sábado, 4 de julio de 2015

LENIN FONSECA: BIOGRAFIA DE UN MEDICO REVOLUCIONARIO

Lenin Fonseca:
biografía de un médico revolucionario

Juro luchar hasta las últimas consecuencias
para que los niños de Nicaragua vivan sanos y en paz.
Que mi hijo crezca con mis hermanos del pueblo
en un clima de paz y socialismo.
Lenin Fonseca

Ese es el pensamiento del médico Antonio Lenin Fonseca Martínez, que puede leerse en la placa metálica del monumento, situado en la entrada del hospital que lleva su nombre, en Managua, capital de Nicaragua.

Antonio Lenin Fonseca Martínez nació en la ciudad de León, el 17 de enero de 1951 y murió en combate el 3 de junio de 1979 en Chinandega, a los 28 años de edad (1). Su padre fue Noé Fonseca, propietario del almacén Dreyfus (2) y de Pizza Boom (este último negocio fue destruido por los bombardeos de la Guardia Nacional en la insurrección de septiembre de 1978) (3). Doña Cleotilde Martínez fue su madre, de acuerdo a la partida de nacimiento, extendida por el registro civil de las personas de la Alcaldía de León.

Fue incorporado al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) por Francisco José Jarquín Ramírez “Camilo” y por su hermano William Fonseca, alrededor de 1970. Su hermano William había participado en la red de apoyo logístico a la gesta guerrillera de Pancasán, en 1967, según relató el propio “Camilo” al editor de esta biografía (2,4). No debe confundirse a Francisco J. Jarquín R., uno de los primeros combatientes del FSLN, quien en la ofensiva final combatió en Matagalpa, y que aún vive, con Carlos Manuel Jarquín (Chinto), uno de los héroes y mártires de Veracruz, caído el 16 de abril de 1979.

En una reunión hecha el 5 de febrero de 1978, en la casa del colaborador Pablo Ordóñez, situada en el sector de las Gavetas, se fundó el Frente Occidental Rigoberto López Pérez (FORLP), según Francisco J. Jarquín. A esa reunión asistieron varios compañeros de la guerrilla que estaban separados del FSLN por sectarismo o intrigas promovidas por dirigentes del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), actitudes erróneas y sin fundamentos. Estuvieron presentes en la fundación del FORLP: William Fonseca (Enrique), Iván García (Edgard), Guadalupe Moreno (Abel), Lenin Fonseca (Toño o Cuajada) y Francisco Jarquín (Camilo). La decisión mayoritaria determinó que el primer jefe fuera “Camilo”. Un mes después tenían 14 armas de guerra y contaban con una buena organización (5).

Lenin Fonseca era conocido en las filas revolucionarias del FSLN con el pseudónimo de “Ariel”. Vivía en la colonia el Hipódromo, en el barrio San Felipe; estudió en colegios públicos y se bachilleró en el Instituto Nacional de Occidente (INO) en el año de 1969. Estudió medicina y se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) (1).

Antonio Lenin Fonseca cultivó una amistad muy personal con los inspectores del INO, miembros de la Juventud Liberal, Antonio Alemán y su hermano Arnoldo Alemán (quien llegó a ser presidente del país en 1997), lo cual le permitió conocer la filosofía del liberalismo para contraponerla con la forma de actuar de la dictadura somocista. El hecho de haber sido médico y la amistad antes mencionada, debieron influir para que los gobiernos de derecha no se atrevieran a quitar el nombre del Hospital Antonio Lenin Fonseca (1).

Ingresó a la Escuela de Medicina entre 1970-1971. En ese tiempo, en el movimiento estudiantil revolucionario circulaban libros como el Diario del Che en Bolivia, el manual escrito por la autora chilena Martha Harnecker (Conceptos fundamentales del materialismo histórico), el libro del general de las grandes batallas vietnamitas Vo Nguyen Giap (Armar a las masas revolucionarias, construir el ejército popular), libros de Ho Chi Minh (el máximo dirigente de la Revolución Vietnamita), el Libro Rojo de Mao (el líder de la Revolución China Mao Tse-tung) y sus cuatro tesis, libros sobre la guerra de liberación de Cuba; así como escritos de Stalin y Lenin (líderes de la Revolución Rusa).  En 1969, escuchábamos radio Rebelde de Cuba, que era una fuente de información revolucionaria (1).

William Fonseca, hermano de Lenin, leyó primero el Diario del Che en Bolivia; luego lo leyó Lenin. Ese diario era para la juventud como la imagen del joven revolucionario que tenía un conjunto de virtudes y principios dignos de imitar. La lectura de ese tipo de información llevaría a Antonio Lenin Fonseca a tener cierta capacidad intelectual revolucionaria (1).

Fue un asiduo lector de la historia de Nicaragua; visitaba con frecuencia las bibliotecas del Banco Central de Nicaragua donde estaban los mejores archivos de todo lo escrito sobre la historia nicaragüense (1).

Ese conjunto de cosas, más la influencia de algunos compañeros revolucionarios y dirigentes estudiantiles con más experiencia, hizo que los jóvenes de esa época asumiéramos una posición político-ideológica progresista, de avanzada; y conllevó a la participación decidida en los movimientos políticos, huelgas de maestros, de trabajadores de la salud o de la construcción, y huelgas estudiantiles por la autonomía universitaria y el  6% del presupuesto nacional para la UNAN, que en tiempos de la dictadura somocista era solo del 2%. Conocimos las grandes gestas heroicas del movimiento estudiantil (1).

Y también conocíamos sobre los movimientos revolucionarios armados y un poco sobre la lucha sandinista en Nicaragua, porque sobre ésta no había tantos escritos como ahora. Esa formación llevó a Antonio Lenin Fonseca a tomar la decisión de participar directamente en la lucha armada con el objetivo de contribuir a la derrota de la dictadura somocista (1).

En ese afán, se hicieron varias excursiones de grupos de jóvenes a las montañas o cerros (Momotombo, el Chonco, cerro Negro, etc.), que eran una especie de internamiento incipiente de lo que podrían ser, en el futuro, escuadras de combate (1).

En 1977 se planteaban muchas preguntas, en el seno del FSLN, alrededor de la lucha contra Somoza. La gran pregunta era si la montaña era algo donde sólo se iba a morir; si las bajas que se le hacían a la   Guardia Nacional (GN) eran pocas o eran muy poco conocidas; porque la mayor cantidad de población estaba en occidente, centro y norte del país (1).

De acuerdo a Francisco J. Jarquín R., “Camilo”, en 1977, William y Lenin, junto a otros compañeros realizaron una acción de recuperación de armas, al asaltar una armería en el barrio San Juan, en León, enfrente de la gasolinera Molieri, recuperando escopetas, pistolas y como 10 mil balas y cartuchos. Lenin Fonseca logró cambiar las escopetas por pistolas con un cuatrero, al cual integraría a la lucha y quien murió en combate en Chinandega, en 1979 (2).

Después de asaltar la armería, Lenin Fonseca no quería regresarse a su casa y más bien deseaba pasar a la clandestinidad; pero como esto último se le negó, lloró de indignación. Ese mismo año, realizaron una emboscada a la Guardia Nacional en el tope de Sutiaba, donde finaliza la avenida Marcoleta y hoy existe la estatua de un indio. Cuando se retiraban, después de causar cinco bajas al enemigo, entre heridos y muertos, Lenin Fonseca se fue dentro de un pozo, cerca de la iglesia de San Pedro, y se fracturó dos costillas, pese a lo cual continúo su actividad. William y Lenin formaron parte del estado mayor del FORLP (2).

Pablo Coca señala que surgió la tesis insurreccional o tendencia tercerista que planteó la necesidad de que la gente participara masivamente en la lucha contra la dictadura. Esto sumado al asesinato de Pedro Joaquín Chamorro –que fue como una gran chispa que encendió al país y a la movilización popular-, aceleró la lucha contra Somoza y la participación masiva de la gente contra la dictadura (1).

Fue así como, desde principios de 1978 comenzó la preparación larga y minuciosa de la insurrección de septiembre de 1978. Antonio Lenin Fonseca y su hermano William participarían en la organización y ejecución de dicha insurrección, que duró nueve días en León y otras ciudades del país, durante la cual se atacó la cárcel “La 21” y el comando departamental de la GN (1).

En los últimos días de combate, en septiembre de 1978, en León, cuando la mayoría de los combatientes sandinistas estaban cansados, sufrían de sueño, pesadillas e insomnio, Antonio Lenin Fonseca decía: algunos compañeros han muerto porque les cegó la inteligencia la nube; se les puso una nube encima de la cabeza y no vieron nada; ni vieron al enemigo encubierto (1).

Habiéndose cumplido el objetivo de movilizar a la gente desde el punto de vista político y militar, y no pudiendo vencer a la GN en ese momento, se decidió la retirada de la ciudad para tratar de conservar la fuerza, reorganizarla y continuar la lucha. Al retirarse las escuadras guerrilleras en septiembre de 1978, William Fonseca fue capturado y ejecutado por la GN en el reparto Estrella, al norte de la ciudad de León. Dicho reparto hoy se llama William Fonseca (1,2).

En octubre de 1978, se organizaron las Milicias Populares, cuyo logotipo era un combatiente popular con una gorra y un fusil Fal. Este fusil fue como el arma oficial en la lucha insurreccional, aunque la gente usaba lo que encontraba, cualquier arma de cacería, machetes, palos, bombas de contacto, etc., (1).

En los meses de noviembre-diciembre de 1978, Antonio Lenin Fonseca y yo iniciamos a estudiar nuestra especialidad médica en el Hospital 14 de Julio, en Managua (hospital que desde 1979 lleva el nombre de Antonio Lenin Fonseca Martínez) (1,2).

Harold Chavarría, combatiente sandinista, recuerda una ocasión cuando estando en una casa de seguridad del barrio Zaragoza, llegó Lenin Fonseca a dejar un  cassette con el mensaje que debía leer el comando guerrillero que tomaría una radioemisora de la ciudad de León. Lenin Fonseca dirigía y organizaba diferentes tipos de acciones político-militares.

Lenin Fonseca empezó a estudiar la especialidad de ginecología y obstetricia, de acuerdo al doctor Alvaro López Largaespada, uno de sus compañeros de promoción en León (2). Asistíamos desde las 7 de la mañana a 12 del mediodía. Buscábamos quién cubriera los turnos y nos regresábamos a la ciudad de León para trabajar hasta las 10 u 11 de la noche en la actividad revolucionaria, propaganda y organización de los combates, como parte del estado mayor del FORLP. Antonio Lenin Fonseca trabajaba en la comisión política y yo en la comisión militar. Como teníamos la posibilidad de movernos semi-clandestinamente, recaían sobre nosotros muchas responsabilidades (1).

El doctor Lenin Fonseca realizó su internado rotatorio en el Hospital Victoria Motta de la ciudad de Jinotega, entre 1976 y 1977. Doña Luisa Hernández Gadea, enfermera, recuerda haberlo conocido en dicho hospital. En una ocasión, Fonseca le pidió al personal de salud que lo escondieran porque la GN lo andaba buscando para matarlo. Un día, Lenin Fonseca salió apresurado del hospital cargando varias bolsas de suero (solución salina, Hartman), jeringas y medicamentos; y pidió a las enfermeras que no le dijeran al médico de base o jefe inmediato. Seguramente, Fonseca llevaba dichos medicamentos para atender a algún guerrillero herido o para enviarlas a los campamentos guerrilleros.

Entre las responsabilidades estaban: buscar y organizar a los mejores combatientes de León. William Fonseca, Antonio Lenin Fonseca y otros compañeros contactaron a la escuadra de “Charrasca” (1) (Luis Manuel Toruño, el más temerario combatiente popular leonés) (3). Los dirigentes en los barrios de León nos organizamos con los compañeros que conocíamos (trabajadores, desocupados, jóvenes estudiantes de secundaria, etc.) (1).

En una ocasión fui llamado para que Antonio Lenin Fonseca me traspasara la responsabilidad de atender a la escuadra de “Charrasca” y surgió una situación un poco divertida. A las tres de la tarde estábamos en una casa de seguridad en el barrio San Felipe esperando que llegaran miembros de la escuadra de “Charrasca”. Antonio me dijo: ya van a venir los malos, ahí los vas a conocer (1).
  
Y fueron llegando uno por uno. Eran jóvenes bien vestidos, muy educados, decían buenas tardes, qué tal, cómo están, y después que habían entrado el Gringo, Pisis, Chepe Carreta y otros, le pregunté a Antonio Lenin Fonseca: ¿y los malos a qué horas vienen? Me respondió: ¡estos son los malos!, ¡Miralos bien y vas a ver!... Quizá lo que quiso decir Antonio Lenin Fonseca era que esos muchachos eran combatientes feroces, sobre cuyos hombros estaría principalmente la lucha contra la GN en León y por lo cual había que saber conducir a esa fuerza (1).

Así continuamos trabajando en León hasta que un día, el periodista Armando Quintero Martínez anunció en un radio-noticiero local que había dos médicos que tenían el control de las armas y de las fuerzas revolucionarias sandinistas de la ciudad de León que luchan contra el general Somoza; y dio el dato de 110 fusiles de guerra, que era exactamente la cantidad que teníamos acumulada en ese momento, las cuales se usaban casi diario en la lucha contra la GN de Somoza. Por tal razón, fuimos trasladados a Chinandega. Nos sustituyeron en León, Aracely Pérez, que estaba en Chinandega; y Edgard Lang, que estaba en Managua (1).

El 16 de abril de 1979, Lenin Fonseca y Carlos Brenes (Joaquín), estuvieron participando en la reunión del estado mayor del FORLP, en el reparto Veracruz, desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde, cuando Oscar Pérez-Cassar orientó tomar un receso. Lenin y Carlos salieron a comprar el periódico y alimentos; fueron a la casa de un colaborador. Vieron pasar a la Guardia Nacional hacia la carretera a Poneloya (una tanqueta, dos camiones y cuatro o cinco Becat). Carlos le comentó a Lenin: van por los muchachos. Y éste respondió: puede ser otra cosa (6).

Sin embargo, preocupados, desde la casa de otro colaborador hablaron por teléfono con Pérez-Cassar. Según Brenes la primera respuesta que recibió fue la de una voz femenina que decía: apúrense hijos que los van a matar. Luego de un corte brusco de la comunicación, volvió a marcar y contestó Pérez-Cassar diciendo: apurate que nos están volando pija. Brenes preguntó: ¿es con ustedes?...sí, contestó, nos están rodeando, y se cortó otra vez la comunicación (6).

Como Lenin Fonseca era de León, rompió la compartimentación y contactó a las estructuras, a los combatientes; desenterraron armas y formaron escuadras de combatientes de Sutiaba, que se dirigieron a Veracruz para ayudar a los compañeros masacrados; pero ya era muy tarde. En otras palabras, Lenin Fonseca pudo haber caído asesinado en el reparto Veracruz, ese trágico 16 de abril cuando fueron asesinados Aracely Pérez, Idania Fernández, Carlos Manuel Jarquín, Edgard Lang, Róger Deshón y Oscar Pérez Cassar (6).

Seguimos trabajando las 24 horas del día, arduamente: organizando los combates, la recuperación de armas, trasiego de armas provenientes de El Salvador y Honduras hacia el interior de Nicaragua, etc., hasta planificar la ofensiva final, la cual era necesaria porque el Frente Sur Benjamín Zeledón tenía un mes de estar combatiendo a la GN en una guerra de posiciones (a lo largo del mes de mayo de 1979); y era necesario lanzarse a combatir a la GN para des-compresionar ese frente de guerra (1).

Se decidió que el 2 de junio de 1979 iniciaría la ofensiva final en Chinandega; el ataque se planificó para las dos de la tarde. Antonio Lenin Fonseca dirigiendo a las mejores fuerzas, con las mejores armas que teníamos, incluyendo un lanzacohetes RPG-7, era el responsable de atacar el comando departamental de la GN (1,2,4).

Otro compañero y yo, teníamos la responsabilidad de atacar el comando del ingenio San Antonio, Chichigalpa, Posoltega y la zona campesina aledaña. Las cosas no sucedieron como fueron planificadas, pues los guerrilleros que bajaron del cerro El Chonco, dirigidos por Juan José Espinoza (el "negro William") y otros compañeros, para apoyar a la columna de Antonio Lenin Fonseca y Marlene Tapia Ramírez, fueron detectados en el by-pass de Chinandega, entre las tres y cuatro de la madrugada, y así se iniciaron los combates (1,2,4).

Las fuerzas que atacaríamos el ingenio San Antonio, Chichigalpa y Posoltega estábamos en los manglares, cerca de la orilla del mar y en los límites del ingenio mencionado, cuando sonó el radio-comunicador diciendo:
-Venado, venado.
-Aquí banano –contesto-.
-Aquí venado, venado; adelante banano. Estamos combatiendo en las calles. Tenemos más de dos horas de estar combatiendo.
-¿Cómo van? –pregunto-.
-Le hemos hecho varias bajas a la guardia y también la guardia nos ha hecho varias bajas a nosotros.

Se interrumpió la comunicación y esas fueron las últimas palabras que pude escuchar de Antonio Lenin Fonseca. Y nosotros iniciamos de inmediato el ataque que nos habían ordenado. Después conocería como se desarrollaron las acciones en la mañana del día 2 de junio de 1979 en Chinandega (1,2,4).

Horas antes del momento previsto para el inicio de la insurrección final, en Chinandega, es abatido Lenin Fonseca, junto a otros compañeros del estado mayor local de la guerrilla urbana, en la comarca San Benito, a cuatro kilómetros de la cabecera departamental. Así fue abortada la insurrección en Chinandega. (3)


Los combatientes sandinistas caídos en el sector de La Cruz, en el barrio El Calvario, el 2 de junio de 1979, fueron los siguientes: Silvia Marlene Ramírez Tapia, Bayardo Eliseo Salinas S., César Ramón Juárez L., Narciso Izaguirre M., Matilde Chavarría N., Ramón Salvatierra, Mariano Chávez A., Denis Mayorga R., Rudy Mayorga R., Freddy Pereira C., Narciso Mendoza, Ricardo Baca P., Oscar Molina y Oscar Ponce. Dichos nombres están inscritos en la placa metálica del monumento, que en su honor, la Junta Municipal de Reconstrucción de Chinandega instaló el 19 de julio de 1980, en el parque central Héroes y Mártires del 2 de Junio (7).

Según Dora María Téllez, quien era la jefa del estado mayor del FORLP, el 3 de junio iniciaría la insurrección en León y Chinandega; pero la Guardia Nacional mató a los mandos de la tendencia Tercerista (Insurreccional) del FSLN, en Chinandega. Entonces, los combatientes de las tres tendencias: GPP (Guerra Popular Prolongada), Terceristas y una parte de los Proletarios se fueron a los cerros, al Chonco, cerca del Casitas, a todos esos volcanes, esperando entrar a Chinandega. Ellos también combatieron ahí. Por el lado de Chinandega llegaron a León, ya liberada, los siguientes compañeros: Sergio Mendoza, Alonso Porras, Carlos Zamora y Pablo Coca; la gente que había quedado una vez que mataron a Lenin Fonseca, a Merceditas, María Angeles, el propio 2 de junio. (8).

De acuerdo a Mónica Baltodano, la masacre del estado mayor de Chinandega ocurrió cuando el mando de la insurrección buscaba la reconcentración para iniciar el levantamiento, que sería reforzado por dos columnas: una proveniente de Honduras, al mando de Alonso Porras y Sergio Mendoza; y otra columna Tercerista que entraría por El Viejo (8).

Posteriormente, una vez que triunfó la Revolución el 19 de julio de 1979, conocí detalles de lo que había pasado. Las fuerzas de Silvia Marlene Tapia Ramírez fueron aniquiladas en el barrio Guadalupe, en el centro de la ciudad de Chinandega. Hoy podemos ver en el Parque Central de Chinandega la lista de los héroes y mártires (Marlene y sus compañeros).  Antonio Lenin Fonseca partió en retirada hacia Potosí, junto a Patricia Lindo, Isabel Cárdenas y otros compañeros, tratando de encontrarse con otros camaradas que venían de El Salvador. En esa retirada fueron emboscados por la GN. Así murió Antonio Lenin Fonseca, combatiendo (1,2).

En septiembre de 1978, el jefe de la tendencia Tercerista que insurreccionó Chinandega fue el sociólogo Blas Real Espinal y once combatientes, con armas de guerra. Posteriormente, el 31 de octubre del mismo año cayó en combate Real Espinal, junto a David Martínez, María del Pilar Gutiérrez y José Benito Centeno. (9)

Lenin Fonseca fue enterrado en una fosa común. Fui a desenterrarlo. En ese momento hablé sobre quién era él. Me tocó enterrarlo y hablar nuevamente sobre él, en su despedida. Vine al Hospital 14 de Julio para reunirme con los trabajadores y proponerles que el hospital se llamara Antonio Lenin Fonseca Martínez. Al principio los trabajadores se oponían porque hubo enfermeras que libraron luchas heroicas, lo cual nunca se negó; y seguí explicando sobre el trabajo desarrollado por Lenin Fonseca. Al final, los trabajadores, el sindicato y la dirección del hospital apoyaron la idea y por eso conocemos hasta hoy el hospital con el nombre de Antonio Lenin Fonseca Martínez (1,2).

En una ocasión, Antonio Lenin Fonseca me planteó que tenía dolor de muela y yo le dije: andá donde la doctora Guido o el doctor Guerra para que te la compongan. Entonces, me quedó viendo y me dijo: y si me pegan un tiro y me matan, para qué me la van a componer, que les compongan las caries a otro. Sin embargo, fue; le quitaron el dolor y le compusieron la muela. Seguimos trabajando, pero sus palabras parecían una premonición porque uno de los tiros que recibió era en la mandíbula y en el otro en el costado derecho (1).

Antonio Lenin Fonseca era como todos nosotros; le gustaba la música; siempre hablaba de las canciones de Julio Iglesias. Entre las canciones que más le gustaban estaba aquella que dice más o menos así: “Al final la vida sigue igual/ unos que vienen otros que se van/ unos que viven otros morirán.” También era enamorado de la belleza de la mujer. Tuvo su novia. Tuvo su esposa. Y dejó una hija muy parecida a él (1).

Lenin Fonseca era trabajador; su personalidad era jovial, dirigente de buen carácter y trato fraternal. Si alguna vez se enojó mucho con alguno de nosotros, no pudimos ver las impresiones de ese enojo con signos de violencia, sino que en general, siempre se mantenía tranquilo (1,2).

Es importante señalar que la personalidad de Antonio Lenin Fonseca Martínez permitió, digamos, que fuera un compañero que en su trabajo aglutinara gente, o sea, que con su estilo de trabajo atraía, no rechazaba. Para los que estudiamos con él, para los estudiantes de medicina, fue un buen amigo. Se ganó el sobrenombre de “la Polilla” por su manera de ser: jovial, alegre, bromista, tranquilo. Todos lo queríamos. Y para los que tuvimos la oportunidad de combatir a su lado, de trabajar juntos, fue una buena experiencia…haber compartido la vida en esos momentos de riesgo, de alto riesgo, con un compañero de buen carácter, de gran eficiencia en su trabajo y de gran valentía (1).

A manera de epílogo sobre lo escrito y publicado hasta hoy sobre Lenin Fonseca, sabemos que: el doctor Pablo Coca leyó su testimonio el 3 de junio de 2011 en el Hospital Escuela Antonio Lenin Fonseca Martínez. Una copia del mismo fue revisada y editada por Lenin Fisher, publicándose en leninfisherblogspot.com. Esta publicación virtual sirvió de base al artículo de la revista Correo. Francisco Jarquín Ramírez (Camilo) en su libro El precio de la victoria, se refirió a Lenin Fonseca; además, relató varios detalles a Lenin Fisher, que luego éste publicó en el libro Escritos revolucionarios del siglo XXI, los cuales enriquecieron el testimonio de Coca. Es de gran importancia el testimonio de Carlos Brenes, el cual forma parte del libro de Jarquín Ramírez. Es llamativo que en el libro De León al búnker, Guillermo Cortés Domínguez casi no menciona a Lenin Fonseca. El testimonio de Dora María Téllez y los comentarios de Mónica Baltodano, en el libro Memorias de la lucha sandinista, son relevantes y complementan el contexto insurreccional. Sea esta revisión bibliográfica un homenaje al médico revolucionario, héroe de la liberación nacional de Nicaragua: Antonio Lenin Fonseca Martínez.

Autor: Lenin Fisher
Managua, Nicaragua, 4 de julio de 2015
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.
leninfisherblogspot.com

Referencias bibliográficas:


1-. Coca, P. Testimonio sobre la vida y lucha del doctor Lenin Fonseca. En: Dr. Antonio Lenin Fonseca Martínez: héroe de la liberación nacional de Nicaragua. Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua. 8-8-2011. leninfisherblogspot.com
2-.Coca, P. Testimonio sobre la vida y lucha del doctor Lenin Fonseca. En: Fisher, L. Escritos revolucionarios del siglo XXI: a XXXV años de la Revolución Sandinista. Universitaria. Managua, Nicaragua. 2014: 32-37
3-. Cortés Domínguez, C. De León al búnker. Editarte. Managua, Nicaragua. 2003: 188 y 257
4-. Fisher, L.  Coca, P. Antonio Lenin Fonseca, algo más que un médico. Correo. No. 33. May-Jun. Managua, Nicaragua. 2014: 66-68
5-. Jarquín Ramírez, F.J. El precio de la victoria. Universitaria. León, Nicaragua. 2004: 9 y 35
6-. Jarquín Ramírez, F.J. Testimonio del comandante Carlos Brenes (Joaquín). En: El precio de la victoria. Universitaria. León, Nicaragua. 2004: 83-88 
7-. López Espinoza, R.J. Una cronología en fotos de la liberación del departamento de Chinandega y sus municipios. Servicios gráficos. Managua, Nicaragua. 2013; 254
8-. Baltodano, M. Tener ideales y luchar por ellos. En: Memorias de la lucha sandinista. Tomo II. Rosa Luxemburg Stiftung. Managua, Nicaragua. 2011: 363-378

9-.Ortega Saavedra, H. La epopeya de la insurrección Lea. Managua, Nicaragua. 2004: p. 353-356