martes, 22 de marzo de 2011

EFICACIA DEL TRATAMIENTO DEL DESPRENDIMIENTO DE RETINA REGMATOGENO

Eficacia del tratamiento del desprendimiento
 de retina regmatógeno



Tesis para optar al título de:
Especialista en Retina y Vítreo


Aragón Padilla, Janitzia

Unidad Nacional de Oftalmología
Hospital Roosevelt, Guatemala



Resumen

OBJETIVO: Conocer la eficacia anatómica y funcional de las retinopexias en el tratamiento del desprendimiento de retina regmatógeno (DRR), en el Hospital Roosevelt, Guatemala, desde julio de 1999 a julio de 2001.

MATERIAL Y METODO: Se realizó un estudio de corte transversal, descriptivo, retrospectivo. Se revisaron los expedientes de 166 pacientes (167 ojos), sometidos a retinopexias. La eficacia anatómica de las retinopexias fue valorada con la prevalencia de redesprendimientos. La eficacia funcional fue valorada categorizando la agudeza visual pre-operatoria y post-operatoria (AV-PRE y AV-POST) en: mejor o igual de 20/50; <20/50 a 20/200; <20/200.

RESULTADOS: El 97% (161) de los pacientes tuvo DRR. El 66% de los ojos (110) tuvieron desprendimiento macular. El 43% de los desprendimientos de retina (DR) no tenían más de tres meses. El 35% de los DR (57) tuvieron localización inferior. Los desgarros fueron la rotura retinal primaria más común (67%).  El cerclaje fue la retinopexia más frecuente con 124 (72%).  El 71% de los ojos tuvo AV-PRE <20/200.  La AV-POST fue <20/50 a 20/200 en 56 ojos (45%).  La prevalencia de DR recidivante fue 28%; la eficacia anatómica general fue de 72%. La eficacia anatómica de las técnicas de bulto (segmentaria) y cerclaje fue de 84% y 68%.  La eficacia funcional de las técnicas de bulto (segmentaria) y cerclaje fue de  59% y 33% de ojos con AV-POST <20/50 a 20/200.  El 20% de los pacientes con AV-PRE <20/50 a 20/200 tuvo AV-POST de 20/50 o mejor; más de un tercio de los pacientes con AV-PRE <20/200 mejoró hasta <20/50 a 20/200.

CONCLUSIONES: La prevalencia de redesprendimiento y la eficacia anatómica general fueron aceptables y cercanas a las reportadas.  La eficacia anatómica de las técnicas de bulbo y cerclaje fue buena.  La eficacia funcional general y de cada una de las retinopexias más frecuentes, fue buena.

PALABRAS CLAVE: eficacia, desprendimiento, redesprendimiento, regmatógeno, retina, retinopexia.




Introducción

La eficacia del tratamiento del desprendimiento de retina regmatógeno (DRR), puede valorarse con la AV-POST (1). La eficacia es la máxima capacidad de un fármaco o de un tratamiento de producir un resultado (2).  El pronóstico de la AV-POST está íntimamente relacionado con la AV-PRE (1). El desprendimiento de retina (DR) se define como una separación de la retina sensorial del epitelio pigmentario de la retina, por líquido subretinal (3). El DRR es la presencia de líquido subretinal derivado de un vítreo sinquítico que ha ganado acceso al espacio subretinal a través de una ruptura retinal (3). Todo DRR se acompaña de una ruptura retinal (4) e inicia con una ruptura retinal (5); el DRR puede ser espontáneo o traumático (3). El término regmatógeno proviene de la palabra griega rhegma, que significa ruptura, rotura o solución de continuidad; y genos, que significa origen (3,4,6). El DRR afecta a 1/10000 pacientes cada año (7); el riesgo que tiene una persona de sufrir DR es de 0,3 -0,5% (8).

Jules Gonin descubrió la patogénesis y la cura del DRR identificando y sellando todas las rupturas retinales.  Desde el inicio de la década de 1950, el cerclaje escleral, introducido por Custodis en 1949, ha sido usado para reparar la mayoría de los DR; en Estados Unidos, dicha técnica fue iniciada y desarrollada por Schepens et. al. (7). Los tipos de retinopexias más comunes para tratar los DRR son: neumática, bulto y cerclaje escleral.  El éxito anatómico, a los seis meses, fue de 82% con cerclaje escleral y de 73% con retinopexia neumática; los procedimientos adicionales mejoraron el éxito anatómico a 98 y 99% respectivamente (4,5). La AV-POST está relacionada estrechamente con el éxito anatómico y la AV-PRE.  El fracaso anatómico final está relacionado con ceguera. La cirugía exitosa usualmente resulta en una AV mejorada o estable (7).  La AV final fue de 20/50 o mejor en el 67% de los cerclajes esclerales y en el 89% de las retinopexias neumáticas (4,5).

Los resultados visuales funcionales dependen del estado de la mácula, AV-PRE, condiciones oculares previas asociadas con pérdida visual, capacidad de usar el ojo tratado y el no tratado, juntos, para lograr estereopsia y visión binocular sin distorsión. Comparar los estudios realizados es difícil debido a la variabilidad y complejidad de los DR y a la dificultad para obtener suficientes casos y demostrar suficiente poder de asociación de los múltiples factores (4).

En el Servicio de Oftalmología del Hospital Roosevelt se realizan anualmente 84 retinopexias por DRR. La retinopexia es el tratamiento de elección en el DRR. La readhesión de la retina es el objetivo anatómico de la retinopexia.  La AV mejor posible es el objetivo funcional de la retinopexia en el periodo postoperatorio.  Al estudiar la eficacia anatómica y funcional de las retinopexias por DRR se obtuvieron datos propios potencialmente útiles desde el punto de vista terapéutico y administrativo.


Material y método

Se realizó un estudio de corte transversal, descriptivo, retrospectivo, en el Servicio de Oftalmología del Hospital Roosevelt de la ciudad de Guatemala, en 167 ojos de 166 pacientes sometidos a retinopexias por desprendimiento de retina regmatógeno (DRR), entre julio de 1999 y julio de 2001.

La eficacia anatómica de las retinopexias fue valorada por medio de la prevalencia de desprendimientos retinales recidivantes o redesprendimientos. La eficacia funcional de las retinopexias se valoró de acuerdo a la AV-PRE y AV-POST.

Las variables fueron: tipo de rotura retinal primaria o secundaria, desprendimiento macular, localización de la rotura retinal primaria, antigüedad del desprendimiento, AV-PRE, AV-POST, prevalencia del DR recidivante, antecedentes y complicaciones. La AV-PRE y AV-POST fueron categorizadas en: a) mejor o igual de 20/50; b) menor de 20/50 hasta 20/200; c) menor de 20/200.  La AV-POST se midió a las 24 horas, a la semana, al mes y a los tres meses.  La rotura retinal secundaria se dividió en funcionante y no funcionante. La VRP preoperatoria y postoperatoria fue categorizada en los grados A, B, C y D (8,10,12), de acuerdo a la Clasificación del DR con VRP de 1983 y modificada en 1991, propuesta por el Comité de Terminología de la Sociedad de Retina (8,12).

Los datos se analizaron con números absolutos y relativos en porcentajes, presentándolos en frecuencias simples y asociación de variables.  Se asociaron las siguientes variables: eficacia funcional de las retinopexias de acuerdo a la AV-PRE y AV-POST; eficacia anatómica de las retinopexias y desprendimiento recidivante; eficacia funcional de las retinopexias y AV-POST; eficacia funcional de las retinopexias de acuerdo al tiempo de evolución y AV-POST; eficacia funcional de las retinopexias de acuerdo a desprendimiento macular y AV-POST; eficacia anatómica de acuerdo a desprendimiento macular y desprendimiento retinal recidivante; eficacia anatómica de acuerdo a la localización de la rotura retinal primaria y desprendimiento retinal recidivante.

Resultados

La población de estudio fue de 166 pacientes y 167 ojos operados.  La edad promedio fue de 49 años (la menor fue 8 y la mayor 82).  Los grupos de 31 a 45 años y mayor o igual de 61 representaron el 29% respectivamente. Los hombres fueron 103 (62%) y las mujeres 63 (38%). Tuvieron un tiempo de evolución de 15 días a tres meses 71 pacientes (43%).  Ochenta y dos pacientes (49%) tuvieron  antecedentes clínicos registrados, de los cuales el más común fue la miopía con 19 (23%), seguido de vitrectomía 16 (20%), pseudofaquia 15 (18%), y trauma 11 (13%). En el 99% de pacientes el DRR fue unilateral.

En 161 pacientes (97%) se detectó DRR; el 3% restante presentó sólo desgarro o agujero.  La mácula estuvo involucrada en 110 DR (68%). La localización más común de los DR fue la inferior con 57 (35%). De 171 roturas retinales primarias, las más frecuente fue el desgarro con 63 (37%). La localización más común de la rotura retinal primaria fue la temporal inferior con 65 (37%). Las roturas retinales secundarias fueron 66, de las cuales las más frecuentes fueron los lattices con 27 (41%).  Diez pacientes presentaron roturas retinales no funcionantes, las cuales fueron 14, siendo la más común el agujero no funcionante con ocho.

El grado VRP pre-operatoria más común fue el C-2 con 16 (30%). Tuvieron una AV-PRE mejor o igual de 20/50, 16 ojos (10%); <20/50 a 20/200, 31 ojos (19%); y <20/200, 116 ojos (69%). El cerclaje escleral circunferencial circular fue la retinopexia más frecuente con 124 (74%), seguida del cerclaje escleral circunferencial segmentario (técnica de bulto) con 39 (23%); las técnicas neumática y de bulto más cerclaje se usaron en cuatro casos cada una.

La AV-POST a los tres meses fue mejor o igual de 20/50 en 15 ojos (12%); menor de 20/50 a 20/200 en 56 ojos (45%); y menor de 20/200 en 53 ojos (43%). La AV-POST no estaba registrada en el expediente en el 38% de los casos a las 24 horas, en el 22% a la semana, en el 13% al mes, y en el 27% a los tres meses. El grado de VRP post-operatorio más común fue el C1 con 12 (24%).

Se observaron DR recidivantes en 47 ojos, para una prevalencia de 28% y una eficacia anatómica de las retinopexias de 72%. En 33 ojos (70%) con DR recidivante se hizo una segunda cirugía. Las complicaciones, obviando los redesprendimientos, fueron 25 y se presentaron en 14 ojos (8%), siendo la más común el desprendimiento coroideo con siete.

Fue necesario hacer 42 reintervenciones quirúrgicas en 33 pacientes, siendo la reintervención más frecuente la vitrectomía con 20 (48%).  De 47 redesprendimientos, 23 (49%) no tuvieron antecedentes clínicos y 12 (25%), tuvieron pseudofaquia o afaquia.  En 21 pacientes con pseudofaquia se detectaron 18 desgarros, dos agujeros y dos diálisis; tres pseudofáquicos no tuvieron rotura retinal primaria; las localizaciones más comunes de los desgarros en pseudofáquicos fueron temporal superior con siete y temporal inferior con cinco.  De los 48 pacientes de 60 o más años, sólo 6 (12%) fueron pseudofáquicos.  En los 16 pacientes con antecedente de vitrectomía las localizaciones más comunes de los desgarros primarios fueron: temporal inferior en tres y nasal superior en dos; tres pacientes con dicho antecedente también tuvieron el antecedente de trauma.

El 63% de los ojos con AV-PRE mejor o igual de 20/50 tuvieron una AV-POST mejor o igual de 20/50. El 58% de los ojos con AV-PRE <20/50 a 20/200 tuvieron una AV-POST <20/50 a 20/200 y el 20% tuvo una AV-POST mejor o igual de 20/50. El 37% de los ojos con AV-PRE <20/200 tuvo una AV-POST <20/50 a 20/200.

La eficacia anatómica del cerclaje circunferencial segmentario (técnica de bulto) fue de 84% y del cerclaje circunferencial circular fue de 68%. La eficacia funcional de la retinopexia con técnica de bulto fue de 59% de los ojos con AV-POST <20/50 a 20/200; y de la retinopexia con cerclaje circunferencial circular fue de 33% de ojos con AV-POST <20/50 a 20/200.

De 46 ojos sin desprendimiento macular, 12 (26%) tuvieron DR recidivante, de los cuales cinco no tuvieron antecedentes clínicos relevantes.  De 110 ojos con desprendimiento macular, 34 (30%) tuvieron DR recidivante.  El 39% de los ojos con tiempo de evolución <15 días; el 43% con 15 días a tres meses; el 25% con más de tres meses y menos de un año; y el 17% con más de un año, tuvieron una AV-POST <20/50 a 20/200. En los ojos con desprendimiento macular la AV-POST fue <20/200 en 60 (55%) y <20/50 a 20/200 en 43 (39%).

El 60% de los expedientes no registraban el dato de VRP-preoperatoria, por lo cual no pudo relacionarse con los desprendimientos recidivantes.  Las localizaciones más comunes de la rotura retinal primaria en los ojos con desprendimientos recidivantes fueron: temporal superior (27%) y temporal inferior (25%).

Discusión

La discusión de estos resultados parte de dos premisas importantes referidas en la literatura.  Primero, comparar los resultados de estudios realizados es frecuentemente difícil debido a la variabilidad y complejidad de los DR y a la dificultad para obtener suficientes casos y demostrar suficiente poder de asociación de múltiples factores en el análisis estadístico (4).  Segundo, los expedientes reflejaron el hecho de que los pacientes con enfermedad de la retina deben manejarse de forma individualizada debido a la naturaleza multifactorial de las condiciones patológicas (4).

Los mayores de 30 años representaron más del 80% de los pacientes con DRR; los hombres fueron la mayoría y la unilateralidad fue casi absoluta, coincidiendo con estudios previos (13).  Más del 60% de los pacientes tuvo un tiempo de evolución mayor de 15 días, lo cual probablemente explique en gran medida que más del 70% de los ojos tuvieran una AV-PRE <20/200.  El predictor más importante del éxito anatómico y visual es una buena AV-PRE (9).

Casi el 75% de los antecedentes clínicos relevantes fueron los siguientes: miopía, vitrectomía, pseudofaquia y trauma por lo que quizá, sea conveniente considerarlos como antecedentes clínicos mayores por ser los más frecuentes.  La miopía fue el antecedente clínico más frecuente; el DRR es más común miopes que en hipermétropes (11).  La llamativa cantidad de pacientes con el antecedente de vitrectomía talvez estuvo relacionada a que durante dicho procedimiento quirúrgico no se aplicó cerclaje, cuando este último pudo estar indicado, o bien a diálisis a nivel de las esclerotomías. El éxito anatómico es de 80-96% cuando no existe desprendimiento coroidal preoperatorio, trauma, VRP conocida anterior o posterior (4).

La mayor frecuencia de localización inferior del DRR, podría estar relacionada con la localización más común de la rotura retinal primaria, la cual fue temporal inferior. El gran número de diálisis, 49 (29%), a nivel temporal inferior, sumadas a los desgarros temporales inferiores, explicarían por qué los DRR se localizaron más comúnmente a nivel inferior.  Según Schepens, las diálisis benignas ocurren en el cuadrante temporal inferior que es el área menos vascularizada de la retina periférica (8). El cuadrante temporal superior es el sitio más común de rupturas retinales y el temporal inferior ocupa el tercer lugar (11). Los lattices y los agujeros representaron el 75% de las roturas retinales secundarias. El 68% de los expedientes no tenían registrada la VRP preoperatoria y el 73% de ellos no tenían registrada la VRP postoperatoria, lo cual impidió correlacionar ambos datos y asociarlos, de manera confiable, con los desprendimientos retinales recidivantes.

Esta limitación del estudio es muy importante si se toma en cuenta que cualquier signo de VRP preoperatoria o características asociadas con el desarrollo de VRP, están asociados a una menor frecuencia de éxito anatómico. Los hallazgos preoperatorios comunes e importantes asociados al desarrollo de VRP son: ruptura retinal, desprendimiento coroidal, uveitis, hipotonía, hemorragia vítrea severa y DR total (9).

Si el redesprendimiento se considera una complicación, ésta fue la más común, si no es así, entonces el desprendimiento coroideo fue la complicación más frecuente.  Las complicaciones del drenaje de líquido subretinal se presentan con una frecuencia de 5,6%; la hemorragia retinal y la incarceración ocurren en el 3% y 2% de los ojos, respectivamente (7).  Más de la mitad de los procedimientos re-intervención incluyó re-vitrectomía. Un importante 30% de los pacientes con redesprendimiento no quisieron someterse a una segunda cirugía, a pesar de existir indicación. Podría ser muy importante tratar de disminuir este porcentaje de evasión.

La prevalencia de redesprendimiento obtenida, cerca de 30% puede considerarse aceptable ya que refleja una eficacia anatómica general de 72%, lo cual está muy próximo a lo referido por la literatura, la cual señala que el éxito anatómico a los seis meses, es de 82% con cerclaje escleral (4,7). La eficacia anatómica del cerclaje segmentario (técnica de bulto) y del cerclaje circular, valoradas por separado, fue buena, casi de 85% y de 70% respectivamente. La menor eficacia anatómica del cerclaje circular talvez se explique porque esta técnica se hizo tres veces más que la otra, es decir, el cerclaje circular tuvo más probabilidades de aplicarse a casos más difíciles. El cerclaje circular está indicado en lesiones retinales más complejas y con menor pronóstico. El redesprendimiento retinal recidivante después de retinopexia neumática ocurre entre el 69% y 73% de los casos (4). La readhesión de la retina después de reparar el desprendimiento retinal primario ocurre con una frecuencia de 84-96% (4). Una vez readherida la retina, después de 30 días a seis meses, el redesprendimiento es inusual; sólo un ojo se desprendió después de seis meses (7).  Actualmente, alrededor del 90% de los DR seleccionados para cerclaje escleral pueden ser reparados con una sola operación (7).

La relativa mayor eficacia funcional del cerclaje segmentario (técnica de bulto) sobre el cerclaje circular en el grupo de AV-POST <20/200 pudo ser debido a la misma razón antes señalada. El cerclaje segmentario está indicado en lesiones retinales más sencillas como lesiones únicas o localizadas en un cuadrante. Si un tercio de los ojos operados con la técnica de cerclaje circular obtuvieron una AV-POST <20/50 a 20/200, entonces, puede considerarse esto una eficacia funcional buena.

Sin embargo, la AV-POST mejor o igual de 20/50 fue de 5% con cerclaje circular, lo cual se considera una eficacia funcional baja al compararla con otros estudios. La AV-POST es de 20/50 o mejor en el 67% de cerclajes circulares (5,7). Pero al sumar los resultados del cerclaje circular y segmentario, en los grupos debajo del límite de ceguera legal, es decir, de AV-POST mejor o igual de 20/50 y <20/200, se obtuvo una eficacia funcional de 38% y 85%, lo cual es aceptable.

Casi la mitad de los pacientes tuvieron, a los tres meses, una AV-POST <20/50 a 20/200. La eficacia funcional de las retinopexias puede considerarse buena ya que más del 60% de los pacientes con AV-PRE mejor o igual de 20/50 tuvieron una AV-POST similar; casi el 60% de los pacientes con AV-PRE <20/50 a 20/200 tuvieron una AV-POST similar y el 20% mejoró a una AV-POST 20/50 o mejor; y casi el 40% de los pacientes con AV-PRE <20/200 mejoraron a una AV-POST <20/50 a 20/200. Una buena AV-PRE es el mejor predictor de la eficacia anatómica y funcional. El mejor predictor de la AV-POST es la AV-PRE (7). La eficacia funcional de las retinopexias puede valorarse con la AV-POST (9).  El grado de función visual del paciente también es influido por la capacidad del paciente de usar su ojo tratado y el no tratado, juntos, para lograr estereopsia y visión binocular sin distorsión (4). La AV-POST está relacionada con el éxito anatómico y la AV-PRE. El fracaso anatómico está relacionado con ceguera y la cirugía exitosa usualmente resulta en una AV mejorada o estable (7). La relación entre AV-PRE y AV-POST es de particular importancia por lo que se debe documentar la AV antes y después de la cirugía de todos los ojos. Alrededor de un tercio de los ojos con AV-PRE de 20/200 o menos, tendrán 20/40 o más, después de la cirugía de cerclaje escleral exitosa, mientras que más de la mitad tendrá 20/40 o más, si la AV-PRE es 20/100 o mejor (7).

Es importante hacer énfasis en la relevancia de registrar en el expediente, al menos, la AV-POST a las 24 horas, a la semana, al mes y a los tres meses, ya que los hallazgos oftalmológicos se corresponden con los cambios morfológicos microscópicos descritos en la bibliografía. La respuesta proliferativa del epitelio pigmentario retinal parece que es autolimitada y durante el DR es de importancia clínica. La proliferación de las células del epitelio pigmentario en el espacio subretinal, es probablemente la base de los cambios pigmentarios frecuentemente observados durante el examen oftalmoscópico del DR (15).

La VRP post-operatoria ocurre en el 3% de retinopexias neumáticas y en el 5% de cerclajes esclerales. Las dos complicaciones más preocupantes son la VRP post-operatoria y las rupturas retinales nuevas y olvidadas. La VRP post-operatoria es la principal complicación en todos los tipos de cirugía de readhesión retinal (14).

Los pacientes son reexaminados a las 24 horas, a la semana, a las dos semanas, al mes, a los dos meses, a los tres y seis meses. Si hay líquido subretinal nuevo o residual en los exámenes de seguimiento, a la semana del procedimiento, la retina debe examinarse cuidadosamente en  busca de rupturas retinales nuevas. Las roturas retinales nuevas ocurren entre el 12 y 23% de los ojos (5). El examen post-operatorio debe hacerse a las dos y cuatro semanas, y a los dos, tres y seis meses (4). Los resultados de ningún estudio pueden ser perfectos debido al aspecto biológico de la enfermedad y a la complejidad de los trastornos retinales en general (4).

La frecuencia de desprendimiento macular previo en los ojos con redesprendimiento fue alta (66%). El predictor más fuerte de la AV y la readhesión postoperatorias es el estado previo de la mácula (9). Los resultados visuales funcionales dependen del estado de la mácula, AV-PRE y condiciones oculares previas asociadas con pérdida visual (5). De los ojos con desprendimiento macular, menos del 10% tuvo una AV-POST mejor o igual de 20/50 y casi el 40% tuvo una AV-POST <20/50 a 20/200. Estos resultados son mucho más bajos que en los estudios previos. La AV-POST es de 20/50 o mejor, en el 69-80% de casos con desprendimiento macular y es estable o mejor en el 97% de casos sin él (5).

La AV-POST depende de la adherencia macular previa. El 50-60% de ojos con desprendimiento macular tienen una AV de 20/50 o mejor y el 88-91% de ojos sin desprendimiento macular una AV mejor o estable (5). El 40-60% de ojos con readhesión retinal exitosa con desprendimiento macular alcanzan una AV final de 20/50 o mejor (9).  La AV-POST para los casos con desprendimiento macular, de menos de dos semanas de duración, fue de 20/50 o mejor, en el 56% de cerclajes esclerales. En los casos con desprendimiento macular, la AV no cambió o muero en el 91% de cerclajes esclerales y el 80% tuvo una AV de 20/60 o mejor (5).

Los DR sin desprendimiento macular tienen un pronóstico anatómico significativamente mejor que los DR con desprendimiento macular.  En este último grupo, los ojos con AV-PRE relativamente pobre, es menos probable que sean reparados exitosamente que los ojos con AV-PRE relativamente buena (7). La evaluación de la función macular pre-operatoria con la medida de agudeza potencial (MAP), puede brindar un cálculo más exacto de la AV-POST potencial.

Otros factores adicionales relacionados con la AV-POST son: anormalidades maculares asociadas y complicaciones del DR o de la cirugía de readhesión. La duración y el tamaño del desprendimiento macular también están relacionados con la AV-POST y son reflejados en la AV-POST. El 90% de los DR sin desprendimiento macular conservan la AV-PRE después de la cirugía. Los DR con desprendimiento macular están asociados a daño en la retina central y AV-PRE y AV-POST disminuidas (7).

Los DR con mácula  adherida tienen resultados anatómicos y visuales mejores que los DR con la mácula desprendida. Múltiples factores de riesgo pre-operatorios e intra-operatorios están relacionados con el pronóstico anatómico después de cerclaje.  La recuperación visual está limitada por el daño a los fotorreceptores, edema macular cistoide y membrana epi-retinal. La extensión y duración de la elevación macular pre-operatoria se relaciona con el resultado visual; si la mácula está elevada en forma de bula, la recuperación visual es menor (9).

Existe una fuerte correlación entre la duración del desprendimiento macular y la AV final; la disminución de la AV ocurre cuando existe un desprendimiento macular de mucha duración. Gruposo obtuvo AV de 20/80 o mejor en el 75% de los DR de menos de una semana. Después de ocho semanas, la recuperación de la AV es de acuerdo a la duración del desprendimiento macular. Los menores de un mes tuvieron un 41% de probabilidad de obtener una AV de 20/50 o mejor, y los mayores de un mes de 28% (9).

Girard y Karpouzas correlacionaron la duración del desprendimiento macular y la recuperación visual. Un desprendimiento macular de más de siete días disminuyó significativamente la oportunidad de obtener una AV-POST de 20/50 o mejor. Cuando la mácula estuvo desprendida por siete días o menos, un desprendimiento superficial tuvo un pronóstico visual mejor que un desprendimiento macular buloso. Los desprendimientos maculares superficiales menores de siete días, tuvieron un pronóstico visual similar a los DR sin desprendimiento macular, sugiriendo que la función macular puede ser restablecida, si el daño relacionado al desprendimiento, es mínimo (9).

Cuando la duración del desprendimiento es mayor de dos semanas, los espacios cistoides se extienden a través de la retina. Actualmente, se esperan tasas de readhesión mayores de 90%; en los casos de DR sin desprendimiento macular y DR con ruptura retinal única, las tasas de éxito anatómico son del 100% (9).

Aparentemente, en este estudio hubo una mayor frecuencia de redesprendimiento cuando existieron los siguientes hallazgos previos: desprendimiento macular y roturas retinales primarias (desgarros y agujeros, localizados principalmente a nivel temporal superior y temporal inferior).

La mayor proporción de pacientes con AV-POST mejor o igual de 20/50 se obtuvo cuando éstos tenían un tiempo de evolución menor o igual de tres meses. La mayor proporción de pacientes con AV-POST <20/50 a 20/200, es decir, todavía por debajo del valor admitido como ceguera legal (<20/200), tenían un tiempo de evolución menor o igual de tres meses. Esto posiblemente sugiere que el tiempo de evolución crítico de un DRR, para poder obtener resultados funcionales con AV-POST estable o mejorada, es de tres meses.  La eficacia del tratamiento del DRR puede valorarse con la AV-POST. Una buena AV-PRE es el predictor más importante del éxito anatómico y visual (9).

En conclusión, la rotura retinal primaria más frecuente fue el desgarro y la localización más común de la rotura retinal primaria fue la temporal inferior; la mayoría de los DRR tuvieron un tiempo de evolución de tres meses o menos. La eficacia funcional de las retinopexias se consideró buena ya que más de dos tercios de los pacientes tuvieron una AV-PRE <20/200 y casi el 50% tuvo una AV-POST <20/50 a 20/200. Casi el 60% de los pacientes con AV-PRE <20/50 a 20/200 mantuvo una visión estable y un 20% de ellos tuvo una AV-POST de 20/50 o mejor. Por otro lado, más de un tercio de los pacientes con AV-PRE <20/200 mejoró a una AV-POST <20/50 a 20/200.  La prevalencia de DR recidivantes fue de 28% y la eficacia anatómica general fue de 72%; ambas se consideran buenas ya que están muy próximas a lo descrito en la literatura. La eficacia anatómica del cerclaje segmentario (bulbo) y cerclaje circular, fue buena, de 84% y 68% respectivamente.

Referencias bibliográficas

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