sábado, 28 de julio de 2018

EL REPLIEGUE EN ADELANTE NICARAGUA: ENTREVISTA CON RAFAEL CASANOVA FUERTES


El Repliegue en Adelante Nicaragua:

 entrevista con Rafael Casanova Fuertes

Lenin Fisher

Recientemente, durante el actual mes de julio, vi parcialmente una edición más del programa televisivo Adelante Nicaragua, dirigido por el periodista Néstor Espinosa, en la cual entrevistó al historiador Rafael Casanova Fuertes.

Siempre me han interesado los ensayos históricos escritos por Casanova Fuertes publicados en El Nuevo Diario. Uno de ellos, sobre la insurrección de septiembre de 1978, lo he utilizado como referencia bibliográfica en las dos ediciones del libro La toma del búnker de Somoza.

En la edición, arriba mencionada, de Adelante Nicaragua, Casanova Fuertes señaló que el Repliegue Táctico a Masaya (RTM) no fue una derrota y que en toda guerra existen repliegues, como en la guerra revolucionaria de China, encabezada por Mao Tse Tung. También criticó a una persona que desde Miami, Estados Unidos, ha dicho que el Repliegue fue una derrota militar.

En realidad, la Insurrección de Septiembre de 1978 fue una derrota militar y una victoria política, con el consiguiente repliegue de los guerrilleros urbanos encabezados por la tendencia Tercerista o Insurreccional, a quienes se sumaron pocos días después los combatientes de las tendencias Guerra Popular Prolongada y Proletarios. El RTM fue una derrota militar transitoria para el FSLN, aunque mucho hicieron los guerrilleros al resistir 16 días en la capital, cuando se esperaba que resistiesen tres días. Simultáneamente, fue una victoria temporal para la GN en Managua, que retomó las posiciones y el territorio abandonado, o sea, los barrios orientales de la capital, para poseer el control total de la capital.

La ofensiva final comenzó en Managua el día 9 de junio. El primer ataque a la GN lo realizan escuadras de la tendencia Insurreccional, que recibieron directamente la orden de ataque de parte del compañero Iván García Abarca, quien había sido trasladado a Managua, en noviembre de 1978, desde León, y que participó en el Repliegue Táctico a Masaya.

Atribuyó, Casanova, al RTM una gran importancia en el giro que tomó la ofensiva final o ininterrumpida del FSLN, en la guerra insurreccional contra la dictadura militar de la familia Somoza, entre junio y julio de 1979. En este sentido, creo que exageró. Casi puso al Repliegue como un  hecho decisivo para el triunfo revolucionario, lo cual en honor a la verdad histórica no fue así. Si se analizan objetivamente y de manera honesta los hechos se comprueba, sin mayor dificultad, la verdad, es decir, de que el Repliegue no fue el factor determinante de la victoria sandinista. Aunque no debe perderse de vista que una revolución es siempre obra colectiva, del pueblo y su vanguardia que lo guía.

Además, hubo otros repliegues de diferentes dimensiones y en distintas direcciones, que han sido descritos por el periodista Pablo Emilio Barreto, uno de los cuales fue una terrible derrota, como el de Batahola, que resultó en una dolorosa y traumática masacre. Incluso, un grupo dirigido por Orlando Núñez Soto se logró replegar hasta León. Cómo lo hizo, es algo que Núñez Soto nos debería relatar.

Casanova Fuertes señaló algunos hechos conocidos como el refuerzo que tuvieron los combatientes sandinistas de Masaya, cuando llegaron a dicha ciudad, entre el 28 y 29 de junio de 1979, los guerrilleros replegados desde Managua. Además, que los combatientes procedentes de Managua fueron los que cumplieron la misión de atacar y tomar las ciudades de Jinotepe (6 de julio) y Granada (18 de julio), así como el hecho de haber fortalecido el plan de impedir o dificultar el abastecimiento terrestre de las tropas del GN en el Frente Sur, es decir, en la frontera sur con Costa Rica y la ciudad de Rivas. En honor a la verdad, la GN siempre logró abastecer a sus tropas en la frontera sur por vía aérea, especialmente por medio de helicópteros.

Apuntó Casanova Fuertes que las fuerzas guerrilleras replegadas de Managua a Masaya fueron decisivas para desarticular un plan de contra-ofensiva que la Guardia Nacional tenía previsto desarrollar, bajo el concepto de operación yunque-martillo, con una fuerza de 700 a 1000 hombres, concentrados en Jinotepe y Granada (martillo), para recuperar Masaya (yunque). Señaló que en Jinotepe la GN tenías algunos oficiales del Condeca y soldados salvadoreños. Aunque Carlos Núñez Téllez escribió, en el libro Un pueblo en armas, que tal plan de contra-ofensiva existió, el cual fue revelado por un oficial de apellido Espinales, capturado en uno de los puestos militares de la GN en Jinotepe; plan que se desarrollaría a partir del 6 de julio de 1979, no menciona para nada la cantidad de hombres existentes en la zona o que potencialmente participarían de ese plan.

Espinales pudo mentir o inventar para que los guerrilleros le tuvieran alguna consideración a la hora de decidir su futuro, como por ejemplo, el tiempo que debía estar en prisión. Aunque también pudo decir una verdad a medias. Pero no tenía lógica que la contraofensiva iniciara desde Granada (que se mantuvo como ciudad de refrescamiento de las tropas de la GN) y desde Jinotepe (donde la GN, según Núñez Téllez, disfrutaba de un acuerdo tácito de conservar en su poder la cabecera departamental de Carazo, a cambio de que los guerrilleros sandinistas mantuvieran tomada la ciudad de Diriamba, a pocos kilómetros de distancia). Más bien, si alguna contra-ofensiva podía lanzar la GN contra Masaya era desde Managua, donde hasta el 18 y 19 de julio había alrededor de tres mil efectivos militares y estaban las principales reservas del alto mando; aunque no puede negarse que las fuerzas de Granada y Jinotepe apoyaran tal acción de contra-golpe.

No debe olvidarse que en la ciudad de Masaya, todavía el 18 de julio, los guerrilleros del Frente Sandinista combatían a la GN en la INCA y Las Flores. Asimismo, ellos y la población sufrían el bombardeo con morteros desde el fortín del cerro Coyotepe; posición que los guardias somocistas abandonaron a la una de la madrugada del propio 19 de julio, de acuerdo al libro Un pueblo en armas, del comandante Carlos Núñez Téllez.

Sorpresivamente, Casanova Fuertes pasó de manera brusca, de todas estas acciones importantes y heroicas desarrolladas en los departamentos de Masaya, Granada y Carazo, al 19 de julio de 1979, día en que oficialmente triunfó la Revolución Popular Sandinista.

Por otro lado, Casanova Fuertes no mencionó para nada el papel que jugó el indetenible avance de los guerrilleros sandinistas, procedentes de León, que conformaban el Frente Occidental Rigoberto López Pérez (FORLP). Único frente guerrillero que avanzó hacia Managua, derrotando y aniquilando a la GN (hecho reconocido por el comandante Fidel Castro Ruz y los altos mandos del ejército cubano), en León, fortín de Acosasco, Pancorva, Nagarote, La Paz Centro e Izapa, hasta llegar al empalme de Xiloá, a menos de 13 kilómetros del búnker de Somoza, el 18 de julio de 1979, a las 5:30 de la tarde, donde fueron los únicos que asediaron la capital el día antes del triunfo revolucionario definitivo.

El empalme de Xiloá fue el sitio y la hora al cual no pudieron, o no quisieron llegar los combatientes situados en Masaya, Jinotepe o Diriamba, seguramente porque el mando no se los orientó en tiempo y forma; o porque en el mando prevaleció la táctica de preservación de las fuerzas, que los mandos de la tendencia GPP practicaron hasta el final.

A Masaya entraron a finales de junio de 1979 seis mil civiles y 150 guerrilleros sandinistas; pero el 17 o el 18 de julio no pudo salir ninguno desde la propia Masaya a través de su carretera directa hasta la capital, ni desde Jinotepe, por medio de la carretera sur hasta Managua.

Sin embargo, Casanova solamente mencionó al Frente Occidental en una ocasión, para decir que fue de gran importancia su labor porque representaba a departamentos influyentes en la producción del país. Y a la ciudad de León únicamente la mencionó cuando apuntó que la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional se constituyó en Costa Rica, cuando León ya estaba liberado, lo cual fue una imprecisión de parte de Casanova, porque la Junta de Gobierno se formó el 18 de junio, en territorio tico, según Sergio Ramírez en su libro Adiós muchachos, cuando faltaban dos días para que la ciudad de León cayera bajo el control total de los guerrilleros del FSLN.

Quizás Casanova se confundió con la juramentación de la Junta de Gobierno el 18 de julio, por la mañana, en el Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en la ciudad colonial de León, que fue la cabeza de playa que el Frente Sandinista nunca pudo lograr conquistar en el Frente Sur, ni en ningún otro frente guerrillero, al convertirse a las nueve de la mañana del 20 de junio de 1979, en la primera ciudad liberada. Por tal razón, la ciudad de León es llamada Primera Capital de la Revolución.

Cuando la extraordinaria unidad de combate, con desplazamiento rápido, llamada batallón Rolando Orozco, atacó Jinotepe el 5 de julio y la tomó al día siguiente, recuperó centenares de miles de municiones y muchas armas, según relató el comandante Carlos Núñez Téllez, en su libro Un pueblo en armas. En dicha obra también menciona algunas veces su deseo, y el deseo de los combatientes replegados, de regresar victoriosos, algún día, a Managua. Así como también reconoce en dos oportunidades la importancia de la derrota que el FORLP causó a la GN en el empalme de Izapa; pero sin mencionar las victorias contundentes en León, fortín de Acosasco, Pancorva, Nagarote y La Paz Centro.

Núñez Téllez como miembro de la tendencia Proletarios hizo énfasis en el establecimiento de la comunicación con el comandante Luis Carrión Cruz, jefe del Frente Oriental y a la toma de Juigalpa, cabecera departamental de Chontales, el 18 de julio; así como al avance de fuerzas del Frente Norte, procedentes de Estelí, hacia Boaco, o sea, hacia el sur del departamento de Matagalpa, donde no hubo combates con la GN, el 18 de julio, fecha en que se instauró la junta de gobierno municipal.

Según Núñez Téllez, el Frente Norte ocuparía el rol principal dentro de la guerra; pero no lo logró porque no pudo recuperarse a tiempo después de los ataques a Estelí, en abril, y a Jinotega, en mayo. Además, señala que el ataque por la retaguardia al doble cerco de la GN, hizo posible burlar a las tropas especiales de la EEBI (p. 63). Sin embargo, Francisco Rivera (el Zorro) dejó bien claro en su testimonio que ellos lograron salir de Estelí, sin disparar un solo tiro, porque la GN había abandonado sus posiciones, durante la noche (Ramírez, 1989), como acostumbraba hacerlo para acuartelarse. Núñez Téllez, en Un pueblo en armas y Casanova Fuertes, en Adelante Nicaragua, obviaron el 20 de junio como una fecha trascendental por ser el día de la liberación de la ciudad de León. Ésta fue liberada casi un mes antes que las tres veces heroica ciudad de Estelí.

De acuerdo a Núñez Téllez, la ofensiva final empezó en el Frente Sur, en el mes de mayo, cuando 600 hombres, procedentes de los campamentos en Costa Rica, al mando de Edén Pastora, atacaron el Ostional y el Naranjo, logrando penetrar varios kilómetros en el territorio nicaragüense. Durante más de una semana, el Frente Sur, fue el teatro principal de la guerra (p. 65).

En cuanto a los objetivos del ataque guerrillero en León, Núñez Téllez apunta que eran dos: reconcentrar a las fuerzas de la GN en León y que éstas no tuvieran ninguna capacidad de movilización dentro de la ciudad; y además, impedir que reforzaran a las tropas de Chinandega; ciudad que debía estar cercada después de las tomas de Chichigalpa y el ingenio San Antonio. Por otro lado, de debía evitar que las carreteras que pasan por León sirvieran de vías de para reforzar o abastecer a la GN en Chinandega (p. 67).

Probablemente, Casanova Fuertes no puede evitar el sesgo en su narrativa porque fue combatiente del Frente Sur Benjamín Zeledón, donde los guerrilleros sandinistas, con el mayor poder de fuego de todos los frentes guerrilleros y la mejor retaguardia posible, en territorio tico, realizaron heroicas acciones combativas contra la alta concentración de tropas especiales de la GN. No obstante, el Frente Sur nunca logró conquistar un territorio como cabeza de playa, para instaurar un gobierno provisional, o sea, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.


El Frente Sur empantanó a la EEBI y ésta impidió que el Frente Sur avanzara para tomar sitios estratégicos, incluyendo la ciudad de Rivas. En la frontera sur la guerra, que fue casi una guerra de posiciones, se caracterizó, por decirlo de alguna forma, por un empate técnico. Al punto que el 17 de julio, muy temprano, el comandante Bravo de la EEBI, empezó la operación de retirada “anfibia”, a través del puerto de San Juan del Sur, inmediatamente después de saber que el general de división Anastasio Somoza Debayle y presidente del país, había abandonado Nicaragua, rumbo hacia Estados Unidos, de acuerdo a Justiniano Pérez. El Frente Sur no tuvo la iniciativa o capacidad de persecución ofensiva para aniquilar a las tropas de la EEBI en retirada. De hecho, sus columnas guerrilleras llegaron a Managua hasta el 20 de julio; pero este hecho fue debido a que tuvieron que trasladar a las piezas de artillería con que contaban (morteros, cañones, etc.), como lo ha describo el comandante Edén Pastora Gómez. Sin embargo, no puede olvidarse la trágica derrota de una columna del Frente Sur, en Nueva Guinea, que vista en retrospectiva, fue un innecesario error táctico por las cifras de muertos (casi 150 hombres) y porque el énfasis de la lucha guerrillera estaba en las ciudades o zonas urbanas o sub-urbanas, no en un escenario selvático, aislado y despoblado. No había necesidad de recurrir a la montaña, otra vez.

Asimismo, las tropas de la GN situadas en el cuartel departamental de Rivas abandonaron la ciudad a pie, caminando y en fila, con toda la calma del mundo, dirigiéndose a la bella bahía sureña. Toda la retirada anfibia de la EEBI ubicada en la frontera y la GN situada en la ciudad de Rivas no recibió ningún tipo de resistencia de los heroicos guerrilleros que habían combatido en Rivas, porque estas tropas estaban enfocadas en operar juntas al Frente Interno, como lo señala el comandante José Valdivia, en Memorias de la lucha sandinista, escrito por Mónica Baltodano. Valdivia advirtió a Ezequiel de la probable ruta de escape de la EEBI, por medio de San Juan del Sur; pero no le entendieron, no le creyeron o le hicieron caso omiso. Además, el comandante Núñez Téllez apuntó en Un pueblo en armas, que el comandante Ezequiel, que dirigía las acciones guerrilleras en la propia ciudad de Rivas, participó en una reunión con el Frente Interno y sus tropas tuvieron la misión de atacar Nandaime, municipio del departamento de Granada.

En cambio, la ciudad de León, liberada totalmente desde el 20 de junio, por el FORLP, se convirtió en la cabeza de playa, donde tomó posesión el primer gobierno revolucionario, el 18 de julio de 1979, cuando el FORLP terminaba de derrotar a la GN en el empalme de Izapa; sitio donde el ejército del dictador Somoza incluía a tropas de la base militar de la EEBI (el centro de entrenamiento de armamento), ubicada en el Tamarindo, soldados del Condeca y mercenarios sud-coreanos.

De hecho, una fecha que se ha tratado de borrar u olvidar, es el 20 de junio de 1979, cuando el FSLN tomó la ciudad de León. En el testimonio de William Ramírez, en Memorias de la lucha sandinista, y en el libro Un pueblo en armas, de Carlos Núñez Téllez, esa fecha no es mencionada del todo. Ni Ramírez, ni Núñez, ni Baltodano Marcenaro señalaron qué efecto tuvo, aunque fuese anímico, el conocer sobre la toma del comando departamental de León, el 20 de junio. Porque tuvieron que haberse dado cuenta a través de las rondas de comunicación radial con Palo Alto y los demás frentes de guerra. Sin embargo, Somoza Debayle sí lo reconoció como el inicio del derrumbe de la GN, al señalar, en su libro Nicaragua traicionada, lo siguiente: En mi opinión, la caída de León marcó el principio del desmoronamiento de nuestras situación militar.

La lista de libros y de autores revolucionarios o ex-revolucionarios que olvidaron la importancia del 20 de junio de 1979 es muy larga, quizás porque recuerdan mucho más el impacto del asesinato del periodista Bill Stewart, que el significado estratégico-militar de la liberación de la ciudad de León. También es la larga la lista de los que olvidaron el histórico hecho de que el Frente Occidental llegó primero que los otros frentes guerrilleros a tomarse el búnker de Somoza y la Loma de Tiscapa. Y ha habido quienes se han querido atribuir ese gran mérito. Tales omisiones han sido analizadas en las dos ediciones del libro La toma del búnker de Somoza: 19 de julio de 1979.

Carlos Núñez Téllez escribió que la liberación de Jinotepe, cabecera departamental de Carazo, el 6 de julio de 1979, configuró el primer territorio liberado de Nicaragua, lo cual, según él, sería emulado posteriormente por la ciudad de León al escribir las fuerzas de ese departamento, una de las más brillantes páginas de la ofensiva final, al desembarazarse de los esbirros somocistas resguardados en el Fortín de Acosasco y al asestarle graves derrotas en los combates de Izapa (p. 182).

No obstante, las fechas hablan por sí solas. El 20 de junio de 1979 fue liberada la ciudad de León por el Frente Occidental. El 7 de julio, el Frente Occidental se toma el fortín de Acosasco y aniquila totalmente a las fuerzas que lo ocupaban y que habían roto el cerco guerrillero, al amanecer de ese mismo día.

Núñez Téllez describió: …las fuerzas de León continuaban su impetuoso avance sobre Managua, después de haber destrozado a fuerzas somocistas en Izapa, brindando una extraordinaria lección al derrotar a fuerzas de la EEBI, que dotadas de tanquetas pretendían detener el avance (p. 228).

Cuando el comandante Humberto Ortega Saavedra negocia la rendición con los altos mandos de la GN, durante la noche del 18 de julio y la madrugada del 19 de julio, solamente el FORLP está ubicado en la periferia de Managua, en el empalme de Xiloá, situado a 200-300 metros de la entrada del barrio capitalino Open Tres (mencionado en la canción de Quincho Barrilete), hoy conocido como municipio de Ciudad Sandino. En otras palabras, el 18 de julio el Frente Occidental, al de mando Leopoldo Rivas Alfaro, quien tenía como lugarteniente principal a Oscar Antonio Cortés Marín (el Chele Marcos), durmió a orillas de un barrio periférico de la capital Managua. Según Rivas Alfaro, en el libro La toma del búnker de Somoza, había acordado a través de radio-comunicación, con Joaquín Cuadra, que se reunirían al atardecer del 18 de julio de 1979, en el Open Tres, con las fuerzas procedentes de Masaya; pero éstas fuerzas no llegaron al sitio y hora acordados. La carretera a Masaya y la carretera sur (que comunica con Carazo), eran dos buenas vías de comunicación para desplazar unos 400 o 500 guerrilleros.

En ese momento, al atardecer del 18 de julio, es donde se manifiesta la táctica de preservación de las fuerzas, que practicaba la GPP; táctica que también se manifestó con la columna guerrillera del FORLP que avanzó desde Izapa hacia Nejapa, al mando del comandante Mauricio Valenzuela; pero que se desvió a Montelimar, donde estaba la playa privada de Somoza Debayle y un centro militar de la EEBI; lugar donde no encontraron tropas a las cuales combatir. Por esa razón, esta columna del Frente Occidental llegó por la tarde al búnker de Somoza, lo cual pudo originar la confusión de combatientes de otros frentes de guerra, al creer que el FORLP llegó a la Loma de Tiscapa por la tarde y después de ellos, el 19 de julio. No obstante, Valenzuela reconoce, en Memorias de la lucha sandinista, de Baltodano Marcenaro, que la otra columna donde a la vanguardia marchaba Oscar Cortés (el Chele Marcos), llegó de primero y varias horas antes que ellos.

Según Núñez Téllez: A las 8:00 p.m., todos los mandos de los distintos frentes de guerra fueron convocados por la Dirección Nacional Conjunta a una ronda radial con el fin de discutir la situación, coordinar el avance sobre Managua al día siguiente y discutir los término de rendición del estado mayor somocista. (p. 229).

En ese lugar (empalme de Xiloá) durmieron las columnas guerrilleras del FORLP, conformada por 850 a 900 hombres, al mando de Leopoldo Rivas Alfaro, mejor conocido como Polo Riva, contando con dos tanques Sherman, cuatro tanquetas, camiones blindados y armados hasta los dientes, listos y dispuestos para el asalto final de la capital, lo cual ocurrió al amanecer del 19 de julio, cuando tuvieron un breve enfrentamiento con reductos de la GN ubicados en el edificio de Enaluf (hoy Enatrel) y en el sector de la Cuesta del Plomo y Gruta Xavier.

Después el recorrido de la caravana victoriosa del FORLP pasó por las Brisas, Linda Vista, parte de la Dupla Norte hasta llegar donde hoy es el Ministerio del Trabajo, dirigirse hacia el Estadio Nacional, llegar a la Casa del Obrero (hoy CST) y girar hacia la calle Colón, desembocando en la esquina del Club de Clases de la GN, donde se dividió en tres columnas envolventes de la Loma de Tiscapa y todas las instalaciones militares ubicadas en la misma, hasta entrar al búnker de Somoza.

El 19 de julio de 1979, el comandante Núñez Téllez amaneció en Granada, ya liberada, donde también estaba Moisés Hassan Morales (quien era miembro de la comisión política del Frente Interno, junto a Lea Guido, Julio López Campos y otros compañeros, y trabajó en la conformación de las juntas de gobierno municipales en Masaya, Jinotepe y Granada).  Núñez desde muy temprano se trasladó a Masaya, porque la orden de asalto sobre la capital estaba dada para las dos de la tarde. Así que, a las dos de la tarde, el batallón Rolando Orozco estaba formado en caravana, a algunos kilómetros de distancia del centro de la ciudad de Masaya, según se lee en el libro Un pueblo en armas, por lo que llegaron al búnker de Somoza no antes de las 3:30 p.m., tomando en cuenta que la marcha de un convoy es lenta, sobre todo si se encuentra a multitudes de gente recibiéndolo y que además, había que desarmar a muchos civiles, en el camino, que andaban con armas abandonadas por la GN (armas de todo calibre, incluyendo morteros), como describió Núñez Téllez.

Al llegar a la Loma de Tiscapa y el búnker de Somoza, ya por la tarde, relató Núñez Téllez, encontraron un caos, con civiles saqueando todas las instalaciones. Pero esto parece una imprecisión porque el Frente Occidental que había tomado el centro del poder militar y político del país, desde horas de la mañana, ya había puesto el orden en la zona, de acuerdo a los testimonios de Leopoldo Rivas y múltiples combatientes leoneses del FORLP. Hecho que corrobora el comandante Humberto Ortega Saavedra en su libro La epopeya de la insurrección, donde señala que antes del mediodía del 19 de julio de 1979, las columnas guerrilleras del Frente Occidental Rigoberto López Pérez, bajo el mando del tercerista Leopoldo Rivas Alfaro, son las primeras en llegar a la Loma de Tiscapa y el búnker de Somoza.

En síntesis, todos los frentes guerrilleros del FSLN contribuyeron heroicamente, de una manera u otra, en distintos escenarios, a derrotar a la Guardia Nacional, el ejército de la dictadura de la familia Somoza. El triunfo de la Revolución Popular Sandinista, como toda revolución, fue una obra colectiva. Sin embargo, esto no niega la necesidad de analizar o interpretar los hechos históricos con objetividad y apegándose honestamente a la verdad, sin soslayar la premisa ética de honor a quien honor merece, para heredar a los jóvenes y a las futuras generaciones de nicaragüenses, sandinistas y revolucionarios el mayor y mejor conocimiento de la épica historia de lucha sandinista.

Referencias bibliográficas:

1-. Núñez Téllez, C. (2009). Un pueblo en armas: informe del frente interno. 2da. ed. Asamblea Nacional. Managua, Nicaragua.
2-. Ramírez, W. Unidad construida en la acción. En: Baltodano Marcenaro, M.S. Memorias de la lucha sandinista. Fundación Rosa Luxemburgo. Printex. Tomo II. Managua, Nicaragua. 2011; 267-292
3-. Fisher, L. La toma del búnker de Somoza el 19 de julio de 1979. Managua, Nicaragua. 2016: 235. Lenin Fisher.
4-. Fisher, L. (2017). La toma del búnker de Somoza: 19 de julio de 1979. 2da. ed. Universitaria. León, Nicaragua. 316.
5-. Ortega Saavedra, H. (2004). La epopeya de la insurrección. Managua, Nicaragua. Lea.
6-.Pérez Salas, J.R. (2008). EEBI: los Quijotes del ocaso. Managua, Nicaragua. La Prensa.
7-.Ramírez Mercado, S. (1999). Adiós muchachos: una memoria de la revolución sandinista. México, D.F. Aguilar.

8-.Valdivia, J. Qué revolución, ni qué nada, lo que queríamos era botar a Somoza. En: Baltodano Marcenaro, M.S. Memorias de la lucha sandinista. Fundación Rosa Luxemburgo. Printex. Tomo II. Managua, Nicaragua. 2011


Managua, Nicaragua, 24 de julio y 10 de agosto de 2018
Escritos de Lenin Fisher: reflexiones sobre la vida e historia de Nicaragua.
leninfisherblogspot.com