domingo, 22 de mayo de 2011

¿CUANDO ES REALMENTE NECESARIO UTILIZAR LA SECUENCIA POTENCIADA EN T1 EN RESONANCIA MAGNETICA?

¿Cuándo es realmente necesario utilizar
la secuencia potenciada en T1 en resonancia magnética?

 Lenin Fisher

Los tiempos de relajación en resonancia magnética son T1 y T2. El T1 y el T2 representan la forma, el modo y la rapidez con que los espines o protones de las moléculas de agua, o sea, los átomos de hidrógeno, de los tejidos se recuperan del efecto perturbador de la irradiación electromagnética externa. (1)

Los tiempos de relajación T1 y T2 describen la evolución de la magnetización tisular –como resultado de la interacción de los campos magnéticos fluctuantes a nivel nuclear y molecular formados en el citosol y en el líquido intersticial-, a partir de su desplazamiento de la posición inicial de equilibrio. (1)


El T1 y el T2 son propiedades inherentes de cada tejido. El T1 se define como el tiempo necesario para que la magnetización longitudinal recupere un 63% de su valor de equilibrio.  El T2 es el tiempo requerido para que la magnetización transversal decaiga a un 37% del valor máximo que alcanza cuando existe coherencia de precesión transversal de los espines. (1)

La mayoría de las lesiones se presentan de intensidad de señal baja o hipointensas en T1 y con alta intensidad de señal de radiofrecuencia o hiperintensas en T2. Ese es el comportamiento de señal de la mayoría de las lesiones, no de todas. El T1 de cualquier sustancia es siempre mayor o igual que el T2. Todo lo que promueva la relajación T1 también promueve la relajación T2. Sin embargo, la relajación T2 puede ocurrir sin que exista necesariamente la relajación T1. (1)

Es generalmente aceptado que la secuencia potenciada en T1 brinda información anatómica y que la secuencia potenciada en T2 nos brinda señal, es decir, intensidad de señal o cambios de señal. Sin embargo, la secuencia T2 se caracteriza por imágenes con mejor contraste debido al brillo o hiperintensidad natural de los líquidos fisiológicos y la grasa corporal en estado normal, que contrastan muy bien con los tejidos que poseen menos contenido acuoso o graso como los ligamentos, tendones y músculos.  De ahí que, las imágenes de la secuencia T2 lucen más llamativas y bonitas; y nos brindan mejor definición anatómica de las estructuras u órganos.

En la secuencia T1, al observarse los líquidos fisiológicos normales sin brillo, o sea, hipointensos, el contraste de la imagen disminuye; la imagen se observa más opaca, menos bonita y resulta más difícil definir los bordes de estructuras o lesiones. Por eso, bajo condiciones técnicas óptimas, las imágenes de la secuencia potenciada en T1 muchas veces no brindan mejor definición anatómica que las potenciadas en T2.

¿Qué tejidos o materiales se observan hiperintensos en T1? La respuesta es: la grasa, material proteináceo, melanina, gadolinio y metahemoglobina de la hemorragia subaguda. (2)

¿Y cuáles estructuras o materiales son hipointensos en T2? La respuesta es: el tejido fibroso maduro, calcio o calcificaciones, gas y hemosiderina de la hemorragia crónica. (2)

El tiempo de relajación T1 es el tiempo durante el cual persiste el estado de excitación nuclear.  Mientras que el tiempo de relajación T2 es el tiempo durante el cual persiste la coherencia de fase de la magnetización debido a la energía externa del estímulo de la onda de radiofrecuencia. El T1 oscila entre 200 y 2000 milisegundos (ms) en la mayor parte de los tejidos biológicos; los valores del T2 varían entre 20 y 200ms., o sea, un 10-20% de los valores del T1.  No obstante, los líquidos puros como la orina y el líquido cefalorraquídeo presenta valores de T2 que alcanzan los 1500-2000ms. (1)

De acuerdo a mis propias observaciones en la práctica radiológico-clínica, durante 13 años, desde 1998 hasta 2011, pienso que la secuencia T1 debe utilizarse de manera selectiva porque la mayoría de la información diagnóstica se obtiene en las secuencias potenciadas en T2, incluyendo sus variantes como el Flair (Fluid Attenuation Inversion Recovery) y se confirma, amplía o profundiza con la secuencia T1 con medio de contraste intravenoso paramagnético o gadolinio (Gd).

Lo anterior es muy importante tomarlo en cuenta sobre todo en lugares donde se realizan altos volúmenes de exámenes de resonancia magnética (20, 25, 30, 35 y más diariamente).  Cada secuencia de resonancia magnética es un examen completo, otro examen. Si se hacen cinco secuencias, en realidad se hacen cinco exámenes. El usar selectivamente una o algunas secuencias, en este caso el T1 simple, ahorra tiempo, disminuye el uso del equipo, disminuye el tiempo de espera de los pacientes, ahorra placas radiográficas, optimiza el tiempo laboral de los técnicos y radiólogos de resonancia magnética y permite obtener exámenes más rápidos.

A nivel encefálico o cerebral un protocolo general que incluya Flair axial, T2 axial, T1 sagital y T2 coronal más –cuando esté indicado-, T1 con Gd en los planos axial y sagital (o a veces coronal en vez de sagital), resulta suficiente para obtener y brindar información diagnóstica imagenológica a los médicos referentes y pacientes. El T1 cerebral axial no brinda mayor información que el T1 sagital. La mayor familiaridad de las imágenes axiales, porque la tomografía axial computarizada se aplicó primero que la resonancia magnética, que permite localizar más fácilmente las lesiones se conserva con las imágenes axiales del T2 y Flair. El T1 axial con Gd., brindará información adicional y en él se observará hipointenso o hiperintenso lo que se observaría hipointenso o hiperintenso en el T1 simple.

En la columna lumbar, la región más frecuentemente examinada con resonancia magnética, el T1 simple resulta útil cuando se observa una masa hiperintensa en T2, por lo cual es necesario descartar la existencia de un lipoma (hiperintenso en T1). El T1 contrastado con Gd., en los planos axial y sagital, en los casos de masas sólidas, revelará además del realce anormal, el componente hipointenso, sin realce, que se vería también hipointenso en el T1 simple.

Lo antes dicho, es asimismo aplicable a la columna cervical y dorsal. En el caso de la columna cervical, las estructuras examinadas son más pequeñas. Como sabemos, las hernias discales con la consecuente compresión radicular o medular son los trastornos más frecuentes de la columna vertebral y el canal espinal. En tomografía computarizada muchas veces es difícil observar en el plano axial las hernias discales cervicales. Algo similar sucede ocasionalmente con las hernias discales cervicales en las imágenes axiales de resonancia magnética, incluyendo la secuencia potenciada en T2, que brinda el mejor contraste de la intensidad de señal entre el líquido cefalorraquídeo, el disco intervertebral, el hueso vertebral y la médula espinal. Este contraste de estructuras en T2 axial supera al obtenido en T1 axial. Y obviamente, siempre que se desee determinar si existen calcificaciones, ostefotitos, cuerpos óseos intracavitarios, etc., el radiólogo tiene la opción de recurrir a la hermana mayor e inseparable de la resonancia magnética: la tomografía computarizada, que es mucho más sensible en tales circunstancias.

De manera general, en la columna vertebral y el canal espinal un protocolo que ayuda a resolver la mayoría de los problemas diagnósticos, o sea, los más comunes, incluye: 1) T2 sagital y T2 axial (que son suficientes para diagnosticar las discopatías, hernias discales y sus consecuencias); 2) si está indicado y es necesario, se realiza un T1 axial (si se sospecha hidrosiringomielia) o sagital (para descartar un lipoma); y 3) T1 con gadolinio en los planos sagital y axial. Este protocolo ha sido útil a lo largo de casi cuatro años en el Hospital Escuela “Antonio Lenín Fonseca Martínez” de Managua, Nicaragua, donde se realizan entre 20 y 25 exámenes de resonancia magnética diariamente, es decir, una cantidad mayor de exámenes que las realizadas por los otros cuatro resonadores juntos, existentes en la capital de Nicaragua, país que sólo posee cinco resonadores magnéticos.

En el caso de hidromielia o siringomielia el T1 axial en columna cervical o dorsal brinda un mejor contraste entre el canal ependimario dilatado, el tejido medular adelgazado y el líquido cefalorraquídeo del espacio subaracnoideo circundante. Después de sospechar tal hallazgos en las imágenes sagitales en T2, resulta muy útil obtener T1 axial, porque en el T2 axial se superponen con facilidad la hiperintensidad del canal ependimario dilatado y del líquido cefalorraquídeo que circunda a la médula espinal, causando un “signo de la silueta” en líquidos de igual o similar composición.

En todos los otros casos como espondilitis, discitis, neoplasias primarias, metástasis, aracnoiditis, etc., el T1 contrastado con Gd., es mucho más importante que el T1 simple y complementa adecuadamente al T2. Todo lo que no realce en T1 con Gd., y se observe hipointenso, también se observaría hipointenso en T1 simple, con las excepciones arriba señaladas.

Todo lo anterior no niega la utilidad de las secuencias de supresión grasa, en todas sus variantes, que se aplican en diferentes regiones del cuerpo humano y ante diferentes trastornos con el fin de descartar la composición grasa de alguna lesión o hallazgo. Las secuencias de supresión grasa tienen su indicación específica.

Cuando se trabaja con altos volúmenes de exámenes de resonancia magnética diariamente (25 a 35) se puede prescindir del T1 en la mayoría de los pacientes y dicha secuencia debe utilizarse selectivamente cuando es realmente útil. Esto es algo similar al hecho de que la secuencia densidad de protones dejó de ser usada en el encéfalo; o de que no siempre es necesario hacer uso de todas las secuencias posibles –que son muchas-, en cada paciente para emitir un diagnóstico. Y nos recuerda la adaptación práctica de que en el examen del encéfalo es preferible obtener primero la secuencia Flair axial y después un T2 axial, sobre todo en pacientes que tengan dificultades para colaborar.

No siempre son necesarias ni obligatorias todas las variantes de secuencias de gradientes o todos los tipos de inversión o supresión. No necesitamos obtener tantas imágenes o secuencias como colores existan. Para diagnosticar con resonancia magnética puede bastar obtener imágenes en tres o cuatro colores, es decir, en tres o cuatro secuencias.

En tomografía computarizada existe en Nicaragua un antecedente: García, Fisher y Cuadra, en el Hospital Escuela “Antonio Lenín Fonseca Martínez”, en el año 2010,  concluyeron que –exceptuando los exámenes de emergencia-, la fase simple fue innecesaria en tomografía computarizada cerebral; que la fase simple no aportó más información ni información de mejor calidad que la fase contrastada; y que la fase contrastada fue suficiente en la tomografía computarizada cerebral (3,4,5). Un estudio similar debe realizarse sobre cuándo es necesaria y útil la secuencia T1 simple en el encéfalo y los diferentes segmentos de la columna vertebral y el canal espinal. Porque la fase simple obligatoria en todos los exámenes de tomografía computarizada ha sido considerada un mito o dogma (6) y lo mismo parece suceder con la secuencia T1 simple, que se asume como obligatoria, en todos los exámenes de resonancia magnética, pacientes y contextos clínicos.

Lo antes expuesto es importante en un país pobre como Nicaragua, con  un presupuesto de salud pequeño, hospitales que tienen muchas limitaciones de recursos materiales, un sistema de salud que posee sólo un hospital público con un resonador magnético, por lo cual se deben cuidar mucho los equipos, así como optimizar los recursos, el tiempo y la labor del personal técnico y radiológico.

Se sugiere consultar las siguientes  investigaciones: 1) "Uso de la secuencia T1 con gadolinio previamente a las secuencias Flair y T2 en resonancia magnética cerebral", realizada en el Hospital Escuela "Antonio Lenín Fonseca Martínez" (HEALFM) de Managua, Nicaragua, entre septiembre y noviembre de 2012 por Sandoval, Fisher y Wallace. 2) "Capacidad diagnóstica de las secuencia T1 simple versus T1 con medio de contraste y secuencia T2 en resonancia magnética de trastornos de la columna lumbar", (HEALFM), entre junio y noviembre de 2011, por Cárdenas, Fisher y Wallace. 3) "Concordancia entre secuencias y observadores en el diagnóstico de meningioma intracraneal usando gadolinio antes de las secuencias T2 y Flair", (HEALFM), entre julio de 2011 y septiembre de 2012, por Juárez, Fisher y Wallace; en los blogs que a continuación se mencionan:

Colegio Nicaragüense de Radiología
(colegionicaraguenseradiologia.blogspot.com)

Residentes de Radiología de Nicaragua
(residentesradiologianicaragua.blogspot.com)


Referencias bibliográficas:

1-.Sanz Marín, M. Sanz Ropp, P. Cogollos Agruña, J. Resonancia magnética. En: Pedrosa, C. S., Casanova, R. Pedrosa. Diagnóstico por imagen. Vol. I: Generalidades. Aparatos respiratorio y cardiovascular. McGraw-Hill Interamericana. Madrid. 2002:97-122

2-.Math, K.R. Magnetic resonance imaging. In: Katz, D.S., Math, K.R., Groskin, S.A. Radiology secrets. Hanly & Belfus. Philadelphia. 1998: 19-24

3-.García, N. Fisher, L. Cuadra, S. ¿Realmente necesitamos la fase simple en  tomografía computarizada cerebral? Hospital Escuela “A. Lenín Fonseca M.” Jun. 2008–Nov. 2009. Tesis para optar al título de Especialista en Radiología. Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua

4-.Fisher, L. Resultados concretos. En: Fisher, L. Historia de la radiología en Nicaragua: la senda de la luz invisible. Universitaria. Managua, Nicaragua. 2010: 178-179

5-.Fisher, L. Una discusión necesaria. En: Fisher, L. Historia de la radiología Nicaragua: la senda de la luz invisible. Universitaria. Managua, Nicaragua. 2010: 180-184

6-.Fisher, L. El mito de la fase simple obligatoria en tomografía computarizada. En: Fisher, L. Historia de la radiología en Nicaragua: la senda de la luz invisible. Universitaria. Managua, Nicaragua. 2010: 172-175

Managua, Nicaragua, 22 de mayo de 2011



domingo, 8 de mayo de 2011

MORIR ES MEJOR: UNICO POEMA ESCRITO POR SANDINO


“Morir es mejor”: único poema escrito por Sandino

Lenin Fisher

El “General de los Hombres Libres” Augusto C. Sandino escribió un poema, su único poema, titulado “Morir es mejor”, el cual apareció en la publicación “Los Sábados”, en Tegucigalpa, Honduras, el 13 de septiembre de 1927. Así lo afirma Faustino Sáenz en su magistral ensayo titulado “Interpretación de la leonesidad” en “Rubén Darío y la leonesidad” (Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación”. 114. Ene-Mar 2002. Biblioteca Roberto Incer Barquero. Banco Central de Nicaragua).

Según F. Sáenz para interpretar la leonesidad hay que sistematizar los fenómenos que constituyen la estructura del comportamiento leonés a lo largo del tiempo; fenómenos que son 12, a saber: orgullo catedralicio, Sutiaba como alter ego, conciencia de capitalidad, vocación universitaria, herencia liberal, violencia volcánica, valentía localista, espíritu de Atenas, sustrato artesano, culto a la palabra, aptitud introspectiva y Poneloya como recreo. Y yo me atrevería a agregar un décimo-tercero: cuna de las ideas revolucionarias en Nicaragua.

Consciente de la valentía localista de los leoneses, el general Sandino escribió el poema, “Morir es mejor”, cuyo texto íntegro F. Sáenz lo incluyó en el ensayo antes mencionado y el cual es como sigue:

Leoneses, vuestros pechos
inflamados de fuego deben estar.
Leoneses, recordad siempre a estos héroes
de la fecunda tierra del pinar.

Leoneses, no olvidéis los nombres
de Sacasa, de Argüello y Parajón;
si siempre los amáis
seguidlos de idea y corazón.

Reclamad con estoicismo
honor y libertad
que la Patria no quiere
sufrir más orfandad.

Con denuedo luchad, ¡oh leoneses!
en pro del honor:
esclavos no quiere la Patria;
morir es mejor.

Cuando el poema fue publicado, Sandino tenía más de cuatro meses de haber iniciado su resistencia guerrillera anti-oligárquica, anti-intervencionista y anti-imperialista, después de rechazar el Pacto del Espino Negro, el 4 de mayo de 1927.

“Morir es mejor” fue una vibrante arenga al pueblo de León antes de finalizar una más de las guerras intra-oligárquicas, entre las paralelas históricas, conservadores y liberales, es decir, la Guerra Liberal Constitucionalista de 1926-1927, la cual fue una guerra entre bandos de una misma clase social. Sandino escribió el poema en cuestión antes del 4 de mayo. En el poema se exaltan las figuras de los liberales Juan Bautista Sacasa (1874-1946), Leonardo Argüello (1875-1947) y del militar Francisco Parajón.

La Guerra Liberal Constitucionalista, tan cara a los leoneses, quienes reividicaban la Presidencia de la República para uno de sus pro-hombres: el liberal Dr. J. B. Sacasa, quien había sido el Vicepresidente del “gobierno de la transacción” encabezado por el conservador Carlos Solórzano. En octubre de 1925, el general y político conservador Emiliano Chamorro Vargas había asaltado la Loma de Tiscapa, el cuartel más importante y estratégico de la capital Managua. J.B. Sacasa huyó y organizó la guerra antigolpista; C. Solórzano renunció y el Congreso con mayoría conservadora le dio “permiso indefinido”.  El caudillo Chamorro V., logró que el Congreso lo denominara “Primer Designado” y ejerció inmediatamente la presidencia “por ausencia” de Solórzano. Antes, Chamorro V., le impuso al presidente Solórzano el acuerdo siguiente: fin del “gobierno de la transacción”; amnistía general para los golpistas; pago a las tropas; y nombramiento de E. Chamorro V., como jefe del ejército. Siete años después, J. B. Sacasa ganó las elecciones  de 1932 y firmó la paz con Sandino en 1934;  luego, recibiría otro golpe de Estado de parte de su sobrino político, el liberal Anastasio Somoza García, el 7 de junio de 1936.

Leonardo Argüello Barreto llegaría a ser presidente durante 25 días (1 de mayo - 25 de mayo de 1947), porque fue derrocado por otro golpe de Estado del general A. Somoza G., quien le había traspasado la presidencia el Día Internacional de los Trabajadores. 1947 fue el año en Somoza G., hizo fraude electoral pasando a su correligionario liberal, Argüello Barreto, las cifras de votos a favor del candidato liberal independiente, apoyado por los conservadores, Dr. Enoc Aguado. Pero Argüello B., ya siendo presidente, se le rebeló a Somoza G., ordenándole salir del país por considerarlo un obstáculo para la tranquilidad nacional. Después del golpe de Estado, el anciano Argüello B., se asiló en la embajada de México y se fue al exilio, muriendo en un hospital azteca, una mañana de diciembre de 1947.

Desde el punto de vista artístico y técnico Faustino Sáenz, un experto, nos ilustra sobre “Morir es mejor”, diciendo: “Métricamente, el poema consiste en cuatro cuartetos de versificación irregular con rima consonante ABCB, o sea en los (h)exasílabos de los tres últimos cuartetos, y en el segundo y cuarto versos del primero, cerrando con un eficaz endecasílabo: “de la fecunda tierra del pinar” con el acento de rigor en la sexta sílaba. Y literalmente, por su tono retórico y encendida imprecación bélica, es muy afín a la valentía del leonés que su autor emulaba.”

El general Sandino, nacido hace 116 años, el 18 de mayo de 1895, en Niquinohomo (Valle de los Guerreros), departamento de Masaya, escribió un poema político, como un llamado a los leoneses para luchar contra un gobierno golpista de origen conservador cuando Nicaragua era asolada por otra guerra entre oligarcas llamados de diversas maneras: aristocráticos, timbucos, legitimistas o conservadores, con Granada como bastión; y calandracas, democráticos o liberales, con León como ciudad principal.

Morir era mejor que vivir como esclavo bajo el atropello de un gobierno golpista y de la ocupación militar yanqui. Por eso Sandino luchó y propinó al ejército de Estados Unidos su primera derrota militar en América, aunque el US Army dice registrar sólo 48 bajas mortales en Nicaragua entre 1927 y 1933, o sea, seis muertos por año (dato para tontos). Sandino tuvo que pagar su victoria con la muerte, por tal razón, su vil asesinato a traición en medio de la paz firmada, a manos de A. Somoza G., ocurrió después, el 21 de febrero de 1934.

Managua, 8 de mayo de 2011

lunes, 2 de mayo de 2011

HEROES Y MARTIRES DE LA FACULTAD PREPARATORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE NICARAGUA (UNAN-LEON) EN LA DEFENSA DE LA REVOLUCION SANDINISTA

Héroes y Mártires de la
Facultad Preparatoria de la U.N.A.N.-León
 en la defensa de la Revolución Sandinista (1980-1990)

Lenin Fisher

La Facultad Preparatoria fue fundada en noviembre de 1980 en la ciudad de León como una secundaria acelerada bajo la tutela de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (U.N.A.N.). Su primer Decano fue el siempre respetable y muy querido historiador José Reyes Monterrey, mejor conocido como el Che Reyes, luchador revolucionario desde siempre.

“La Prepa” fue el apócope o forma corta para referirse a la Facultad Preparatoria y por el cual se conoció más a ésta. Así, los estudiantes de la misma, no eran llamados preparatorianos, sino que “Prepas”; les decían “Los Prepas”.

“Facultad de Obreros y Campesinos”, así era llamada la Facultad Preparatoria porque su origen estaba vinculado al Programa Histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional (F.S.L.N.), elaborado en 1969, el cual hablaba de brindar educación a los hijos de los obreros y campesinos. La casi totalidad de los estudiantes de la Facultad Preparatoria eran de origen humilde, hijos de obreros o campesinos, cuyas posibilidades para realizar estudios universitarios eran muy difíciles o imposibles.

Entre los años 1983-1984 se establecieron dos núcleos de la U.N.A.N.: León y Managua. Existieron dos Facultades Preparatorias: una en la U.N.A.N.-León y otra en la U.N.A.N.-Managua. En León estudiaban jóvenes de las regiones I (Nueva Segovia, Madriz y Estelí); II (León y Chinandega); VI (Matagalpa y Jinotega); y Zelaya Norte, después llamada Región Autónoma del Atlántico Norte (R.A.A.N.). En Managua estudiaban jóvenes de las regiones III (Managua); IV (Masaya, Carazo, Granada y Rivas); V (Chontales, Boaco y Río San Juan); y Zelaya Sur, después llamada Región Autónoma del Atlántico Sur (R.A.A.S.).

Los estudiantes eran becados; la beca incluía alojamiento, alimentación, útiles escolares, biblioteca, estipendio para transporte y gastos personales. Los estudios duraban tres años y estaban divididos en tres niveles.  Era una secundaria intensiva, con programas académicos condensados, impartidos por excelentes y dedicados profesores. Al finalizar el tercer nivel el egresado tenía la opción de estudiar carreras priorizadas, sin necesidad de hacer examen de admisión, en cualquiera de las universidades estatales. Así lo hicieron varios centenares de jóvenes egresados, puede decirse que algunos miles.

La idea principal de este proyecto educativo durante la Revolución Sandinista era formar cuadros políticos capacitados en la universidad para dirigir el país y ayudar a resolver los problemas de éste. Dicho objetivo cambió después de 1990, cuando el F.S.L.N., perdió el poder político, hasta que el proyecto fue clausurado a inicios de la década del año 2000.

Centenares de jóvenes estudiaban en la Facultad Preparatoria. Ellos constituían una fuerza juvenil estudiantil formidable que apoyaba y defendía a la Revolución Popular Sandinista en todas las circunstancias y en cualquier momento. La casi totalidad eran miembros de la Juventud Sandinista 19 de Julio y constituían una fuerza político-ideológica de choque, muy activa y efectiva. Desde el punto de vista gremial estudiantil, todos eran parte de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (U.N.E.N.), el movimiento nacional de estudiantes universitarios.

Dentro de los torneos deportivos de la U.N.A.N.-León, la Facultad Preparatoria destacó siempre, especialmente en béisbol, el deporte más practicado en Nicaragua, logrando varios campeonatos universitarios.

Los estudiantes de la Facultad Preparatoria conformaron batallones de voluntarios para cortar algodón en Chinandega y León; cortar caña en Chinandega; cortar café en Matagalpa, Jinotega, Madriz y Nueva Segovia. Asimismo, integraron batallones de infantería de reserva y cumplieron el Servicio Militar Patriótico (S.M.P.) para combatir a la contrarrevolución. Y una pequeña y muy selecta parte de ellos asumió responsabilidades políticas como cuadros profesionales de la Juventud Sandinista 19 de Julio y el F.S.L.N., en diferentes municipios del norte y centro del país, escenario de la guerra contrarrevolucionaria.

A partir de 1984, cuando la guerra contrarrevolucionaria “de baja intensidad” financiada por Estados Unidos se acrecentaba, los jóvenes estudiantes de la Facultad Preparatoria se integraron a cumplir la Ley del Servicio Militar Patriótico, emitida en 1983. La mayoría de ellos fueron voluntariamente a cumplir el S.M.P., y se integraron a unidades de combate tales como: Batallones de Lucha Irregular (B.L.I.), Tropas Guarda Fronteras (T.G.F.) y otras importantes unidades del Ejército Popular Sandinista (E.P.S.). Entre los estudiantes de la Facultad Preparatoria no sólo hombres se integraron al S.M.P., sino que también mujeres.

Las fuerzas contrarrevolucionarias, con bases en Honduras y Costa Rica, fueron heroicamente combatidas por la juventud nicaragüense. Entre los jóvenes combatientes estuvieron los jóvenes estudiantes de la Facultad Preparatoria. “Los Prepas” también defendieron la Revolución Sandinista con las armas en la mano –porque así se defendía la soberanía de un pueblo, decía el General de los Hombres Libres Augusto C. Sandino-, dejando sus estudios y arriesgando sus vidas.

Así fue como la Facultad Preparatoria tuvo alrededor de treinta Héroes y Mártires en el periodo de 1981 a 1990. Casi 30 jóvenes que murieron en combate o fueron secuestrados; que cayeron cumpliendo misiones políticas, productivas o combativas en los cuatro puntos cardinales de nuestro país donde se enfrentaba a la guerra contrarrevolucionaria.

La lista de los veintisiete Héroes y Mártires de la Facultad Preparatoria de la U.N.A.N.-León es la siguiente: Alvaro Sandoval,  Jorge Luis Urbina, José Adán Centeno, Mauricio Mairena Catín, Apolonio Romero, Teodoro Reyes Moreno, Carlos Caballero, Eddy Alberto Altamirano, Carlos Reyes Olivera,  Ezequiel Francisco Mendoza Rizo, Gilberto Sánchez, José de la Cruz Chavarría,  Jorge Ulises Leiva, José Luis Fajardo, José Santiago López Mora, Lázaro Daniel Huete, José Esteban Talavera, Mario Merlo, Mélida Hernández, Noel Hernández,  Candelario Vallejos, Ramón López, Ricardo López, Henry Zamora, Luis Enrique, Marcos (de los dos últimos no tenemos los apellidos) y Blanco (de quien no recordamos su nombre).

El déficit de nombres o apellidos de cuatro de los jóvenes héroes justifica escribir este pequeño artículo y mucho más sobre los héroes y mártires de la Facultad Preparatoria para contribuir a la recuperación de la memoria histórica en honor a esa generación de jóvenes que construyó y defendió con su vida la Revolución Nicaragüense o Revolución Sandinista entre 1979 y 1990, sin pretender enriquecerse ni lograr un cargo público.


Todos los Héroes y Mártires de la Facultad Preparatoria como de otras facultades y escuelas de las universidades de Nicaragua, por el contexto en el que entregaron sus vidas, merecen un lugar en la constelación de Héroes y Mártires universitarios del país a la par de los tres estudiantes que murieron el 4 de junio de 1822 luchando contra la anexión de Nicaragua al imperio mexicano de Iturbide -inaugurando así, la participación de los estudiantes en política. Estirpe que incluye a Uriel Sotomayor, Mártires del 23 de julio de 1959, Edwin Castro Rodríguez, Edgard Munguía Alvarez y Marlon Zelaya Cruz, entre tantos Héroes y Mártires de la comunidad universitaria nicaragüense. Ellos también han hecho posible la historia de la Universidad en Nicaragua y escribieron con sangre brillantes páginas para ser recordadas, a propósito de las festividades del bicentenario de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
Esta es, en cierta forma, una síntesis de lo que fue mi secundaria, la Facultad Preparatoria. Pero realmente es un pequeño homenaje a esos jóvenes estudiantes “Prepas” que fueron nuestros amigos, compañeros de clases y de luchas, quienes –a decir del poeta Leonel Rugama-, no dijeron que morían por la Patria, sino que murieron.


Managua, 2 de mayo de 2011