no han pasado más. Y Colombia, haciendo gala de su poder militar naval se niega a reconocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia, que restituyó a Nicaragua 92 mil kilómetros cuadrados en el mar Caribe. No puede negarse el interés del narcotráfico colombiano en este asunto. Colombia actúa así por tener en su territorio a casi 20 mil soldados del ejército estadounidense, desconociendo el derecho internacional como instrumento para resolver pacíficamente las diferencias.

He aquí pues, la contrarrevolución latinoamericana del siglo XXI made in Estados Unidos y Europa. La burguesía y sus políticos no cesarán en su lucha de clases por recuperar la presidencia en cada uno de los países mencionados.

Managua, Nicaragua, 10 de octubre de 2015.
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.

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martes, 22 de septiembre de 2015

FOTOGRAFIAS DEL CHELE MARCOS DURANTE LA OFENSIVA FINAL DE 1979 EN LEON Y LA TOMA DEL BUNKER DE SOMOZA

Fotografías del chele Marcos durante la ofensiva
final de 1979 en León y la toma del Búnker de Somoza

Lenin Fisher

En fotografías publicadas en internet, en el sitio www.flickr.com, podemos ver, el propio 19 de julio de 1979, día del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, a Oscar Antonio Cortés Marín (Managua, 31-12-1959 / 6-7-1996), conocido como el chele Marcos, con Leopoldo Rivas Alfaro revisando el archivo personal de Somoza; al chele Marcos, con su fusil Galil, caminando junto al periodista extranjero Alon Reininger en las instalaciones de la Loma de Tiscapa y el Búnker de Somoza, así como pateando un afiche con el rostro del dictador Somoza Debayle.

Cortés y Rivas dirigieron a las columnas guerrilleras provenientes de León, que pertenecían al Frente Occidental Rigoberto López Pérez (FORLP), y que tuvieron el honor de ser las primeras en tomarse la Loma de Tiscapa, la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), el Batallón Somoza, la Colonia Militar y entrar al Búnker de Somoza (Cortés Domínguez, G. De León al búnker. Editarte. Managua, Nicaragua. 2003. 391).

La publicación de tales fotos, independientemente de quién las haya publicado para compartirlas a través de internet, es un valioso aporte para conocer lo que sucedió en la historia contemporánea de León y Nicaragua. Las imágenes grafican a relevantes protagonistas de la lucha revolucionaria sandinista contra la dictadura somocista. El chele Marcos fue uno de esos héroes y líderes de los combatientes, respetado por los otros intrépidos combatientes, y que estudió en una escuela militar en Kansas, Estados Unidos.

Otras fotografías tomadas en León muestran a Oscar Cortés en el asiento del copiloto de un jeep. Detrás de él, en el asiento trasero izquierdo está un niño combatiente. El pie de foto digital sugiere que tal chavalo es uno de los hermanos apodados “Pepescas”, que eran miembros de la escuadra de Luis Manuel Toruño (“Charrasca”); pero tal señalamiento es un error porque el niño es Francisco Zavala (“el Pony”), a quien yo conocí. “El Pony” tenía alrededor de 15 años, era hijo de un médico que laboraba en el hospital del ingenio San Antonio y vivía en la Calle Real, de la iglesia San Francisco media cuadra hacia el oeste (abajo, como decimos en Nicaragua), a mano derecha.

Otra de las fotos es descrita como la vela con honores militares para Guadalupe Moreno “Abel”, caído el 19 de junio, el día previo a la toma del comando departamental de la Guardia Nacional, después de ser herido en la cabeza por un charnel de granada, aparentemente lanzada con fusil. Dado que en el fondo aparecen claramente doña “Tita” o la Tita (q.e.p.d.), madre de Carlos Cuadra, quien manejó la tanqueta "Aracelly", y abuela de la familia Betanco Montalván, y la acompaña don Carlos Jarquín, yerno de la misma, quien todavía vive, se puede inferir que la vela es por Jorge Vicente Patiño, también caído pocas horas antes del asalto final al comando G.N. Patiño, de origen ecuatoriano, trabajador bancario, vivía en la casa de la familia arriba mencionada.

Managua, Nicaragua, 22 de septiembre de 2015

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sábado, 19 de septiembre de 2015

TESTIMONIO DE OSCAR CORTES (EL CHELE MARCOS) Y LA TOMA DEL BUNKER DE SOMOZA EL 19 DE JULIO DE 1979

El testimonio del combatiente sandinista Oscar Cortés Marín (el chele Marcos) y la toma del Búnker de Somoza el 19 de julio de 1979

Lenin Fisher

En una entrevista televisiva que Oscar Antonio Cortés Marín (Managua, 31-12-1959 / 6-7-1996), conocido como el chele Marcos, brindó un año antes de morir, relató lo siguiente a la periodista Elisa Maturana del programa Esta Semana: “Nosotros el 19 de julio a las seis de la mañana estábamos en el empalme de Xiloá, combatimos con la guardia que estaba en las instalaciones de Enaluf, frente al Open 3, tenemos un combate allí como de cuarenta y cinco minutos a una hora y bajamos por la Cuesta del Plomo hasta Linda Vista donde ya había un desborde de población.” (Cortés Domínguez, G. De León al búnker. Editarte. Managua, Nicaragua. 2003; p. 44).

Humberto Ortega Saavedra, desde el puesto de comando central, Palo Alto, en San José, Costa Rica, orienta a Leopoldo Rivas avanzar urgentemente hacia Managua, por lo cual este último no espera a que finalice la refriega con la G.N., en Enaluf, y ordena a la vanguardia que lleva un jeep BECAT y a la tanqueta Aracelly a que continúen avanzando. Inesperadamente, alrededor de 15 guardias salen equivocadamente al encuentro de la tropa guerrillera, creyendo que eran de los mismos. Los guerrilleros leoneses los rodean, desarman y los suben al camión que llevaban precisamente para recoger prisioneros a lo largo de la ruta hacia Managua. En el sector de Linda Vista hubo un pequeño tiroteo con un grupo de guardias. (Ob. cit. p.45).

“No hay más combates, nosotros seguimos avanzando hasta llegar prácticamente al (cine) Cabrera. Para nosotros era increíble, no encontrábamos ninguna resistencia, ninguna presencia, y todavía íbamos montados en los vehículos, y allí bajamos, comenzamos a avanzar a pie hasta el tope, y luego cruzamos por el [hotel] Intercontinental hasta llegar propiamente al Búnker.” (Ob. cit. p. 52-53).

Apuntó Cortés Domínguez: “Aquella turba que había combatido a la Guardia Nacional en León, casi exterminándola, y que casi no hizo prisioneros, sólo halló rastros de la huida de los somocistas, encontrando en todas las habitaciones del hotel fusiles abandonados, restos de comida y muchas botellas vacías.” (Ob. cit. p. 53). Para luego señalar que las columnas de guerrilleros provenientes de León, estimuladas por la cercanía del objetivo, avanzaron atropelladamente sobre la Loma de Tiscapa, subieron presurosas sobre la carretera asfaltada, salvaron las primeras garitas desguarnecidas y pasaron por las casas abandonadas de la Colonia Militar (…) que momentos después fueron saqueadas por la población civil. (Ob. cit. p. 53).

Continúa el chele Marcos: “Yo lo había visto por video y se identificaba claramente por la infraestructura que era el Búnker. Rompimos la puerta, entramos, estaba un cuarto enorme allí con todas las cosas de Somoza, una gran cama, luego una oficina donde había una gran mesa con un gran mapa con un radio atrás que es donde me imagino él dirigía las operaciones, había un gran equipo de radio Simitel (Sistema Militar de Telecomunicaciones). En ese momento entró una llamada de San Carlos, del coronel de San Carlos que estaba pidiendo instrucciones y sencillamente le contesté, le dije que ya el Búnker era parte de Nicaragua libre, que por favor se rindiera, que le íbamos a respetar la vida-.”  (Ob. cit. p. 336).

Guillermo Cortés Domínguez sigue describiendo en las páginas 336 y 337 de su obra: “La loma está absolutamente vacía, ni un guardia, ni un alma (…) Ahí estaba sin haber sido tocado (…) un archivo de colaboradores personales del propio Anastasio Somoza Debayle, diferente de los archivos de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN), informadores directos de “El Hombre”, en una lealtad sin intermediarios por las más increíbles razones, que involucraba a todo tipo de personas, incluso a algunas vinculadas con el propio Frente Sandinista, en una fehaciente demostración de cómo el somocismo había penetrado todos los sectores sociales del país.”

Apenas momentos antes, dos horas antes, 120 minutos antes, a las siete de la mañana, cuando los guerrilleros del Frente Occidental Rigoberto López Pérez (FORLP) se acercaban a la Cuesta del Plomo, todavía estaban en la Loma de Tiscapa entre 600 y 2000 hombres bien armados de la Guardia Nacional, según Cortés Domínguez, en la página 337.

Cortés Domínguez cita a Humberto Ortega Saavedra (Sobre la insurrección. Ciencias Sociales. La Habana, Cuba. 1981; 58), señalando que: “-Se rompe totalmente el equilibrio estratégico que se daba en el asedio y la resistencia del enemigo, con el empuje final, el asalto a la capital de las fuerzas de occidente, que son las primeras en llegar a Managua,…”

En fotografías publicadas en internet, en el sitio www.flickr.com, se puede ver al chele Marcos con Leopoldo Rivas revisando el archivo personal de Somoza; al chele Marcos caminando junto a periodistas extranjeros en las instalaciones de la Loma de Tiscapa y el Búnker de Somoza, así como pateando un afiche con el rostro del dictador Somoza Debayle.

“Leopoldo Rivas Alfaro, quien llegó poco después, y El Chele Marcos quien había llegado primero, parecían levitar ahí entre las nueve y diez de la mañana, en el Búnker, en un momento mágico, espléndido, de ensoñación, irrepetible, en el que vivieron la intensa y única emoción no vivida por nadie más de los otros jefes de los demás frentes guerrilleros, de coronar la ofensiva final, la anunciada insurrección final iniciada el 4 de junio, con la toma exactamente mes y medio después de intensa campaña militar, del máximo símbolo de la dictadura militar somocista, con su corazón de acero, el emblemático Búnker de Tiscapa.” Este es el último párrafo de la valiosa obra de Cortés Domínguez, De León al búnker (p. 345).

Además, Cortés Domínguez dice que esa mañana del 19 de julio de 1979 él llegó al Búnker acompañando a Melvin Wallace y fue Leopoldo Rivas Alfaro quien los recibió y les hizo un tour de reconocimiento del Búnker de Somoza. En ese momento solo estaban las fuerzas irregulares del Frente Occidental Rigoberto López Pérez y ninguna otra.

Parafraseando a Cortés Domínguez, la caravana del Frente Occidental Rigoberto López Pérez continúa casi en línea recta hasta llegar al Estadio Nacional General Anastasio Somoza García, donde los excitados combatientes bañaron a balazos la estatua ecuestre del fundador de la dinastía, sin derrumbarla -lo que haría después una abigarrada muchedumbre exacerbada-, y únicamente se detienen hasta llegar a las inmediaciones del cine Cabrera (que quedaba esquina opuesta a donde hoy es la farmacia del INSS Simón Bolívar), a eso de las 8:30 de la mañana del 19 de julio, donde se organizan las tropas que avanzarían desplegadas hacia la Loma de Tiscapa, distante apenas unos ochocientos metros (p. 50-51), para tomarse finalmente el centro de mando de Somoza Debayle, el emblemático Búnker.

Finalmente, confirma lo dicho por Oscar Cortés Marín y lo escrito por Guillermo Cortés Domínguez, el general Humberto Ortega Saavedra, quien afirma en su libro La epopeya de la insurrección (Lea. Managua, Nicaragua. 2004: p. 435-436): “Antes del mediodía del 19 de julio, tropas del Frente Occidental “Rigoberto López Pérez” comandadas por el tercerista Leopoldo Rivas son las primeras en arribar al Búnker de Somoza (…) Poco tiempo después, en el Búnker se juntan Leopoldo Rivas, Javier Carrión y Elías Noguera…”


Managua, Nicaragua, 19-20 de septiembre de 2015

Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.
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viernes, 18 de septiembre de 2015

LIBERACION DE LEON EN 1979

Liberación de León en 1979

Lenin Fisher

La ciudad de León, cabecera del departamento del mismo nombre, fue liberada por las columnas guerrilleras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el día 20 de junio de 1979. La importancia de dicha victoria militar fue reflejada, según Guillermo Cortés Domínguez, por el propio Anastasio Somoza Debayle en la página 415 de su libro Nicaragua traicionada (Belmont, Massachusetts. Western Islands. 1980. 508): “En mi opinión, la caída de León marcó el principio del desmoronamiento de nuestra situación militar.” (Cortés Domínguez, G. De León al búnker. Editarte. Managua, Nicaragua. 2003. 391).

Es en esa fecha, que se conmemora cada año, tal gesta heroica, que permitió la toma del comando departamental de la Guardia Nacional, el ejército que protegía los intereses de la dictadura militar somocista, creada y apoyada por los gobiernos republicanos o demócratas de Estados Unidos.

León fue entonces, la primera ciudad importante que tomaron los guerrilleros sandinistas. Hubo algunas poblaciones o municipios liberados pocos días antes; pero tales poblados no tenían la relevancia político-administrativa, ni estratégico-militar, que León poseía; tal es el caso de La Trinidad (Estelí), Diriamba (Carazo) o Santo Tomás (Chontales).

A partir del 20 de junio de 1979 el FSLN tuvo el control total de la ciudad, organizó mejor a la población, ejerció funciones de gobierno local y se dirigió a tomar el fortín de Acosasco, ubicado en una loma, fuera la ciudad y al sureste de la misma. El 7 de julio de 1979 los guerrilleros del FSLN se tomaron la fortaleza mencionada. Posteriormente se enfocaron en el avance hacia la capital Managua.

En el libro la Epopeya de la insurrección, del general Humberto Ortega Saavedra, se describe el plan general de la ofensiva ininterrumpida o final, que consistía en asediar Managua en un tiempo estimado no menor de 30-45 días, para obligar a la GN desgastada a la rendición o a la derrota después del asalto.

La GN contaba con 14 mil efectivos, artillería, tanques, tanquetas, aviones, diversos medios de transporte (incluyendo blindados), tropas especiales, mercenarios extranjeros y apoyo de los ejércitos de Guatemala, Honduras y El Salvador, a través del Consejo de Defensa Centroamericano (Condeca).

Por su parte el FSLN, en los primeros días de julio de 1979, tuvo un contingente organizado de cinco mil combatientes; poseía como fuerzas principales a las columnas de la tendencia Tercerista o Insurreccional; en segundo lugar, las de la tendencia Guerra Popular Prolongada (GPP), sobre todo en el norte del país; y en menor proporción las de la tendencia Proletarios, especialmente en el Rama, Chontales.

El general Ortega Saavedra -quien dirigió por radiocomunicación la ofensiva final contra el gobierno de Anastasio Somoza Debayle, desde San José, Costa Rica-, señala en la página 423 de la primera edición de su libro, que: “Desde el 20 de junio el comando de León está en manos de los insurrectos, obligando al Coronel Gonzalo Evertz a refugiarse en el Fortín de Acosasco, el cual es sitiado el 7 de julio hasta rendirlo 10 días después…”. En el siguiente párrafo agrega: “Desde el 9 de julio León es declarado territorio libre de Nicaragua,…”. También en la página 425 apunta que Guadalupe Moreno murió en los primeros días de julio; pero en realidad cayó combatiendo un día antes de la toma del comando departamental de León, es decir, el 19 de junio; al igual que Jorge Vicente Patiño, de origen ecuatoriano; pero con tres o cuatro horas de diferencia.

Realmente, León fue declarado territorio libre de Nicaragua desde el 20 de junio cuando el FSLN tomó el control del comando departamental de la G.N. Por otro lado, el cerco sobre el fortín de Acosasco se intensificó después del 20 de junio y fue tomado totalmente el 7 de julio.

Por tales hechos, la ciudad de León fue reconocida como la primera ciudad liberada, lo que le permitió ser, posteriormente, la primera capital de la Revolución, porque algunos días antes del 19 de julio recibió a varios miembros de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y de la Dirección Nacional del FSLN y en el paraninfo de su entonces centenaria Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, se juramentó e instauró, el 18 de julio de 1979, el nuevo gobierno revolucionario y sandinista.


Managua, Nicaragua, 18 de septiembre de 2015

Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.

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domingo, 26 de julio de 2015

MASACRE ESTUDIANTIL 23 DE JULIO DE 1959, LEON, NICARAGUA.

Masacre estudiantil 23 de julio de 1959, León, Nicaragua.

Lenin Fisher

Rolando Avendaña Sandino es el autor de una obra de 165 páginas, titulada Masacre estudiantil 23 de julio de 1959, León, Nicaragua, la cual fue publicada por editorial América, en abril de 1960, con una edición de mil ejemplares y constituye el primer libro acerca de tal hecho histórico, que la Guardia Nacional (GN) perpetró en la ciudad de León, cuando era presidente del país el segundo de los Somoza, Luis Somoza Debayle.

El autor había estudiado periodismo en Chile, en 1959 era estudiante de primer año de la carrera de Derecho y era conocido por sus iniciales como R.A.S.

Dos sobrevivientes de dicha masacre, Oscar Aragón Téllez (estudiante de primer año de medicina, en ese entonces) y Porfirio Gómez (representante de los estudiantes de Managua ante el CUUN, en esa época), quienes conocieron personalmente a RAS, tuvieron un ejemplar del libro, antes de que se cumpliera un año del sacrificio de los estudiantes, y corroboran la condición de haber sido el primer libro escrito acerca del hecho.

Entre los puntos interesantes señalados por Avendaña Sandino están:

1-. Por la masacre en el Chaparral, Honduras, en junio de ese año, el gobierno decretó estado de sitio desde el primero de julio.

2-. El dos de julio los estudiantes pretenden hacer una misa en la iglesia El Calvario y aproximadamente 80 guardias, al mando del mayor Anastasio Ortiz, la impiden. En esa ocasión, el mayor Ortiz les dijo a los estudiantes: “Muchachos no me comprometan que tengo orden de bañarlos”.

3-. Alberto Bendaña Benítez, Humberto Obregón, R.A.S., y dos compañeros más se reunieron con el coronel Juan César Prado, jefe de la plaza, en el Comando Departamental de la G.N. Prado les dijo: “Si ustedes que son los dirigentes universitarios no logran disolver la manifestación, la Guardia la disolverá con bombas lacrimógenas y después con balas.” RAS vio desde el segundo piso del edificio a casi 50 estudiantes que venían en fila, rodeados por los soldados.

4-. Al cortejo fúnebre, el 24 de julio, asistieron 12 mil personas y fue vigilado por un avión de la fuerza área; en la ciudad el comercio cerró totalmente.

5-. De los cuatro estudiantes uno era de León (Sergio Octavio Saldaña Gonzáles, de 20 años); los otros tres del departamento de Chinandega (José Rubí Somarriba (21), El Viejo; Erick Ramírez Medrano (17), Chichigalpa; y Mauricio Martínez Santamaría (19), ciudad de Chinandega).

6-. RAS incluyó una lista de 30 heridos: César Blandino (estudiante de tercer año de Derecho), Gonzalo Alvarado (estudiante de secundaria), Luis Felipe Pérez Caldera, Danilo Buitrago, Iván Pacheco, José Ariel Bravo, Alejandro Meza, Hirán Cabezas F., Henry Dubón, Abelardo Zamora, Ramón Romero Alonso, Pedro Calderón, Carlos Manuel González, Salvador Gómez Medina, William Aráuz, Salvador Hernández Guillén, Ariel Bravo Lorío, Arnoldo Cuevas, José Elías Benedit, Natalia Ramos, Faustina Palma, Alejandro Berríos, Ramiro Hernández, Jaime Mayorga, Rodrigo Sandino Silva, Danilo Delgadillo, Ramiro Alvir, Celam Ordóñez, Oscar Danilo Vallecillo y Pompilio Fonseca; pero no incluyó a Enrique Lorente, obrero leonés, caído junto a Luisa Amanda Espinoza, combatiendo a la G.N., varios años después. RAS señaló que en el Hospital San Vicente de Paúl había más de 45 heridos y que hubo más heridos en clínicas privadas y casas particulares, por lo que calculó en más de 80 en total.

7-. Radio Atenas y su director Néstor Icaza rompieron el estado de sitio con flash informativo, llamando a donar sangre y recolectar dinero. El monto alcanzado fue de 3600 córdobas, que RAS entregó personalmente al doctor Carlos Berríos Delgadillo, en el Hospital San Vicente. Funeraria La Católica donó los servicios fúnebres regresando un cheque de dos mil córdobas.

8-. La masacre ocurrió casi a las seis de la tarde del 23 de julio en un trayecto de cien metros, entre la librería Recalde y la Escuela de Comercio Matamoros. El primero que se dispuso a identificar heridos y muertos, después de los disparos, fue el doctor José Omar Espinoza. Era Rector Mariano Fiallos Gil, Vice-Rector José H. Montalván y Secretario General Alfonso Urroz Martínez. El 24 de julio, a las 12:30 p.m., la Junta Universitaria decretó duelo por ocho días.

9-. Después de los funerales se desató una persecución. RAS se fue a su pueblo natal, Niquinohomo, Masaya, y ahí fue capturado por haber publicado un documento extra, durante el entierro. Luego, estuvo preso en la cárcel de la Aviación y fue torturado por Gonzalo Lacayo y Agustín Torres (el coto Torres), quien no debe confundirse con Agustín Torres Lazo (fiscal del juicio tras el ajusticiamiento de Anastasio Somoza García por parte de Rigoberto López Pérez y autor del libro La Saga de los Somoza). Además, estuvo preso junto con el doctor Carlos Berríos Delgadillo, quien había pronunciado un discurso durante la vela simbólica realizada en la Universidad por los muertos del Chaparral. Berríos Delgadillo fue el autor del ensayo Breves biografías de los grandes médicos nicaragüenses del pasado (León, 18-10-1950).

10-. En la década de 1940 hubo protestas estudiantiles por el retrato grabado en tela con la imagen de Anastasio Somoza García, colocado en la Universidad. El doctor Mauricio Pallais preparó el ácido que dañó el retrato, aunque después se volvió un somocista con todas las letras. En esa ocasión, la GN encarceló a toda la directiva del CUUN, entre otros a: Octavio Caldera, Eligio Álvarez Montalván y Luis Martínez.

11-. En 1954, fueron heridos por la GN, en la misma calle de la masacre del 23 de julio de 1959, los estudiantes Manuel Gamboa, Luis Quant y Leonel Lacayo, por manifestarse y protestar ante la colocación de un medallón de Anastasio Somoza García en el Paraninfo (obsequio de Justino Sampson). Era Rector el doctor Juan de Dios Vanegas, de ideología liberal somocista; la Junta Directiva expulsó a todos los miembros del CUUN.

12-. En conclusión, es indiscutible el gran valor histórico e historiográfico del libro de Avendaña Sandino acerca de la masacre estudiantil del 23 de julio de 1959, en León. Un esfuerzo testimonial y periodístico que logró publicar antes de que transcurriera un año y que hoy, 56 años después, constituye una referencia bibliográfica obligada para abordar el tema.

Managua, Nicaragua, 26 de julio de 2015

Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua

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lunes, 20 de julio de 2015

NICARAGUA: A 36 AÑOS DE LA REVOLUCION SANDINISTA

Nicaragua: a 36 años de la Revolución Sandinista


Lenin Fisher

Después del triunfo revolucionario del 19 de julio de 1979, Nicaragua ha pasado tres grandes periodos: 1) poder revolucionario y contrarrevolución armada (1979-1990); 2) contrarreforma neoliberal y conservadora (1990-2007); y 3) poder revolucionario en paz (2007- hasta nuestros días).

El país, en medio de la crisis económica mundial del capitalismo, mantiene un aceptable ritmo de crecimiento económico, mayor que lo pronosticado para varios países latinoamericanos. La extrema pobreza y la pobreza han disminuido. Continúan cumpliéndose los retos del milenio. Un poco más del 80% de la gente tiene energía eléctrica, cuya generación se basa mayoritariamente en fuentes renovables. Los sistemas de riego en todo el país (para la seguridad alimentaria) y un puerto de aguas profundas en el Caribe son prioritarios.

Nicaragua es el país más seguro de América Central y combate frontalmente al narcotráfico y otras formas de crimen organizado. El proyecto del canal interoceánico, en la región sur del país, avanza de acuerdo a lo planificado y las autoridades han anunciado que ya cuentan con los inversionistas, los cuales serán dados a conocer de manera oficial en el momento oportuno.

El presidente Daniel Ortega ocupa la quinta posición entre los mandatarios con más respaldo popular en América Latina. Managua es uno de los sitios más rentables para los inversionistas. El nuevo hospital militar, es el más moderno del país. Las exportaciones y las inversiones crecen. Nicaragua es parte de todos los foros regionales que apoyan la integración y unidad latinoamericanas. Las bases constitucionales e institucionales del Estado nicaragüense, formadas durante la Revolución Sandinista, estás vigentes y sólidas. Nicaragua ha vivido, desde 1990, un cuarto de siglo continuo de traspaso pacífico del poder, por la vía democrático-electoral, en franca reconciliación nacional. Nicaragua avanza, progresa.


Managua, Nicaragua, 20 de julio de 2015.



leninfisherblogspot.com

sábado, 4 de julio de 2015

ANTONIO LENIN FONSECA MARTINEZ: BIOGRAFIA DE UN MEDICO REVOLUCIONARIO

Antonio Lenin Fonseca Martínez:
biografía de un médico revolucionario

Juro luchar hasta las últimas consecuencias
para que los niños de Nicaragua vivan sanos y en paz.
Que mi hijo crezca con mis hermanos del pueblo
en un clima de paz y socialismo.
Lenin Fonseca

Ese es el pensamiento del médico Antonio Lenin Fonseca Martínez, que puede leerse en la placa metálica del monumento, situado en la entrada del hospital que lleva su nombre, en Managua, capital de Nicaragua.

Antonio Lenin Fonseca Martínez nació en la ciudad de León, el 17 de enero de 1951 y murió en combate el 3 de junio de 1979 en Chinandega, a los 28 años de edad (1). Su padre fue Noé Fonseca, propietario de la tienda "El Arca de Noé". Doña Cleotilde Martínez fue su madre, de acuerdo a la partida de nacimiento, extendida por el registro civil de las personas de la Alcaldía de León.

Fue incorporado al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por Francisco José Jarquín Ramírez “Camilo” y por su hermano William Fonseca, alrededor de 1970. Su hermano William había participado en la red de apoyo logístico a la gesta guerrillera de Pancasán, en 1967, según relató el propio “Camilo” al editor de esta biografía (2,4). No debe confundirse a Francisco J. Jarquín R., uno de los primeros combatientes del FSLN, quien en la ofensiva final combatió en Matagalpa, y que aún vive, con Carlos Manuel Jarquín (Chinto), uno de los héroes y mártires de Veracruz, caído el 16 de abril de 1979.

En una reunión hecha el 5 de febrero de 1978, en la casa del colaborador Pablo Ordóñez, situada en el sector de las Gavetas, se fundó el Frente Occidental Rigoberto López Pérez (FORLP), según Francisco J. Jarquín. A esa reunión asistieron varios compañeros de la guerrilla que estaban separados del FSLN por sectarismo o intrigas promovidas por dirigentes del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), actitudes erróneas y sin fundamentos. Estuvieron presentes en la fundación del FORLP: William Fonseca Martínez (Enrique), Iván García Abarca (Edgard), Guadalupe Ignacio Moreno Mendoza (Abel),  Antonio Lenin Fonseca Martínez (Toño o Cuajada) y Francisco José Jarquín Ramírez (Camilo). La decisión mayoritaria determinó que el primer jefe fuera “Camilo”. Un mes después tenían 14 armas de guerra y contaban con una buena organización (5).

Lenin Fonseca era conocido en las filas revolucionarias del FSLN con el pseudónimo de “Ariel”. Vivía en la colonia el Hipódromo, en el barrio San Felipe; estudió en colegios públicos y se bachilleró en el Instituto Nacional de Occidente (INO) en el año de 1969. Estudió medicina y se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) (1).

Antonio Lenin Fonseca cultivó una amistad muy personal con los inspectores del INO, miembros de la Juventud Liberal, Antonio Alemán y su hermano Arnoldo Alemán (quien llegó a ser presidente del país en 1997), lo cual le permitió conocer la filosofía del liberalismo para contraponerla con la forma de actuar de la dictadura somocista. El hecho de haber sido médico y la amistad antes mencionada, debieron influir para que los gobiernos de derecha no se atrevieran a quitar el nombre del Hospital Antonio Lenin Fonseca (1).

Ingresó a la Escuela de Medicina entre 1970-1971. En ese tiempo, en el movimiento estudiantil revolucionario circulaban libros como el Diario del Che en Bolivia, el manual escrito por la autora chilena Martha Harnecker (Conceptos fundamentales del materialismo histórico), el libro del general de las grandes batallas vietnamitas Vo Nguyen Giap (Armar a las masas revolucionarias, construir el ejército popular), libros de Ho Chi Minh (el máximo dirigente de la Revolución Vietnamita), el Libro Rojo de Mao (el líder de la Revolución China Mao Tse-tung) y sus cuatro tesis, libros sobre la guerra de liberación de Cuba; así como escritos de Stalin y Lenin (líderes de la Revolución Rusa).  En 1969, escuchábamos radio Rebelde de Cuba, que era una fuente de información revolucionaria (1).

William Fonseca, hermano de Lenin, leyó primero el Diario del Che en Bolivia; luego lo leyó Lenin. Ese diario era para la juventud como la imagen del joven revolucionario que tenía un conjunto de virtudes y principios dignos de imitar. La lectura de ese tipo de información llevaría a Antonio Lenin Fonseca a tener cierta capacidad intelectual revolucionaria (1).

Fue un asiduo lector de la historia de Nicaragua; visitaba con frecuencia las bibliotecas del Banco Central de Nicaragua donde estaban los mejores archivos de todo lo escrito sobre la historia nicaragüense (1).

Ese conjunto de cosas, más la influencia de algunos compañeros revolucionarios y dirigentes estudiantiles con más experiencia, hizo que los jóvenes de esa época asumiéramos una posición político-ideológica progresista, de avanzada; y conllevó a la participación decidida en los movimientos políticos, huelgas de maestros, de trabajadores de la salud o de la construcción, y huelgas estudiantiles por la autonomía universitaria y el  6% del presupuesto nacional para la UNAN, que en tiempos de la dictadura somocista era solo del 2%. Conocimos las grandes gestas heroicas del movimiento estudiantil (1).

Y también conocíamos sobre los movimientos revolucionarios armados y un poco sobre la lucha sandinista en Nicaragua, porque sobre ésta no había tantos escritos como ahora. Esa formación llevó a Antonio Lenin Fonseca a tomar la decisión de participar directamente en la lucha armada con el objetivo de contribuir a la derrota de la dictadura somocista (1).

En ese afán, se hicieron varias excursiones de grupos de jóvenes a las montañas o cerros (Momotombo, el Chonco, cerro Negro, etc.), que eran una especie de internamiento incipiente de lo que podrían ser, en el futuro, escuadras de combate (1).

En 1977 se planteaban muchas preguntas, en el seno del FSLN, alrededor de la lucha contra Somoza. La gran pregunta era si la montaña era algo donde sólo se iba a morir; si las bajas que se le hacían a la   Guardia Nacional (GN) eran pocas o eran muy poco conocidas; porque la mayor cantidad de población estaba en occidente, centro y norte del país (1).

De acuerdo a Francisco J. Jarquín R., “Camilo”, en 1977, William y Lenin, junto a otros compañeros realizaron una acción de recuperación de armas, al asaltar una armería en el barrio San Juan, en León, enfrente de la gasolinera Molieri, recuperando escopetas, pistolas y como 10 mil balas y cartuchos. Lenin Fonseca logró cambiar las escopetas por pistolas con un cuatrero, al cual integraría a la lucha y quien murió en combate en Chinandega, en 1979 (2).

Después de asaltar la armería, Lenin Fonseca no quería regresarse a su casa y más bien deseaba pasar a la clandestinidad; pero como esto último se le negó, lloró de indignación. Ese mismo año, realizaron una emboscada a la Guardia Nacional en el tope de Sutiaba, donde finaliza la avenida Marcoleta y hoy existe la estatua de un indio. Cuando se retiraban, después de causar cinco bajas al enemigo, entre heridos y muertos, Lenin Fonseca se fue dentro de un pozo, cerca de la iglesia de San Pedro, y se fracturó dos costillas, pese a lo cual continúo su actividad. William y Lenin formaron parte del estado mayor del FORLP (2).

Pablo Coca señala que surgió la tesis insurreccional o tendencia tercerista que planteó la necesidad de que la gente participara masivamente en la lucha contra la dictadura. Esto sumado al asesinato de Pedro Joaquín Chamorro –que fue como una gran chispa que encendió al país y a la movilización popular-, aceleró la lucha contra Somoza y la participación masiva de la gente contra la dictadura (1).

Fue así como, desde principios de 1978 comenzó la preparación larga y minuciosa de la insurrección de septiembre de 1978. Antonio Lenin Fonseca y su hermano William participarían en la organización y ejecución de dicha insurrección, que duró nueve días en León y otras ciudades del país, durante la cual se atacó la cárcel “La 21” y el comando departamental de la GN (1).

En los últimos días de combate, en septiembre de 1978, en León, cuando la mayoría de los combatientes sandinistas estaban cansados, sufrían de sueño, pesadillas e insomnio, Antonio Lenin Fonseca decía: algunos compañeros han muerto porque les cegó la inteligencia la nube; se les puso una nube encima de la cabeza y no vieron nada; ni vieron al enemigo encubierto (1).

Habiéndose cumplido el objetivo de movilizar a la gente desde el punto de vista político y militar, y no pudiendo vencer a la GN en ese momento, se decidió la retirada de la ciudad para tratar de conservar la fuerza, reorganizarla y continuar la lucha. Al retirarse las escuadras guerrilleras en septiembre de 1978, William Fonseca fue capturado y ejecutado por la GN en el reparto Estrella, al norte de la ciudad de León. Dicho reparto hoy se llama William Fonseca (1,2).

En octubre de 1978, se organizaron las Milicias Populares, cuyo logotipo era un combatiente popular con una gorra y un fusil Fal. Este fusil fue como el arma oficial en la lucha insurreccional, aunque la gente usaba lo que encontraba, cualquier arma de cacería, machetes, palos, bombas de contacto, etc., (1).

En los meses de noviembre-diciembre de 1978, Antonio Lenin Fonseca y yo iniciamos a estudiar nuestra especialidad médica en el Hospital 14 de Julio, en Managua (hospital que desde 1979 lleva el nombre de Antonio Lenin Fonseca Martínez) (1,2).

Harold Chavarría, combatiente sandinista, recuerda una ocasión cuando estando en una casa de seguridad del barrio Zaragoza, llegó Lenin Fonseca a dejar un  cassette con el mensaje que debía leer el comando guerrillero que tomaría una radioemisora de la ciudad de León. Lenin Fonseca dirigía y organizaba diferentes tipos de acciones político-militares.

Lenin Fonseca empezó a estudiar la especialidad de ginecología y obstetricia, en el Hospital 14 de Julio, del INSS, que hoy lleva su nombre, de acuerdo al doctor Alvaro López Largaespada, uno de sus compañeros de promoción en León (2). Asistíamos desde las 7 de la mañana a 12 del mediodía. Buscábamos quién cubriera los turnos y nos regresábamos a la ciudad de León para trabajar hasta las 10 u 11 de la noche en la actividad revolucionaria, propaganda y organización de los combates, como parte del estado mayor del FORLP. Antonio Lenin Fonseca trabajaba en la comisión política y yo en la comisión militar. Como teníamos la posibilidad de movernos semi-clandestinamente, recaían sobre nosotros muchas responsabilidades (1).

Entre las responsabilidades estaban: buscar y organizar a los mejores combatientes de León. William Fonseca, Antonio Lenin Fonseca y otros compañeros contactaron a la escuadra de “Charrasca” (1) (Luis Manuel Toruño, el más temerario combatiente popular leonés) (3). Los dirigentes en los barrios de León nos organizamos con los compañeros que conocíamos (trabajadores, desocupados, jóvenes estudiantes de secundaria, etc.) (1).

En una ocasión fui llamado para que Antonio Lenin Fonseca me traspasara la responsabilidad de atender a la escuadra de “Charrasca” y surgió una situación un poco divertida. A las tres de la tarde estábamos en una casa de seguridad en el barrio San Felipe esperando que llegaran miembros de la escuadra de “Charrasca”. Antonio me dijo: ya van a venir los malos, ahí los vas a conocer (1).
  
Y fueron llegando uno por uno. Eran jóvenes bien vestidos, muy educados, decían buenas tardes, qué tal, cómo están, y después que habían entrado el Gringo, Pisis, Chepe Carreta y otros, le pregunté a Antonio Lenin Fonseca: ¿y los malos a qué horas vienen? Me respondió: ¡estos son los malos!, ¡Miralos bien y vas a ver!... Quizá lo que quiso decir Antonio Lenin Fonseca era que esos muchachos eran combatientes feroces, sobre cuyos hombros estaría principalmente la lucha contra la GN en León y por lo cual había que saber conducir a esa fuerza (1).

Así continuamos trabajando en León hasta que un día, el periodista Armando Quintero Martínez anunció en un radio-noticiero local que había dos médicos que tenían el control de las armas y de las fuerzas revolucionarias sandinistas de la ciudad de León que luchan contra el general Somoza; y dio el dato de 110 fusiles de guerra, que era exactamente la cantidad que teníamos acumulada en ese momento, las cuales se usaban casi diario en la lucha contra la GN de Somoza. Por tal razón, fuimos trasladados a Chinandega. Nos sustituyeron en León, Aracely Pérez, que estaba en Chinandega; y Edgard Lang, que estaba en Managua (1).

El 16 de abril de 1979, Lenin Fonseca y Carlos Brenes (Joaquín), estuvieron participando en la reunión del estado mayor del FORLP, en el reparto Veracruz, desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde, cuando Oscar Pérez-Cassar orientó tomar un receso. Lenin y Carlos salieron a comprar el periódico y alimentos; fueron a la casa de un colaborador. Vieron pasar a la Guardia Nacional hacia la carretera a Poneloya (una tanqueta, dos camiones y cuatro o cinco Becat). Carlos le comentó a Lenin: van por los muchachos. Y éste respondió: puede ser otra cosa (6).

Sin embargo, preocupados, desde la casa de otro colaborador hablaron por teléfono con Pérez-Cassar. Según Brenes la primera respuesta que recibió fue la de una voz femenina que decía: apúrense hijos que los van a matar. Luego de un corte brusco de la comunicación, volvió a marcar y contestó Pérez-Cassar diciendo: apurate que nos están volando pija. Brenes preguntó: ¿es con ustedes?...sí, contestó, nos están rodeando, y se cortó otra vez la comunicación (6).

Como Lenin Fonseca era de León, rompió la compartimentación y contactó a las estructuras, a los combatientes; desenterraron armas y formaron escuadras de combatientes de Sutiaba, que se dirigieron a Veracruz para ayudar a los compañeros masacrados; pero ya era muy tarde. En otras palabras, Lenin Fonseca pudo haber caído asesinado en el reparto Veracruz, ese trágico 16 de abril cuando fueron asesinados Aracely Pérez, Idania Fernández, Carlos Manuel Jarquín, Edgard Lang, Róger Deshón y Oscar Pérez Cassar (6).

Seguimos trabajando las 24 horas del día, arduamente: organizando los combates, la recuperación de armas, trasiego de armas provenientes de El Salvador y Honduras hacia el interior de Nicaragua, etc., hasta planificar la ofensiva final, la cual era necesaria porque el Frente Sur Benjamín Zeledón tenía un mes de estar combatiendo a la GN en una guerra de posiciones (a lo largo del mes de mayo de 1979); y era necesario lanzarse a combatir a la GN para des-compresionar ese frente de guerra (1).

Se decidió que el 2 de junio de 1979 iniciaría la ofensiva final en Chinandega; el ataque se planificó para las dos de la tarde. Antonio Lenin Fonseca dirigiendo a las mejores fuerzas, con las mejores armas que teníamos, incluyendo un lanzacohetes RPG-7, era el responsable de atacar el comando departamental de la GN (1,2,4).

Otro compañero y yo, teníamos la responsabilidad de atacar el comando del ingenio San Antonio, Chichigalpa, Posoltega y la zona campesina aledaña. Las cosas no sucedieron como fueron planificadas, pues los guerrilleros que bajaron del cerro El Chonco, dirigidos por Juan José Espinoza (el "negro William") y otros compañeros, para apoyar a la columna de Antonio Lenin Fonseca y Marlene Tapia Ramírez, fueron detectados en el by-pass de Chinandega, entre las tres y cuatro de la madrugada, y así se iniciaron los combates (1,2,4).

Las fuerzas que atacaríamos el ingenio San Antonio, Chichigalpa y Posoltega estábamos en los manglares, cerca de la orilla del mar y en los límites del ingenio mencionado, cuando sonó el radio-comunicador diciendo:
-Venado, venado.
-Aquí banano –contesto-.
-Aquí venado, venado; adelante banano. Estamos combatiendo en las calles. Tenemos más de dos horas de estar combatiendo.
-¿Cómo van? –pregunto-.
-Le hemos hecho varias bajas a la guardia y también la guardia nos ha hecho varias bajas a nosotros.

Se interrumpió la comunicación y esas fueron las últimas palabras que pude escuchar de Antonio Lenin Fonseca. Y nosotros iniciamos de inmediato el ataque que nos habían ordenado. Después conocería como se desarrollaron las acciones en la mañana del día 2 de junio de 1979 en Chinandega (1,2,4).

Horas antes del momento previsto para el inicio de la insurrección final, en Chinandega, es abatido Lenin Fonseca, junto a otros compañeros del estado mayor local de la guerrilla urbana, en la comarca San Benito, a cuatro kilómetros de la cabecera departamental. Así fue abortada la insurrección en Chinandega. (3)


Los combatientes sandinistas caídos en el sector de La Cruz, en el barrio El Calvario, el 2 de junio de 1979, fueron los siguientes: Silvia Marlene Ramírez Tapia, Bayardo Eliseo Salinas S., César Ramón Juárez L., Narciso Izaguirre M., Matilde Chavarría N., Ramón Salvatierra, Mariano Chávez A., Denis Mayorga R., Rudy Mayorga R., Freddy Pereira C., Narciso Mendoza, Ricardo Baca P., Oscar Molina y Oscar Ponce. Dichos nombres están inscritos en la placa metálica del monumento, que en su honor, la Junta Municipal de Reconstrucción de Chinandega instaló el 19 de julio de 1980, en el parque central Héroes y Mártires del 2 de Junio (7).

Según Dora María Téllez, quien era la jefa del estado mayor del FORLP, el 3 de junio iniciaría la insurrección en León y Chinandega; pero la Guardia Nacional mató a los mandos de la tendencia Tercerista (Insurreccional) del FSLN, en Chinandega. Entonces, los combatientes de las tres tendencias: GPP (Guerra Popular Prolongada), Terceristas y una parte de los Proletarios se fueron a los cerros, al Chonco, cerca del Casitas, a todos esos volcanes, esperando entrar a Chinandega. Ellos también combatieron ahí. Por el lado de Chinandega llegaron a León, ya liberada, los siguientes compañeros: Sergio Mendoza, Alonso Porras, Carlos Zamora y Pablo Coca; la gente que había quedado una vez que mataron a Lenin Fonseca, a Merceditas, María Angeles, el propio 2 de junio. (8).

De acuerdo a Mónica Baltodano, la masacre del estado mayor de Chinandega ocurrió cuando el mando de la insurrección buscaba la reconcentración para iniciar el levantamiento, que sería reforzado por dos columnas: una proveniente de Honduras, al mando de Alonso Porras y Sergio Mendoza; y otra columna Tercerista que entraría por El Viejo (8).

Posteriormente, una vez que triunfó la Revolución el 19 de julio de 1979, conocí detalles de lo que había pasado. Las fuerzas de Silvia Marlene Tapia Ramírez fueron aniquiladas en el barrio Guadalupe, en el centro de la ciudad de Chinandega. Hoy podemos ver en el Parque Central de Chinandega la lista de los héroes y mártires (Marlene y sus compañeros).  Antonio Lenin Fonseca partió en retirada hacia Potosí, junto a Lucrecia Lindo, Quxabel Cárdenas y otros compañeros, tratando de encontrarse con otros camaradas que venían de El Salvador. En esa retirada fueron emboscados por la GN. Así murió Antonio Lenin Fonseca, combatiendo (1,2).

Entre abril y mayo de 1979, a cargo de la tendencia Insurreccional dirige los preparativos de la ofensiva final en Chinandega, que iniciaría el 2 de junio a las dos de la tarde. Dirigió las mejores fuerzas, con las mejores armas. Era el responsable de atacar el comando departamental de la GN.  Ese día combatieron durante más de dos horas y cayeron 13 compañeros (entre ellos Marlene Tapia), en el sector de la Cruz, del barrio el Calvario, según Pablo Coca.

El 3 de junio, en la comarca San Benito, a cuatro kilómetros de Chinandega, según Quxabel Cárdenas (en una entrevista brindada a la periodista Tirsa Sáenz, de radio la Primerísima, el 2 de junio de 2021), al regresar 28 compañeros en un camión, desde Tonalá, donde habían ido a traer armas de un buzón, después de viajar 30-45 minutos, algunos venían soñolientos. Cárdenas tenía cinco días casi sin dormir y tenía una herida en una pierna, a pesar de lo cual iba alerta. El camión fue emboscado en el camino por la GN y murieron seis compañeros: Antonio Lenin Fonseca Martínez (médico), Lucrecia Lindo (estudiante de tercer año de medicina), César Ramón Juárez, Armando Vallecillo, Rodolfo (el Popo) Navarro y Rolando Cortés Téllez (Piel Roja). El terreno era plano, un algodonal, con alambradas de púas y donde no había manera de parapetarse. En esas condiciones, Cárdenas tuvo que ordenar la retirada. La GN los atacó y persiguió con una avioneta.

De acuerdo a Pablo Coca, un balazo en la mandíbula y otro en el costado derecho cegaron la vida de Lenin Fonseca; fue enterrado en una fosa común y meses más tarde exhumado.

En septiembre de 1978, el jefe de la tendencia Tercerista que insurreccionó Chinandega fue el sociólogo Blas Real Espinal y once combatientes, con armas de guerra. Posteriormente, el 31 de octubre del mismo año cayó en combate Real Espinal, junto a David Martínez, María del Pilar Gutiérrez y José Benito Centeno. (9)

Según Iván García Abarca (Enrique), en agosto de 1978, por órdenes de Oscar Pérezcassar (el Gordo Pin), él y Lenin Fonseca trasladaron desde León a Managua, en el carro Fiat, color blanco hueso, propiedad de Fonseca, a tres combatientes sandinistas, un fusil G-3, un Garand, una carabina y cuatro granadas. Los tres combatientes (Maxell Pantoja, el Cachorro Amaya y Juan Lorenzo Hernández Cisne) fueron dejados por los Repuestos La 15 y participaron en el asalto al Palacio Nacional del 22 de agosto de ese año. Las armas fueron entregadas a Dionisio Marenco, en el parqueo del restaurante Lacmiel, en la carretera a Masaya. El fusil G-3 fue el que usó el comandante Cero (Edén Pastora Gómez). Al regresar, García Abarca y Lenin Fonseca se trajeron a León a Carlos Manuel Jarquín (Chinto), que había sido llevado al restaurante por Marenco y que sería del estado mayor del FORLP y uno de los Héroes de Veracruz, al igual que Perezcassar (10).

Por otra parte, Enrique Bolaños Flores (Yader), recuerda, siendo un adolescente, que en la insurrección de septiembre de 1978, Lenin Fonseca combatió portando un fusil Fal, vestía un overall negro y usaba pañoleta rojinegra. Además, señala que la familia de Lenin Fonseca era vecina de ellos, pues vivían al otro lado de su casa, y que cuando su hermano Juan de Dios Muñoz fue asesinado y llevado a la casa, los hermanos William y Lenin Fonseca se portaron muy solidarios; y William Fonseca colocó la bandera roja y negra en el ataúd; pero por presión y amenaza del guardia somocista Pablo el Chele Aguilera, tuvo que quitarla (10).

Recuerda Pablo Coca que Lenin Fonseca fue enterrado en una fosa común. Fui a desenterrarlo. En ese momento hablé sobre quién era él. Me tocó enterrarlo y hablar nuevamente sobre él, en su despedida. Vine al Hospital 14 de Julio para reunirme con los trabajadores y proponerles que el hospital se llamara Antonio Lenin Fonseca Martínez. Al principio los trabajadores se oponían porque hubo enfermeras que libraron luchas heroicas, lo cual nunca se negó; y seguí explicando sobre el trabajo desarrollado por Lenin Fonseca. Al final, los trabajadores, el sindicato y la dirección del hospital apoyaron la idea y por eso conocemos hasta hoy el hospital con el nombre de Antonio Lenin Fonseca Martínez (1,2).

En una ocasión, Antonio Lenin Fonseca me planteó que tenía dolor de muela y yo le dije: andá donde la doctora Guido o el doctor Guerra para que te la compongan. Entonces, me quedó viendo y me dijo: y si me pegan un tiro y me matan, para qué me la van a componer, que les compongan las caries a otro. Sin embargo, fue; le quitaron el dolor y le compusieron la muela. Seguimos trabajando, pero sus palabras parecían una premonición porque uno de los tiros que recibió era en la mandíbula y en el otro en el costado derecho (1).

Antonio Lenin Fonseca era como todos nosotros; le gustaba la música; siempre hablaba de las canciones de Julio Iglesias. Entre las canciones que más le gustaban estaba aquella que dice más o menos así: “Al final la vida sigue igual/ unos que vienen otros que se van/ unos que viven otros morirán.” También era enamorado de la belleza de la mujer. Tuvo su novia. Tuvo su esposa. Y dejó una hija muy parecida a él (1).

Lenin Fonseca era trabajador; su personalidad era jovial, dirigente de buen carácter y trato fraternal. Si alguna vez se enojó mucho con alguno de nosotros, no pudimos ver las impresiones de ese enojo con signos de violencia, sino que en general, siempre se mantenía tranquilo (1,2).

Es importante señalar que la personalidad de Antonio Lenin Fonseca Martínez permitió, digamos, que fuera un compañero que en su trabajo aglutinara gente, o sea, que con su estilo de trabajo atraía, no rechazaba. Para los que estudiamos con él, para los estudiantes de medicina, fue un buen amigo. Se ganó el sobrenombre de “la Polilla” por su manera de ser: jovial, alegre, bromista, tranquilo. Todos lo queríamos. Y para los que tuvimos la oportunidad de combatir a su lado, de trabajar juntos, fue una buena experiencia…haber compartido la vida en esos momentos de riesgo, de alto riesgo, con un compañero de buen carácter, de gran eficiencia en su trabajo y de gran valentía (1).

A manera de epílogo sobre lo escrito y publicado hasta hoy sobre Lenin Fonseca, sabemos que: el doctor Pablo Coca leyó su testimonio el 3 de junio de 2011 en el Hospital Escuela Antonio Lenin Fonseca Martínez. Una copia del mismo fue revisada y editada por Lenin Fisher, publicándose en leninfisherblogspot.com. Esta publicación virtual sirvió de base al artículo de la revista Correo. Francisco Jarquín Ramírez (Camilo) en su libro El precio de la victoria, se refirió a Lenin Fonseca; además, relató varios detalles a Lenin Fisher, que luego éste publicó en el libro Escritos revolucionarios del siglo XXI, los cuales enriquecieron el testimonio de Coca. Es de gran importancia el testimonio de Carlos Brenes, el cual forma parte del libro de Jarquín Ramírez. Es llamativo que en el libro De León al búnker, Guillermo Cortés Domínguez casi no menciona a Lenin Fonseca. El testimonio de Dora María Téllez y los comentarios de Mónica Baltodano, en el libro Memorias de la lucha sandinista, son relevantes y complementan el contexto insurreccional. Sea esta revisión bibliográfica un homenaje al médico revolucionario, héroe de la liberación nacional de Nicaragua: Antonio Lenin Fonseca Martínez. Los testimonios de Iván García Abarca y de Enrique Bolaños Flores en la segunda y tercera edición del libro La toma del búnker de Somoza: 19 de julio de 1979, enriquecen la biografía de Lenin Fonseca.

Autor: Lenin Fisher
Managua, Nicaragua, 4 de julio de 2015
Actualizaciones: 26 de febrero de 2018; 2 y 3 de junio de 2021
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.
leninfisherblogspot.com

Referencias bibliográficas:

1-. Coca, P. Testimonio sobre la vida y lucha del doctor Lenin Fonseca. En: Dr. Antonio Lenin Fonseca Martínez: héroe de la liberación nacional de Nicaragua. Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua. 8-8-2011. leninfisherblogspot.com
2-.Coca, P. Testimonio sobre la vida y lucha del doctor Lenin Fonseca. En: Fisher, L. Escritos revolucionarios del siglo XXI: a XXXV años de la Revolución Sandinista. Universitaria. Managua, Nicaragua. 2014: 32-37
3-. Cortés Domínguez, C. De León al búnker. Editarte. Managua, Nicaragua. 2003: 188 y 257
4-. Fisher, L.  Coca, P. Antonio Lenin Fonseca, algo más que un médico. Correo. No. 33. May-Jun. Managua, Nicaragua. 2014: 66-68
5-. Jarquín Ramírez, F.J. El precio de la victoria. Universitaria. León, Nicaragua. 2004: 9 y 35
6-. Jarquín Ramírez, F.J. Testimonio del comandante Carlos Brenes (Joaquín). En: El precio de la victoria. Universitaria. León, Nicaragua. 2004: 83-88 
7-. López Espinoza, R.J. Una cronología en fotos de la liberación del departamento de Chinandega y sus municipios. Servicios gráficos. Managua, Nicaragua. 2013; 254
8-. Baltodano, M. Tener ideales y luchar por ellos. En: Memorias de la lucha sandinista. Tomo II. Rosa Luxemburg Stiftung. Managua, Nicaragua. 2011: 363-378
9-.Ortega Saavedra, H. La epopeya de la insurrección Lea. Managua, Nicaragua. 2004: p. 353-356
10-.Fisher, L. La toma del búnker de Somoza: 19 de julio de 1979. 2da. ed. Universitaria. León, Nicaragua. 2017: 316
11-. La insurrección final de 1979 en Chinandega. Radio La Primerísima. 2-6-2021. https://radiolaprimerisima.com/entrevistas/la-insurreccion-final-de-1979-en-chinandega/