miércoles, 15 de septiembre de 2010

REFORMAS ANTIPACTO Y ANTIFRAUDE...EN EL FUTBOL

Reformas antipacto y antifraude...
en el fútbol

Lenin Fisher

En vista de todas las inquietudes generadas por varios hechos controversiales ocurridos en la recién finalizada Copa Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, yo,  un simple aficionado del fútbol sin las influencias de ningún directivo de la FIFA, ni de los propietarios de equipos multimillonarios, propongo:

Aplicar la tecnología de la grabación con cámaras de televisión para resolver, mediante el análisis en cámara lenta, los errores humanos de los árbitros, tal y como se hace en béisbol. Aumentar por lo menos a tres juegos continuos la ausencia obligada de un jugador expulsado con tarjeta roja. Aumentar la cantidad de dinero que un jugador debe pagar por cada tarjeta roja o amarilla aplicada. Permitir reponer al jugador expulsado con tarjeta roja con otro jugador de manera inmediata.

Permitir al director técnico realizar la cantidad de cambios que él considere necesarios durante todo el juego, suspendiendo el actual límite de tres, hasta poder recurrir al total de sus jugadores; pero manteniendo que, jugador que sale una vez del juego por cualquier causa no puede regresar a jugar. Permitir al director técnico que pueda reclamar al árbitro principal hasta un máximo de cuatro veces, estableciendo un límite de tiempo para cada reclamo, el cual podría ser de dos minutos.

Aumentar el número de árbitros dentro del campo de fútbol: uno para cada mitad del campo más el árbitro principal. Aumentar el número de árbitros de línea: un árbitro a cada lado de las líneas laterales de cada una de las mitades del campo de fútbol. Un árbitro principal se cansa porque corre o trota durante casi todo el juego y tiene que estar pendiente de 22 jugadores generalmente más jóvenes que él, o sea, que corren más rápido. Es demasiado trabajo.

Prohibir que los jugadores de un mismo equipo le pasen el balón a su portero cuando éste se encuentre dentro del área grande. Establecer un tiempo máximo para que un equipo mantenga el balón y empiece a realizar una acción ofensiva en dirección a la mitad del campo y portería contrarios. Algo parecido a los tres segundos del básquetbol; pero obviamente, más tiempo. Si el equipo no ataca al vencerse el tiempo, se castigará con tiro libre a favor del contrario.

Prohibir que el equipo que está atacando, después de pasar la mitad del campo, pueda regresar el balón a su propia cancha. De otra forma, el equipo que pase la mitad de la cancha estará obligado a avanzar y buscar como meter gol; así no retrocederá más allá de la mitad del campo. El juego se volvería más ofensivo y la cantidad de goles sería mayor. Eliminar las barreras durante los tiros libres indirectos: todo tiro libre “indirecto” debería hacerse sin barreras; así, habría más emoción y más goles. Prohibir el remate después de un penalty que ocurra en el tiempo reglamentario, complementario o extra. Es injusto que el portero que detiene un disparo de penalty sea vencido después por un remate.

Hacer de las eliminatorias en América una competencia de todos contra todos. En otras palabras, eliminar la Concacaf y su sistema de clasificación. El resultado de esto puede ser un fuerte estímulo para los jugadores, federaciones, gobiernos y empresarios privados de cada país para mejorar su nivel competitivo.

Por otro lado, es bueno que los países latinoamericanos tomen como gran lección que si los jugadores de un equipo permanecen juntos más tiempo jugando diferentes torneos dentro y fuera de su país, entonces, esos jugadores se llegan a conocer mejor y a dominar mejor la técnica y la táctica del juego colectivo. Esa es una gran ventaja del equipo español ante los demás. Pelé hace mucho tiempo que lo dijo. Antes se jugaba fútbol más bonito y vistoso porque los jugadores permanecían juntos más tiempo jugando. No andaban de trotamundos millonarios de país europeo en país europeo.

La liga española y especialmente el equipo de Barcelona, tiene jugadores dentro del país, jugando juntos. Y además, el equipo ha cosechado la promoción de las ligas menores que sirven de cantera. Para tal cosa se necesita mucho dinero. El Estado y los grandes empresarios privados de los países latinoamericanos deben invertir más dinero en las ligas de fútbol locales para obtener selecciones nacionales superiores a las actuales y evitar la migración hacia Europa de los futbolistas más talentosos, que comúnmente son de origen muy pobre y buscan los contratos millonarios. Las ligas latinoamericanas deben ser más competitivas: deben ofrecer tan buenos contratos como en Europa o Estados Unidos.

Pacto y fraude son quizá de las diez palabras más pronunciadas o escritas en Nicaragua durante los últimos quince años. Pacto y fraude también pueden ocurrir en el fútbol. Las reformas del fútbol son necesarias para evitar todo tipo de pacto y fraude. Por el bien del fútbol, no puede ser casualidad que el campeón gane tres partidos claves contra equipos que quedaron con sólo 10 jugadores (España contra Chile, Portugal y Holanda).  La expulsión con tarjeta roja puede ser utilizada como instrumento para favorecer al equipo más influyente. Campeón que gane la mayoría de sus juegos con sólo un gol a pesar de mantener más tiempo el balón y que no pueda revertir una desventaja de un gol (Suiza 1; España 0), merece por lo menos el maleficio de la duda. El campeón sólo metió dos goles en un juego y fue contra Honduras, país al que venció y que era el favorito para alzarse con la derrota. No puede seguir el fútbol con tanta omisión y error humano del arbitraje: goles que entran y no valen; faltas simuladas que no merecen tarjetas rojas; faltas severas no castigadas; tiros de esquina omitidos en momentos claves, etc.



La maquinaria alemana goleadora ante Inglaterra y Argentina, de pronto, ante un juego clave contra España -el “favorito” mediático y de los pulpos y mariscos convertidos en oráculos que ofendieron a la inteligencia-, se presenta como sedada, anestesiada, casi como zombi; y luego, sin cuatro de sus jugadores titulares, con cuatro de la banca, volvió por sus fueros para ganar metiendo otra vez tres goles contra el aguerrido Uruguay (el mejor equipo latinoamericano de la Copa 2010 con Diego Forlán, el único crack al que no le quedó grande la camiseta nacional, que demostró ser un verdadero crack y no producto de la publicidad, gran líder de su equipo, metiendo goles espectaculares, jugando lesionado y luchando contra marcadores adversos hasta el último segundo, reflejando amor por la camiseta y su bandera).

¿Fue el juego entre España y Alemania arreglado, acordado o pactado previamente bajo la mesa y de espaldas al mundo entero? Es posible. ¿En todas partes y en todas las instituciones del mundo se cuecen pactos y fraudes? Sí. Antecedentes existen: la dictadura militar argentina maniobró para que ocurriera lo imposible en 1978 (goleada de Argentina contra Perú) eliminando así al invicto Brasil; y en Francia 1998, las superestrellas brasileñas fueron eliminadas por el anfitrión (se dijo que mucho videojuego en computadora afectó al gran goleador “ambidextro”: Ronaldo) y el equipo carioca lució torpe. Por otra parte, ¿quién puede poner las manos al fuego por la transparencia y honestidad de la FIFA y su reeleccionista presidente Blatter?

Aunque el fútbol probablemente sea el deporte más antiguo, es decir, antropológicamente el más primitivo; a pesar de que las reglas actuales tienen muchos años de vigencia; aunque yo no sea un experto del fútbol, no quiere decir que no se puedan hacer cambios en las reglas del fútbol de hoy. ¿Por qué no? Si todo cambia, como cantó Mercedes Sosa, ¿qué esperamos para reformar las anacrónicas reglas del fútbol? Cosas más importantes han cambiado en la sociedad, el mundo, en la vida, ¿por qué no en el fútbol? Ya es tiempo. El volibol ha cambiado notablemente sus reglas en los últimos 25 años y hoy es un juego más electrizante; ahora, el equipo que recupera el balón, independientemente que haya sacado o no, gana un punto. En el tenis se utiliza la tecnología de la videograbación para definir dónde pica la pelota exactamente. El béisbol de grandes ligas ya utiliza las videograbaciones para definir si fue jonrón o no un batazo; y por no usar la tecnología le robaron, nada más y nada menos, que un juego perfecto al lanzador latinoamericano Galarraga.

Se debe intentar cambiar las reglas experimentando. Quizá éste sea un tema de investigación deportiva en el cual se pueden involucrar federaciones, ministerios, universidades, equipos, etc. Muchas de las reglas actuales tienen casi un siglo o más tiempo y por lo tanto son arcaicas. Cuando fueron inventadas las condiciones eran otras: el balón era más pesado y hecho de otro tipo de material, la condición física de los atletas era distinta, la técnica de juego era más simple, la vestimenta y los zapatos eran diferentes, etc.

Los cambios propuestos en las reglas del fútbol no serían para vendernos más porquerías ni para cambiarle el sentido al juego, como criticó Ricardo Arjona en su canción “Noticiero”, sino más bien para afianzar y defender la razón del juego: meter goles. Y además, para evitar los pactos y fraudes en el rey de los deportes y sobre todo en cada Copa Mundial de Fútbol.