martes, 17 de octubre de 2017

DEMOCRACIA TRIUNFA EN VENEZUELA: DERECHA DERROTADA POR LA REVOLUCION

Democracia triunfa en Venezuela: derecha derrotada por la Revolución

Lenin Fisher

El domingo 16 de octubre de 2017, durante las elecciones por las gobernaturas de 22 estados de Venezuela, una vez más la Revolución Bolivariana venció a los partidos políticos de derecha, representantes del crudo capitalismo.

Más de 10 millones de venezolanos, o sea, un poco más del 61% de los votantes (una cantidad y proporción nunca vista en elecciones para Gobernadores), ejercieron su derecho al voto.

La izquierda venezolana, representada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ganó con el voto popular, 18 estados (78%); y la izquierda solo pudo ganar cinco.

El valiente pueblo venezolano le dio el 54% de sus votos a la Revolución Bolivariana y la derecha capitalista y pro-yanqui obtuvo el 45%. Una ventaja de nueve puntos porcentuales, es decir, una paliza electoral, técnicamente hablando, es la que recibió la derecha vende patria.

Se demostró que la táctica imperialista, dirigida por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, de tratar de derrocar por métodos violentos al gobierno revolucionario de Nicolás Maduro Moros, ha sido incorrecta. Táctica que ha sido rechazada, con los votos, por la mayoría democrática de los venezolanos.

Los imperialistas de la Tierra han hecho rechinar la economía venezolana; han hecho llorar y crujir los dientes al pueblo venezolano; pero éste, ha votado por la paz, el diálogo, la revolución social y democrática, y por la soberanía nacional.

Lo único que le ha faltado a la ultraderecha mundial y a los ricos más ricos del planeta (los Rockefeller, el grupo de Bilderberg, el G-7, etc.), para adueñarse del 30% de las reservas de petróleo del globo, de las riquezas de gas natural y de los millones de toneladas de oro en el Orinoco, es enviar al ejército gringo a invadir Venezuela. Aparte de eso, han probado de todo: hasta quemar vivas a 32 personas que eran partidarios de la Revolución Bolivariana, llamados Chavistas, o aparentaban serlo.

La Asamblea Nacional Constitución fue una gran lección democrática que dejó con la boca abierta a cualquier analista político de la derecha manipuladora. Esta victoria electoral por las gobernaturas estatales ha sido una cátedra magistral de democracia; pero ante la cual los grandes medios de comunicación masiva han guardado silencio o intentan deslegitimarla, al igual que la derecha venezolana derrotada, el desprestigiado secretario general de la OEA y los desacreditados presidentes latinoamericanos como Temer, Macri, Peña Nieto y Santos; quienes juntos juegan a la mejor mascota faldera de los Estados Unidos.

El que quiera ver, que vea. Quien quiera oír, que oiga.

¡Viva Venezuela!

Managua, Nicaragua, 17 de octubre de 2017
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.

leninfisherblogspot.com

jueves, 21 de septiembre de 2017

HISTORIA DE LA OFTALMOLOGIA EN NICARAGUA

Historia de la Oftalmología en Nicaragua


Lenin Fisher y Janitzia Aragón Padilla

Álvarez (1984) relata que entre los pioneros de la Oftalmología en Nicaragua está el doctor Roberto Sacasa, que residía en León y ha sido señalado como el primer médico que realizó operaciones en los ojos, en Nicaragua.

Según Montalván (1960) el doctor Roberto Sacasa, graduado en la Universidad de París (discípulo de Fort, Valpeau, Nelaton y Houel), fue presidente del Protomedicato desde 1869 y tuvo especial dedicación por la Oftalmología. Fue Decano de la Facultad de Medicina, a partir que el presidente Evaristo Carazo impulsa una de sus reformas, durante el periodo de los treinta años de gobiernos conservadores (Montalván, 1960; Álvarez, 2004).

El 6 de diciembre de 1899 el doctor Juan José Martínez (Tiffer) Moya, quien residía en Granada, operó de catarata a don Pánfilo Gutiérrez (el Pelón); cirugía que fue un éxito completo, de acuerdo a la autobiografía de Martínez Moya (Álvarez, 1984; Álvarez, 2004).

Al doctor Martínez se debe el primer registro de una cirugía de catarata o lensectomía en Nicaragua, realizada a pocos días de que finalizara el siglo XIX, donde describe lo siguiente: los instrumentos fueron muy bien hervidos, el paciente se lavó la cabeza y la cara con agua tibia y jabón; el saco lagrimal se lavó con solución de sublimado al 1/2000; la anestesia local fue por medio de instilación de gotas de solución de cocaína al 5%; la operación se realizó con el método de von Graefe (cuchillete recto de 2mm., iridectomía en sector, arrancamiento de la cápsula con pinza dentada, y expresión y lavado del núcleo y corteza sin suturar); y posteriormente, colocó gasa esterilizada; y realizó curación los siguientes días, instalando gotas de atropina al 1% (Álvarez, 1984).

Los doctores Luis H. Debayle y Juan José Martínez Moya extrajeron cataratas (Álvarez, 1984). Debayle fue cirujano, ginecólogo, obstetra, ortopedista, urólogo, otorrinolaringólogo y oftalmólogo (Álvarez, 2004). Debayle y Martínez fundaron la cirugía moderna en Nicaragua (Montalván, 1960).  Debayle estudió en la Universidad Sorbona y en el Instituto La Rue (París, Francia); mientras que Martínez estudió en la Facultad de Medicina de Nueva York y realizó su internado en el Hospital Bellevue (Arellano, Fisher, 2010).

Década de 1920: el primer médico oftalmólogo, graduado en el extranjero, fue el doctor Salvador Reyes, quien estudió en Bélgica, la especialidad de ojos, oído, nariz y garganta, y residió en León, operando en su clínica, en el barrio el Calvario (Álvarez, 1984).

Poco tiempo después, llegó el doctor Juan Derbishier, que también era oftalmólogo y otorrinolaringólogo (Álvarez, 1984). Derbishier fue inmortalizado por Sergio Ramírez Mercado en la novela Castigo Divino (Aragón Téllez, 2015). En 1928 el doctor Alejandro César, en Granada, dio brillo y popularidad a la Oftalmología. A inicios de la década de 1940 el doctor guatemalteco Arturo Quevedo y el doctor costarricense Alexis Agüero, atendían, en la clínica del doctor Adán Fuentes Solórzano (oftalmólogo y otorrinolaringólogo), ubicada en la avenida Bolívar, en Managua. El fundador de la Oftalmología moderna fue el doctor Ricardo Lacayo G., quien llegó al país en 1946, graduado del New York Eye and Ear Infirmary, organizó el Servicio de Ojos del Hospital General e introdujo la primera lámpara de hendidura. En la década de 1950 el doctor José H. Montalván fue catedrático de Oftalmología en la Universidad de León, utilizando el texto de May (Álvarez, 1984). Además, en esa década impartía la cátedra de Oftalmología el doctor Roberto Buitrago, quien viajaba desde Managua, una vez a la semana (Aragón Téllez, 2015)

En 1948, regresó a Nicaragua el doctor Emilio Álvarez Montalván, quien se entrenó en el Instituto Lagleyze, de Buenos Aires, Argentina. Las enfermedades más comunes eran las siguientes: defectos refractivos, oftalmía del recién nacido, queratitis parenquimatosa sifilítica y coroiditis; las cuales han disminuido su frecuencia al pasar del tiempo (Álvarez, 1984).

El doctor Víctor M. Godoy, un oculista autodidacta, ex–alumno del doctor Luis H. Debayle, era la figura paternal de los oftalmólogos radicados en Managua, durante la década de 1950. Los optometristas de la época eran Peñalba, Ruhl y Deogracias Rivas. En el año de 1949, regresó al país el doctor Fernando Agüero Rocha (ex–alumno del doctor Castroviejo, en New York), quien realizó los primeros transplantes corneales en Nicaragua (Álvarez, 1984).

El doctor Agüero Rocha ha sido el oftalmólogo que más alto liderazgo político ha alcanzado en el país, pues fue líder del Partido Conservador; pero perdió totalmente dicho liderazgo después de la masacre del 22 de enero de 1967, realizada por la Guardia Nacional contra una manifestación opositora al régimen de Anastasio Somoza Debayle, en la capital Managua.

En el mes de diciembre del año 1948 se fundó la Sociedad Nicaragüense de Oftalmología (SNO), siendo conformada su primera directiva por los siguientes doctores: Víctor M. Godoy (Presidente), Salvador Reyes (Vicepresidente), Emilio Álvarez Montalván (Secretario), Ricardo Lacayo G. (Tesorero), Adán Fuentes (Vocal) y Juan Derbishire (Vocal) (Álvarez, 1984). Además, Derbishire era el delegado ante la Asociación Panamericana de Oftalmología (Aragón Téllez, 2015).

En ese tiempo los doctores Filiberto Herdocia Adams, en León; Ponciano Muñoz, en Rivas; Manuel Ubago, en Granada; y J. Báez, en Jinotepe; realizaban enucleaciones e iridectomías, y operaban chalaziones y pterigiones (Álvarez, 1984). En 1949 se fundó la clínica oftalmológica del Hospital Bautista de Managua a través de gestiones hechas por Álvarez Montalván y el doctor John S. Pixley (Álvarez, 2003).

Los doctores Gilberto y Mary Cuadra trajeron a Nicaragua el primer oftalmoscopio indirecto de Schepens, en la década de 1950. En esa época, llegaron los primeros colirios de patente, producidos por los laboratorios Colicursi de Barcelona, España, cuando las farmacias nacionales Guerrero Pineda y Guevara, de Managua, atendían las recetas oftalmológicas caso por caso. En 1952, el doctor Emilio Álvarez Montalván realizó estudios fundamentales de neuroftalmología en Queen Square Hospital, del Reino Unido (Álvarez, 1984).

A inicios de la década de 1960, el doctor Ernesto Garay Morales, con estudios en La Habana y New York, se instaló en Managua y posteriormente realizó un estudio acucioso sobre cisticercosis ocular. En esa misma década, el doctor Enrique Gil Salinas, entrenado en la Clínica Barraquer de Barcelona, fue nombrado catedrático de Oftalmología en la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, con sede en León, modificando el método de enseñanza, haciéndolo más práctico. Gil Salinas introdujo al país la sutura de seda virgen. A finales de dicha década, regresó, con una técnica quirúrgica muy depurada, el doctor Róger Munguía Argüello, entrenado en la Clínica Barraquer, donde fue jefe de residentes, durante más de cuatro años (Álvarez, 1984).

El doctor Enrique Gil Salinas fundó el Servicio de Oftalmología en el Hospital San Vicente de Paúl, de la ciudad de León, en 1963. Fue nombrado, en 1964, profesor ad-honorem de la Facultad de Medicina de la UNAN (Aragón Téllez, 2015).

Extracción de catarata con crio o hielo seco, fue la técnica que introdujeron los doctores Álvarez Montalván y Garay Morales, en 1966. La tercera generación de oftalmólogos surgió a finales de la década de 1960, con el doctor Roberto Cortés Montealegre, graduado en México (Álvarez, 1984), quien trágicamente fue asesinado por la Guardia Nacional, ante su esposa e hijos, durante la guerra civil de 1979, en Chinandega (hoy un centro de salud de dicha ciudad lleva su nombre).

En 1971 se organizó el primer congreso de Oftalmología en Nicaragua, cuando era presidente de la SNO el doctor Enrique Gil Salinas (Aragón Téllez, 2015).

El doctor Manuel Sequeira fue el primer oftalmólogo nicaragüense que obtuvo un diplomado del Royal College of Surgeons del Reino Unido. El Hospital General de Managua y el Hospital El Retiro brindaron atención oftalmológica y para 1960, el último mencionado llegó a tener 40 camas en el servicio de Oftalmología (20 para hombres y 20 de mujeres). El terremoto del sábado 23 de diciembre de 1972, a las 00:35 a.m., con una magnitud de 6.2 en la escala de Richter, con dos réplicas de 5.0 y 5.2, una hora después, destruyó totalmente las instalaciones (Álvarez, 1984; Wikipedia, 2017).

En el año de 1974 se fundó la Sociedad Centroamericana de Oftalmología. La SNO obtuvo su personería jurídica, de parte del Congreso de la República, en 1977 (Álvarez, 1984).

Entre los oftalmólogos que forman la cuarta generación se pueden mencionar los siguientes: Humberto Castrillo (Universidad de Montpellier, Francia), Leandro Chamorro, Miriam de Lacayo, Teresa Baldizón y Jorge García (Hospital Clínico San Carlos, Madrid, España), Osmín Fonseca y  Luis Balladares (Instituto Oftalmológico, Madrid, España), Esperanza de Munguía (Instituto Barraquer, Barcelona, España), Bayardo Salmerón (Hospital Francisco Franco Barcelona, España), Edith Edelweiss Selva de Rivera (Barcelona, España), Oscar Aragón Téllez y Julio Quezada (Hospital General del Seguro Social, México, D.F.), Walter Salinas (Instituto de las Américas, Bogotá, Colombia), Paulino Quintana (Alemania Federal), Salvador Enríquez (Hospital San Juan de Dios, San José, Costa Rica), Milton Eugarrios (Estados Unidos) y Leopoldo Navarro Avilés (Universidad de Marsella, Francia) (Álvarez, 1984).

Han sido presidentes de la SNO los siguientes oftalmólogos: Víctor M. Godoy, Emilio Álvarez Montalván, Humberto Castrillo, Justo Munguía, Leandro Chamorro, Abraham Delgado, Oscar Aragón Téllez, María José Córdoba, Diego Valle, Emilio Álvarez Guerra, Amelia Salvatierra, Silvia Bravo, Marcelo Figueroa, Ramiro Blanco y Gloria Gaitán, entre otros.

El Consejo Nacional de la Educación Superior (CNES) fue fundado en 1979 (Guevara, 1995). Para 1984 el Servicio de Oftalmología con mayor número de consultas en todo el país era el perteneciente al Hospital Bertha Calderón, donde se atendían hasta 150 pacientes diariamente, pero con solamente 12 camas disponibles (Álvarez, 1984). De acuerdo al doctor René Pilarte en el Hospital Bertha Calderón los jefes del Servicio de Oftalmología fueron los doctores Leandro Chamorro, Julio Quezada y René Pilarte.

El Hospital Bertha Calderón empezó el programa de residencia en Oftalmología, con reconocimiento universitario, alrededor de 1983, cuando se iniciaron las especialidades médico-quirúrgicas, como una decisión del Estado nacional, a través del Ministerio de Salud y la UNAN, para formar a sus propios especialistas en medicina.

En 1984 se fundó la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua (Fisher, 2014). La Comisión Central Minsa-UNAN exigió que todos los planes y programas académicos estuviesen listos antes de 1982 (Guevara, 2003).

A mediados de la década de 1980, siendo Jefe del Servicio de Oftalmología el doctor Julio Quezada, en el Hospital Bertha Calderón, el doctor René Pilarte y Dagoberto Rosales (quienes habían aprendido algunas técnicas de las operaciones de retina que llegaba a realizar el doctor Emilio Álvarez Montalván), reinician, animados por el doctor Quezada, las cirugías de retina en dicho centro, ante el hecho de que muchos oftalmólogos habían abandonado el país. Previamente, solamente los doctores Emilio Álvarez Montalván y Oscar Saravia realizaban este tipo de cirugías; y el doctor Saravia había dejado de operar en el hospital público mencionado, cuna del programa de residentes de Oftalmología en Nicaragua.

También durante la década de 1980, existió, según relata el doctor Pilarte, el Servicio de Oftalmología del Hospital Escuela Lenin Fonseca, dirigido por el doctor Luis Flores; y cuyo staff de oftalmólogos lo conformaban además, una retinóloga cubana llamada Mayra Omier y un oftalmólogo ruso de apellido Olev.

En 1995 fue fundado el Centro Nacional de Oftalmología (CNAO), bajo el concepto de hospital especializado en enfermedades de los ojos (desapareciendo los Servicios de Oftalmología de los hospitales Bertha Calderón y Lenin Fonseca), que según el doctor René Pilarte (quien pertenece a la promoción 1984-1987), ha tenido entre sus directores a los doctores María José Córdoba, Lissette Herrera, Octavio Tórrez, Conrado Abarca y Francisca Rivas. Posteriormente, en 2003, el CNAO es bautizado con el nombre del doctor Emilio Álvarez Montalván, como reconocimiento en vida por sus aportes a la Oftalmología y a la Medicina en Nicaragua.

Hasta inicios de la década de 1980 los médicos nicaragüenses que deseaban estudiar Oftalmología, debían hacerlo en el extranjero. Los primeros oftalmólogos graduados en Nicaragua, durante la década antes mencionada, fueron los doctores Azucena Ocaña y Carlos Castañeda Molina. Eran residentes de oftalmología en 1984 los doctores Marcia de Castrillo, Lygia Díaz, Giselle Solís, Dagoberto Rosales y Francisco Cisneros (Álvarez, 1984). En 1987 ingresaron a la residencia de Oftalmología los doctores José Antonio Agüero, Amelia Salvatierra, María José Córdova y el doctor Vílchez. En el año 1988 ingresó a la residencia el doctor Abraham Delgado. Desde entonces, se han graduado como oftalmólogos, en Nicaragua, con diploma universitario, más de 150 médicos y cirujanos, según cálculos del doctor René Pilarte.

En entrevista realizada al doctor René Pilarte Tijerino, éste señaló que han sido jefes docentes de Oftalmología los doctores Humberto Castrillo, Jorge García Amador (q.e.p.d.), Julio Quezada, René Pilarte, Derwin Guerrero y Esperanza Rodríguez.

En 1983, el Hospital Bautista organizó un programa de lucha contra la ceguera. En la década de 1980, en medio de la guerra, más del 50% de los oftalmólogos abandonaron el país, cuando la demanda de servicios aumentaba exageradamente (Álvarez, 1984).

El doctor René Pilarte entrenó en cirugía de retina al doctor José Antonio Agüero, a partir del año 1988. Así, este dúo de oftalmólogos realizaba cuatro cirugías de retina al mes, inicialmente en el Hospital Bertha Calderón y posteriormente en el Centro Nacional de Oftalmología (CNAO), hasta el año 2008, es decir durante 20 años, utilizando la técnica de retinopexia, cerclaje y crioterapia. A partir de 2008, el doctor Agüero se trasladó al Hospital Escuela Danilo Rosales, de la ciudad de León.

En el año 2001, el doctor Luis Espinoza empezó a realizar vitrectomías con un vitrector donado por Guatemala al CNAO. Alrededor de 2006, el doctor Feist, de origen estadounidense, donó un nuevo vitrector, con el cual se operaban hasta 30 vitrectomías, una vez al año, en dicho centro. Posteriormente, en 2008, la doctora Alejandra Alemán continuó haciendo vitrectomías, junto al doctor René Pilarte.

La técnica quirúrgica de catarata con lente intraocular se generalizó en 1990. En ese tiempo se integró el doctor Filiberto Larios, después de especializarse en España, al Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello, en la ciudad de León (Aragón Téllez, 2015).

Entre 1989 y 1990 visitaron al país oftalmólogos que vivían en Estados Unidos, como el doctor Taboada, quienes enseñaron la técnica de cirugía extracapsular de catarata con lente intraocular. En esos mismos años, visitó al país el avión Orbis, un avión-hospital, que aterrizó en el aeropuerto internacional, y cuyo personal aplicó dicha técnica a pacientes nicaragüenses y transmitiendo el conocimiento a los oftalmólogos nacionales, recuerda el doctor René Pilarte T.

Según el doctor José Antonio Agüero, el primer oftalmólogo nicaragüense que realizó una cirugía de catarata con colocación de lente intraocular, en el Servicio de Oftalmología del Hospital Bertha Calderón, y en consecuencia, dentro del Ministerio de Salud, fue el doctor Humberto Castrillo.

En la década de 1990 comenzaron a llegar a Nicaragua los primeros biometer, para realizar la medición o cálculo del lente intraocular para ser colocado tras la lensectomía.

El doctor Yuri Arróliga comenzó a implementar la técnica de queratotomía radial, en 1993.

En 1996, el primer equipo de rayos láser argón para tratar la retinopatía diabética, en Nicaragua, fue instalado en el CNAO, por gestiones de la SNO, siendo presidente el doctor Oscar Aragón Téllez, por medio de gestiones ante el ministro de salud, el doctor Federico Muñoz, durante la gestión de la doctora María José Córdoba, como directora del CNAO, institución que ese mismo año recibió un equipo de Yag láser y un angiógrafo. Fue hasta el año 2002 en que el CNAO obtuvo su primer vitréofago.

La técnica faco sin faco o facofractura se comenzó a practicar en Nicaragua entre 1996 y 1997, ante la falta de facoemulsificador, de acuerdo al doctor Pilarte Tijerino.

El primer vitrector o vitreófago lo instaló en Nicaragua el doctor Luis Bustamante; realizando la primera vitrectomía en el país, en el mes de noviembre de 1997. En mayo de 1999, el doctor Luis Bustamante realizó la primera cirugía de catarata con faco-emulsificador, en nuestro país. Sin embargo, según el doctor René Pilarte, la técnica de faco-emulsificación fue introducida a Nicaragua, a finales de la década de 1990, por el doctor Oscar Acevedo, con un equipo modelo Universal.

El doctor Luis Miguel Molina, venezolano, realizó las primeras cirugías refractivas, en el año 2003. Además, introdujo el primer angiógrafo digital, en 2007 y la primera tomografía de coherencia óptica en 2008. El 12 de octubre de 2013 se fundó la Sociedad Nicaragüense de Retina y Vítreo.

A partir de finales de la década de 1990, inicia la tendencia a la sub-especialización en países como México, Guatemala, Venezuela o Brasil. Entre los oftalmólogos con estudios de sub-especialidad, en el extranjero, están los siguientes: Diego Valle (glaucomatólogo), Luis Espinoza Guerra (retinólogo), Janitizia del Pilar Aragón Padilla (retinóloga), Justina Valle (glaucomatóloga), Amelia Salvatierra (oculoplástica), Renata Argeñal (oculoplástica), Rommel Izaguirre (oftalmopediatra y estrabólogo), María Alejandra Alemán (retinóloga), Luis Molina (cirugía refractiva, facoemulsificación, retinólogo), Jaqueline Castellón (segmento anterior), Cristhian Tinoco (cornéologa), José López (retinólogo), Yuri Arróliga (segmento anterior y cirugía refractiva) Carlos Agüero (segmento anterior), Melissa Martínez (oculoplástica), Ramiro Blanco (cornéologo), Gloria Gaitán Gutiérrez (oculoplástica), David Valdivia (glaucomatólogo y segmento anterior) y Roberto Saravia (oftalmopediatra y estrabólogo).

En cuanto a la Historia de la Optometría en Nicaragua desde el año 1900 puede dividirse, por razones académicas, en cuatro periodos: 1) Desde el año 1900 hasta 1950. 2) Desde 1951 a 1979. 3) Periodo de la Revolución Sandinista. 4) Desde 1990 hasta nuestros días (Aragón, Fisher, Aragón, 2013).

Los inmigrantes chinos aparentemente fueron los primeros que comercializaron anteojos en Nicaragua, a principios del siglo XX. El primer optometrista graduado en el extranjero fue el doctor Honorio Ycaza, de la ciudad de León, quien estudió en Guatemala. El doctor Ernesto Correa Reyes fue el primero en instalar un laboratorio óptico en Nicaragua. La Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (UNICIT) inició la carrera de Licenciatura en Optometría en el año 2006. En Nicaragua existen, actualmente, 170 estudiantes de Optometría: 30 en la UNICIT y 140 en la UNAN-Managua. La óptica más antigua y activa es Óptica Nicaragüense. Las dos mayores cadenas de ópticas son Óptica Münkel y Óptica Matamoros (Aragón, Fisher, Aragón, 2013).

Entre los principales personajes en el desarrollo histórico de la Optometría en Nicaragua se destacan: Honorio Ycaza, Deogracias Rivas, Pastor Peñalba, Ricardo Ruhl, Fernando Valladares, Ernesto Correa Reyes, Silviano Matamoros Lacayo y Félix Alejandro Pereira (Aragón, Fisher, Aragón, 2013).

Las principales instituciones, empresas u ópticas que han influido en el desarrollo de la Optometría en Nicaragua han sido las siguientes: Óptica Ruhl, Óptica Santa Lucía, Nicaragua Optical Company, Óptica Nicaragüense, Óptica Matamoros, Óptica Visión, Óptica Selecta, Óptica Rojas, Óptica Münkel y Centro Visual Pereira. La UNICIT fue la universidad pionera en la formación de optometristas profesionales con grado de licenciatura. La mayor cantidad de estudiantes de Optometría están en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua (Aragón, Fisher, Aragón, 2013).

Los avances tecnológicos de la Optometría que han llegado a Nicaragua incluyen los siguientes: paso de la caja de prueba de lentes a forópteros; del optotipo de Snellen en cartilla al proyector de luz a control remoto; cambio de forópteros pesados a más livianos y precisos; de forópteros a auto-refractómetros computarizados; paso del bloqueo de lentes con brea a la sustancia llamada Alloy; cambio del generador de superficie manual al de cuchillas y luego al digital (Free-Form); paso de lentes de vidrios al plástico y materiales más sofisticados como el High-Index, policarbonato, Thin-Light; cambio de lentes monofocales, bifocales y trifocales a lentes progresivos; introducción de tratamientos de lentes como fotogray, antirreflejos, anti-rayas,supershield, protección ultravioleta (UV) y transitions.

El paso de aros metálicos pesados a aros de titanio más livianos e inclusive aros flexibles que se deforman severamente y recuperan su estado original de manera rápida; cambio de lentes de contacto duros a blandos; paso de lentes de contacto de uso diario a una semana de duración; cambio del concepto de tiempo de entrega del producto (entrega de lentes de 15-30 días a una hora); producción intensiva y centralizada de anteojos con distribución a escala nacional a través de una cadena de sucursales y unidades móviles; técnicas de mercadeo sofisticadas en medios de comunicación tradicionales y virtuales con aprovechamiento de la tecnología informática o digital (Aragón, Fisher, Aragón, 2013).

La SNO junto al Club Rotario o el Club de Leones ha impulsado múltiples jornadas de prevención de la ceguera, obsequiando anteojos, facilitando exámenes visuales y promoviendo cirugías de catarata, en distintos lugares del país.

No obstante, la campaña de mayor impacto social ha sido la llamada Operación Milagro, promovida por los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, que inició en 2007 y que para julio de 2010 contabilizaba 60 mil cirugías, sobre todo de cataratas; y que al finalizar 2011, totalizaba más de 100 mil nicaragüenses con sus problemas visuales solucionados; realizándose un promedio de 100 cirugías oftálmicas diarias en Ciudad Sandino, Matagalpa, Jinotega, Muelle de los Bueyes, Bluefields y Bilwi, según la ministra de salud, doctora Sonia Casco (Aragón, Fisher, Aragón,  2013).

El oftalmólogo que más ha escrito sobre la Historia de la Oftalmología y la Optometría en Nicaragua, ha sido el doctor Emilio Álvarez Montalván (columnista de páginas de opinión de periódicos nacionales, autor de libros y analista político), quien nació en 1919 y murió el 2 de julio de 2014, a los 95 años de edad.

Referencias bibliográficas:
1-.Álvarez Montalván, E. (1984). Notas para una historia de la oftalmología nicaragüense. En: El mensaje de los ojos. Managua, Nicaragua. Unión. 85-99
2-.Álvarez Montalván, E. (2004). De la Colonia al siglo XIX: la medicina en Nicaragua. La Prensa. Managua, Nicaragua. 11/10/2014
3-.Álvarez Montalván, E. (2013). Médico de vocación y aficionado en política: memorias. Managua, Nicaragua. Fondo de Promoción Cultural Grupo Invercasa. 284
4-.Aragón Padilla, G.A., Fisher, L. Aragón Padilla J. A. (2013). Historia de la Optometría en Nicaragua desde 1900 hasta 2013. Tesis de licenciatura en óptica y optometría. Managua. Unicit.
5-.Aragón Téllez, O. (2015). Reseña histórica de la oftalmología en León. Gaceta Médica de Nicaragua. Managua. Mayo. Año II. No.8; 4
6-.Cruz, E. (2014). Álvarez Montalván, el oftalmólogo que se metió a político. La Prensa. Managua, Nicaragua. 2/7/2014
7-.Fisher, L. (2010). Historia de la radiología en Nicaragua: la senda de la luz invisible. Universitaria. Managua, Nicaragua. 59 y 216
8-.Fisher, L. (2014). Revolución Sandinista y especialidades médico-quirúrgicas. En: Escritos revolucionarios del siglo XXI. Universitaria. Managua, Nicaragua. 46-47
9-.Guevara Guerrero, U. (1995). De los cambios curriculares en medicina: experiencia de 47 años. Bolsa Médica. Managua, Nicaragua. Año III. No. 28. 5-8
10-.Guevara Guerrero, U. (2003). Historia de la patología en Nicaragua. Universitaria. León.
11-.Montalván, J.H. (1960). Breves apuntes sobre deontología médica e historia universal de la medicina. León. Hospicio.
12-.Terremoto de Managua de 1972. Wikipedia: la enciclopedia libre. 2017


Managua, Nicaragua, 21-25 de septiembre/14 de octubre de 2017
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.

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viernes, 15 de septiembre de 2017

DIARIO DEL EXPLORADOR

Diario del explorador


Yader Silva (el Genocida)

En la compañía de exploradores: León, julio de 1983
No hubo falla, nadie nos dijo nada, incluso, ni los zapadores que se las daban de másteres. Aclaro que esta onda salió porque a todos los exploradores no nos gustaba corear las consignas y además, porque nos hicieron letra, pues nos encomendaron una misión que no nos correspondía.

18 de julio de 1983:
Son las 6:00 a.m., he desayunado, todos los exploradores están preparados para cualquier misión.
7:00 a.m.: un temblor sacude nuestro campamento. Los caballeros han pedido a todos los ángeles del cielo que la tierra no se parta.
9:20 a.m.: toda mi escuadra vamos a cambiarnos de ropa. Incluso, nadie quiso cambiarse porque solo ropa charrula nos dieron.
10:00 a.m.: a esta hora paso por el estado mayor. Los artilleros me han “emboscado”. Balmaceda y “Malmaceda” dicen que de plano me zafe con ellos, pues soy su goniometrista y que de plano no me pueden dejar. Yo les expongo mi caso: el 19 de julio tengo que cumplir una misión de exploración con la compañía de exploración.
La onda es que de plano no hay más ruegos. No hay más explicaciones y zafarrancho hacia el norte. Llegamos al fortín de Acosasco después que los artilleros ya nos han capturado a Pedro Esquivel, Santiago Chago Espinales y a Genocida.
No nos quieren dar permiso de ir a la casa y Pedrín y yo tenemos que zafarnos a León. La Hiena me ha pedido que pase por su chante.
12:00 m: llego a mi casa, me baño, almuerzo, doy las últimas indicaciones del año a mi mamá y mi hermana; y nos vemos. Paso por donde Pedro Esquivel y me dirijo donde Marcia Urbina a quien le expongo lo que tenía que decirle y quedamos en “siquis noquis”. Y los artilleros me alteran los planes, pues han llegado a traerme y tengo que suspender la conversación con la compa. Bueno, creo que la próxima entrevista se prolongará hasta el año 1984.

En Musulí, Palacagüina: julio de 1983
Después del primer combate entre nuestra escuadra de exploración y la Contra, el 19 de julio, en los Ranchos, que duró entre cinco y seis horas, desde las doce del día hasta las seis de la tarde, no ha pasado nada.
Los días transcurren, aún nos encontramos en Musulí, un lugar cerca de Palacagüina, Madriz. El mes de julio ya ha terminado. Agosto va a hacer su agosto con nosotros. No sabemos lo que pueda ocurrir en estos 31 días; pero el mando ha decidido cambiarnos de lugar y nos manda a una base que queda en Condega, Estelí.

En la base militar de Condega
Aquí en esta base de Condega, todo transcurre normal, no hay ambiente de guerra. No hay nada. Ya han pasado varios días. Aquí nos mantenemos solo de “boludos.” Parece ser que ya nunca más vamos a entrar en combate con los Contras.
Es domingo y es 14 de agosto de 1983. Varios compas se han libreteado hacia León, ellos son: el Flaco Valle, Marcelo Pereira, Jairo Páiz y la Hiena Urbina. Ellos han decidido pasar esta pequeña gritería con sus cogollos al lado y en León. Mientras que por aquí, otros tantos nos quedamos. Y la Contra quiere tomarse Estelí a través de San Juan de Limay. Entonces, nosotros somos puestos en alerta.

Misión de infantería en El Regadío, San Juan de Limay: agosto, 1983
Partimos hacia el teatro de operaciones. Nuestra misión: atrapar, neutralizar e incluso aniquilar a todos los Contras que desde hace un buen rato han estado jodiendo por esta zona y ya han hecho sus averías con los campesinos.
Este 14 de agosto, todos los de las escuadras de Marcial y Santos hemos pasado en un cerro bestial en altura y con un frío intenso. Son las 2:00 a.m. La otra escuadra ha ido a desalojarnos y ocupar nuestra posición. Bajamos y llegamos a nuestro comando central el Regadío para tomar un breve descanso.
Por la mañana estuvimos en el valle el Regadío y al caer la noche volvimos a posicionarnos en el cerro estratégico, tomado por nosotros. Toda la noche pasó normal. Parece ser que los contras ya se han retirado o mejor dicho, ya se han camuflado entre los campesinos colaboradores suyos. Así pasamos los días 16, 17 y 18 de agosto de un cerro a otro, buscando la forma de encontrarnos con los contras. Realizamos varias patrullas y nalgas de contras. Estuvimos emboscados toda la noche en un lugar donde pasaba la Contra cuando iba a retirar víveres e información. Los estuvimos esperando con lanzacohetes RPG-7, que fue recuperado en un lugar donde hubo combate con los perros somocistas y donde también estos perros habían asesinado, en días anteriores, a unos compas chichigalpinos del batallón de reserva 25-90.
Este mismo día, 18 de agosto, se organizó una fuerte patrulla para peinar toda la zona donde operaban los contras. A estas alturas, desgraciadamente, no hemos tenido contacto con los enemigos del pueblo. La caminata ya llevaba cinco horas de búsqueda y persecución de los perros.
Este día nadie ha comido, ni se ha bañado, ni nada. Por otra parte, mi estado de salud estaba muy chiva y a estas alturas parece ser que el organismo se ha vuelto en contra mía. El coco me está matizando; el estómago está jodiendo; pero las piernas aún las domino.
Eran más o menos las 2:30 p.m. Nadie ha lonchado y cualquier aleteo de comida puede ser arrasado. Como dije nadie ha comido, sino hasta el momento de pasar por un “plantío” de sandías.
Bueno, todo mundo agarrando su respectiva sandía como enemigo. Incluso, yo que iba un poco mal del estómago me comí un cachimbo de sandías, que después no podía ni levantarme, y aún estábamos lejos de llegar al lugar donde nos estarían esperando los vehículos para después llegar a la base.
Entonces, el exceso de comida, unos fuertes vómitos y dolor de cabeza me impiden continuar la marcha, aunque le hice un poco de huevo y logré caminar unos cuantos kilómetros más; pero llegó un momento que ni el coco, ni el estómago, ni las piernas querían continuar. Es decir, todo mi cuerpo (esbelto) está en mi contra. Y solamente nos quedaban dos kilómetros para llegar a la meta. Eran ya las 5:00 p.m. A esta hora, ya estaba listo. El sargento y Marcial tuvieron que remolcarme.

Panalí, Quilalí, Nueva Segovia: enero de 1984
La mañana ha pasado igual que la tarde. Por la noche me encuentro posteando. A las 9:45 p.m., Lenin ha ido a buscar al Político (Xavier Lara Toruño), pues él va hacia León con IBM (Ismael Baquedano), a solucionar nuestro problema de desmovilización.
Lara conversó conmigo; él me dijo que iba a llegar a mi casa a visitar a mi mamá. Yo he aprovechado la oportunidad y le he mandado, con Lara, hacer un encargo de media docena de cuadernos universitarios. Y a la vez que le mande a Olivia la carta que le envió su mamá Cándida desde Jalapa. Cuando terminé mi posta me retiré a dormir.

17 enero de 1984:
Nos encontramos aún en la pista de Panalí. Aquí parece que la guerra ya terminó, pues ya no hacemos nada y estamos de boludos. Nuevamente, varios compas fueron conmigo a recuperar otras cuantas docenas de naranjas dulces. Posteriormente nos bañamos en el río Coco. Regresamos a la pista y nos lanzamos un frescazo del recupere hecho.

Miércoles 18 de enero de 1984
Bueno, creo que de plano este día se cumplen seis (6) meses de haberme entrevistado con Marcia Urbina, allá en la ciudad de León, justo en el momento en que el Juliet Mayor llegó a traernos al campamento a Santiago Espinales (Chago) y Pedro Esquivel (Pedrín).
También se habló con el Juliet Mayor y se le planteó la situación. El Político Javier Lara tendría que viajar hacia León para darle una mejor solución a todas estas anomalías que llevan al aburrimiento a la gente, puesto que ya a estas alturas estamos redondeando el medio año de movilización y todo el mundo tiene que ir de nuevo a clases, a repararlas, e incluso como yo, que ya he tomado la decisión de repetir mi quinto año, ya que la situación nacional así lo impuso. Y de plano, esta m…no es para agüevarse. Entonces, el 25 es la fecha tope para lanzarnos a León.

De regreso en León: 26 de enero de 1984
Y toda su gente está afuera, en la puerta su hermana Nolva; si no me equivoco fue la primera que vi. Ella también estaba en la puerta esperando a Pedrín. Creo que faltaba un cuarto para las 4:00 p.m.
Me he bajado del carro del Chino Esquivel y me dirijo al chante. Llegué a mi choza y a mi madre no la encontré, solo a mis hermanos Carlos y Janet. Mi mamá, según me cuentan anda trabajando en Guadalupe.

Bueno, creo que con esto aquí muere mi corto Diario del explorador. Y otra onda que quiero aclarar (para) que pase a la historia de toda la gente de la Batería (de Morteros de 120mm.), es que solo Lenin Fisher y yo (Genocida 22), nos fuimos o mejor dicho nos venimos invictos, pues ninguno de los dos bajamos a León durante todo el periodo movilizativo, y esta onda de plano no es jactancia.


Nota:
La edición o transcripción de este diario está en proceso de elaboración. Es un homenaje al compañero Yader Silva (q.e.p.d.), joven revolucionario y sandinista, valiente combatiente de la reserva voluntaria, que enfrentó a la contrarrevolución antes y después de la creación de la Ley del Servicio Militar Patriótico (SMP). La gesta heroica de la reserva voluntaria que conformó muchas unidades de batallones de infantería que combatieron a la contrarrevolución, fue en alguna medida, opacada por los Cachorros de Sandino del SMP y todo el despliegue propagandístico que implicó.

Yader Silva era una persona muy noble, solidaria y de buen humor. Orgulloso de su origen indígena y de su barrio Sutiaba. Tuve el honor de compartir con él muchas de las experiencias que escribió en su diario, en los años 1983-1984.

Muchas veces vi  a Yader Silva escribiendo su diario en las trincheras que teníamos en el cerro Tapacales, enfrente de El Espino, departamento de Madriz. El texto es tomado de una fotocopia que él me permitió obtener de los restos de su diario, alrededor de 2006, y solamente he hecho pequeñas modificaciones de forma y algunas aclaraciones, respetando la esencia de sus escritos. Algunos fragmentos los publiqué en el libro Chavalos de la Revolución y otros ensayos (Universitaria. León. 2011).

Managua, Nicaragua, septiembre de 2016
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.
leninfisherblogspot.com


jueves, 14 de septiembre de 2017

BANDERAS Y HARAPOS: BREVE CRITICA A UN LIBRO SOBRE LA REVOLUCION DE NICARAGUA

Banderas y harapos: breve crítica a un libro

sobre la revolución de Nicaragua


“Alguna vez este será un lugar de paz y aquí se construirán escuelas.
Y siempre habrá gente para recoger todas las naranjas.”
Julio Cortázar y las naranjas de Bismuna


Banderas y harapos, libro de Gabriela Selser, subtitulado Relatos de la revolución en Nicaragua, publicado en 2016, en 323 páginas y 30 capítulos nos ofrece un testimonio muy refrescante y creíble de la experiencia personal de la autora, durante la Revolución Sandinista.

El texto, agradablemente escrito, nos recuerda nombres, lugares, fechas, hechos y circunstancias que de alguna forma hemos olvidado al pasar inevitable de los años o porque cuando sucedieron los eventos en las ciudades, los que defendían la revolución en sus distintas facetas (armada, productiva, política, etc.,) estaban lejos, en la montaña, sin periódicos, televisión o radio-transitores para informarse debidamente.

Selser nos brinda una imagen natural y humana de Ernesto Cabrera Cruz, llamado Cabrerita, ese joven matagalpino, líder de su generación, talentoso y lleno de cualidades revolucionarias, quien había combatido a la Guardia Nacional a partir de agosto de 1978 en Matagalpa, y que lastimosamente murió combatiendo en una emboscada de la contrarrevolución, en noviembre de 1984.

El capítulo La loca de Quibuto, lugar que conocí personalmente, es uno de los más conmovedores y refleja el impacto psicológico y psiquiátrico del monstruo grande de la guerra que pisa fuerte a civiles y militares, que se refleja en el personaje de una mujer campesina y pobre.

La autora argentina, radicada en México, con un estatus social de clase media y la aureola de ser hija del gran historiador del general Sandino, Gregorio Selser, tiene el gran mérito de haber abandonado todas sus comodidades para venirse desinteresadamente a Nicaragua para alfabetizar en 1980, en una comunidad remota del campo montañoso, en la comarca las Casquitas, municipio de Waslala, Matagalpa; y poner en práctica la teoría escrita por su padre. Ese esfuerzo y sacrificio los nicaragüenses de buena voluntad y honestos siempre lo agradecerán.

Tal cambio radical en las condiciones de vida se refleja cuando al vivir con los campesinos, la autora, entonces alfabetizadora, choca con la práctica del fecalismo al aire libre; o bien, al tratar de explicar cómo la gente vive en edificios de varios pisos, en sus apartamentos, a los cuales se llega cómodamente por medio de ascensores, en una ciudad como México.

De alguna forma lamento que la autora se pregunte en más de una ocasión si los esfuerzos y sacrificios durante la revolución valieron la pena, lo cual lo acompaña con críticas subliminales o directas al FSLN. Ni los estadounidenses, ni los franceses, ni los rusos, ni los chinos, ni los cubanos se preguntan si las revoluciones que protagonizaron, en los siglos XVIII y XX, valieron la pena.  Por eso no es casualidad, que el prólogo lo haya escrito Sergio Ramírez Mercado, opositor al Frente Sandinista, partido político que gobierna Nicaragua con Daniel Ortega Saavedra como presidente, durante su tercer periodo consecutivo, a partir de 2007.

La ruptura transitoria de una amistad, por motivos políticos, es dibujada en el capítulo titulado Patricia, en honor a una compañera de alfabetización, de clase media alta, que abandona el país, por decisión de sus padres, tres meses después de finalizada la cruzada nacional que disminuyó drásticamente el analfabetismo, tras la muerte de Jorge Salazar, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), el 17 de noviembre de 1980.

Y es aquí, donde Selser no documenta lo ocurrido y las circunstancias de la muerte de Salazar no pueden entenderse integralmente. Bosco Matamoros Hüek (2004) -quien se desempeñó como recolector de fondos para la Contra y cabildeador entre congresistas estadounidenses, que apoyaban la guerra de baja intensidad de los gobiernos de Reagan y Bush contra Nicaragua-, señala que la primera persona que recolectó dinero y armas para la contrarrevolución antisandinista en Estados Unidos y Centroamérica, fue precisamente Jorge Salazar.

Por otra parte, Pérez Salas (2008), el segundo al mando de la EEBI, solo subordinado al mayor Anastasio Somoza Portocarrero el Chiguín, hasta el 17 de julio de 1979 y que salió de la embajada de Guatemala disfrazado de cruz-rojista, al igual que el ex-militar gringo William Bill Fiorito (general retirado, compañero de promoción de Somoza Debayle en West Point), quien lo sacó de Nicaragua el 24 de julio de ese mismo año para llevarlo, en un avión DC-10 a Ilopango, El Salvador, fue testigo y protagonista de la derrota y huida de la Guardia Nacional, vestido de civil, en la pista del aeropuerto internacional las Mercedes (p. 104-113).

Pérez Salas (2006), enfatiza que Salazar se reunió con los fundadores de la Legión 15 de Septiembre, el embrión de las fuerzas contrarrevolucionarias, después conocida por su apócope la Contra, que surgió, en los primeros días de agosto de 1979, con la reagrupación de los restos de la Guardia Nacional, derrotada por el FSLN, que habían huido a El Salvador, Guatemala, Honduras y Miami, Florida (p. 23-26).

La Contra se convertiría, al final, en la Resistencia Nicaragüense o el ejército irregular más grande y mejor armado de América latina, a lo largo del siglo XX, según el general retirado Humberto Ortega Saavedra.

Pérez Salas (2006) se reunió con Jorge Salazar y Guillermo Mendieta (Coordinador Político-Militar de la Legión 15 de Septiembre, graduado de la Academia Militar en 1955 y odontólogo), en el mes de noviembre de 1980, en San José, Costa Rica, en el restaurante Chalet Suizo. Reunión en la que conocerían de Jorge Salazar:
…en viva voz, su plan de acción en Nicaragua, sus posibilidades de apoyo en Venezuela y su intención de aceptar el liderazgo político de la Legión, que Mendieta le iba a presentar (p. 48).

Salazar, según Pérez Salas (2006):
…pidió un poco de tiempo para digerir el concepto general y agregarlo al enfoque que llevaba para Venezuela, no sin antes descartar la posibilidad de coordinar la lucha desde el exterior. Creía firmemente que su papel primordial estaba dentro Nicaragua (p.49).

Cuando Jorge Salazar muere en un enfrentamiento con efectivos de la Seguridad del Estado, a quienes hizo resistencia, transportaba armas en su vehículo, porque estaba dedicado a la conformación de un frente interno contrarrevolucionario. Ese hecho desarticuló la conexión venezolana, a través del general Alessandri. Pérez Salas (2006), escribió que para entonces, el presidente del Cosep, estaba en abierto desafío con los sandinistas (p.48).

Ortega Saavedra (2013) apunta que en 1980 ocurrió la muerte del líder empresarial del Cosep Jorge Salazar cuando conspiraba en actividades subversivas (p.127). Ese hecho, más el asesinato del alfabetizador Georgino Andrade (cometido por la Contra) y el ajusticiamiento de Anastasio Somoza Debayle, en Paraguay, realizado por el argentino Ejército Revolucionario del Pueblo, fueron tres desenlaces trágicos que ese año agudizaron el conflicto durante la revolución.

El humor y la ironía, como en toda experiencia humana, están presentes. Resulta divertido leer sobre las consignas irónicas y espontáneas, las ridículas sanciones contra las brigadistas que celebraban la victoria ante el analfabetismo, las bromas con el árbol de nacatamales, las peripecias y atraso tecnológico para enviar noticias o fotografías, y por supuesto, el llamado de atención que un policía de tránsito hizo al comandante Carlos Núñez Téllez y su grupo, entre quienes estaba Selser, al cruzar indebidamente, como peatones, por la parte central de una avenida y no en la esquina, en una ciudad de la Unión Soviética.

Banderas y harapos, es sin dudas, un libro que debe leerse, se disfruta leerlo y del cual lo menos que honestamente se puede decir es que realmente es muy interesante.

Managua, Nicaragua, 14 de septiembre de 2017
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.
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Referencias bibliográficas:
1-.Matamoros Hüeck, B. (2005). La contra: movimiento nicaragüense 1979-1990. Madrid. 222
2-.Ortega Saavedra, H. (2013). La odisea por Nicaragua. Lea. Managua, Nicaragua. 239
3-.Pérez Salas, J. R. (2006). Los albores de la Resistencia Nicaragüense: la Legión 15 de septiembre y la lucha indígena. Ardisa. Managua, Nicaragua. 159    
4-.Pérez Salas, J. R. (2008). EEBI: los quijotes del ocaso. La Prensa. Managua, Nicaragua. 118
5-.Selser, G. (2016). Banderas y harapos: relatos de la revolución en Nicaragua. Managua. Gabriela Selser. 323